El colecho y sus consecuencias en la relación de pareja

Gladys · 13 diciembre, 2015

En este artículo te explicamos que es el colecho y cuales son sus consecuencias en la relación de pareja y te ofrecemos un conjunto de consejos para que salgas airosa de esta situación.

Desde el primer momento que tomamos en brazos a nuestro bebé, no queremos separarnos de él ni un segundo.

Toda la atención, la energía y el tiempo se lo dedicamos en exclusiva, sin siquiera pensarlo. Nos olvidamos de nuestro rol de profesional, de hija, de hermana, de tía e incluso de esposa, pero ¿está bien dejar a un lado a nuestra pareja? 

La crianza con apego que cada día es promovida con más fuerza en los países occidentales, tiene que ver con la cercanía entre madre e hijo y la demostración efectiva del amor incondicional, a través de la atención de sus necesidades emocionales y físicas.

Este término fue acuñado por los Sears, una familia de médicos, que ha publicado una serie de libros en los que destacan los beneficios de la crianza con apego basada en el fortalecimiento del lazo emocional.

Los promotores de la crianza con apego insitan a las mamis a dedicarse en cuerpo y alma a sus pequeñines. Y no es que sea necesario que alguien nos diga que debemos dar amor y atención.

Agunos ejemplos de la crianza con apego son: la aplicación del método “mamá canguro” con el que se prefiere tener al bebé en brazos, antes que colocarlo en un cochecito. La participación de papá y mamá en la crianza de los pequeños; y el colecho en el que dormimos con el bebé en la misma cama.

Nosotras lo sabemos con certeza y lo disfrutamos con alegría. Sin embargo, muchas no reparamos en el hecho de que papá también merece ser atendido y nosotras consentidas.

¿El colecho implica riesgos?

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En esa montaña rusa en que se convierten las emociones de mamá durante la etapa del puerperio, las seis semanas que nos toma recuperarnos del parto, el apetito sexual disminuye significativamente y la relación amorosa pasa a segundo plano.

Los cuidados del bebé ocupan la mayoría del día y la noche, así que no hay tiempo para nada más.

Una vez terminado el puerperio, podemos poco a poco experimentar el aumento de nuestra libido, y tanto nosotras como nuestros esposos podemos dar pie al restablecimiento de las relaciones íntimas.

Pero con el bebé en cama podría ser cuesta arriba reanudar la vida de pareja.

Ante esta situación, poner en práctica el colecho y darle cabida al bebé dentro de la habitación matrimonial, debe ser una decisión tomada entre ambos.

Si uno de los dos no está de acuerdo, lo mejor sería desistir momentáneamente, porque lo ideal es que papá y mamá disfruten de compartir con su amado retoño un espacio tan importante como la cama.

La titánica tarea de no anular la relación de pareja

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Si tu esposo y tú decidís darle la bienvenida al bebé en la cama matrimonial, deberéis poner empeño en renovar la relación entre ambos.

  • La intimidad no debe limitarse a la habitación. Durante el día hay ocasiones para estrechar los lazos con tu pareja.
  • Conversa durante la cena o mientras laváis la vajilla. Demostrar interés el uno por el otro es primordial en ese acercamiento que debe recuperarse después del nacimiento de un hijo.
  • Apagad el televisor y compartid una copa de vino o un cóctel. Si estamos amamantando es preferible no ingerir licor, pero un cóctel de frutas para nosotras y una copa de vino para ellos son perfectos para una velada romántica, después de que nuestro bebé haya conciliado el sueño.
  • Propicien actividades para compartir. Bañarse juntos después de una larga jornada es reconfortante, darse un rico masaje o leer las noticias en voz alta son gestos sencillos que benefician la relación.
  • Sed siempre novios. No hay razón para dejar de consentirnos, para no andar tomados de la mano o para no obsequiarnos flores.
  • El matrimonio no tiene que acabar con el cortejo y amabilidad que caracteriza la época del noviazgo.

La constitución de la familia puede representar un reto, ante la gran responsabilidad que debemos asumir con la crianza de nuestros niños, pero estos no pueden ser el centro de nuestro universo.

De vez en cuando es bueno refugiarnos en los brazos de nuestra pareja, allí siempre encontraremos la tranquilidad y el amor que necesitamos para sentirnos plenas.