Escuelas Waldorf: Sin guardapolvos, sanciones ni pruebas

Un colegio sin guardapolvo, sanciones ni pruebas. No es fantasía sino una tendencia actualmente en boga. Se trata de las Escuelas Waldorf, ¿sabes qué son? ¡Conócelas en este artículo!

¿Imaginas un colegio sin guardapolvos, sanciones ni pruebas? Aunque no parezca más que una simple fantasía, existen en la actualidad instituciones educativas que reúnen estas características. Se trata de las Escuelas Waldorf, una tendencia académica muy en boga por estos días.

Las escuelas Waldorf priorizan el conocimiento profundo de las necesidades del niño así como una educación centrada en la espiritualidad, el arte, la creatividad y la libertad con responsabilidad. Probablemente por esto mismo, estos colegios modernos cuentan con una gran aceptación en todo el mundo.

No es un dato menor que se haya consolidado y tenga considerable reconocimiento internacional, a tal punto que comenzó a ser promovido y apoyado por la UNESCO. Pues este organismo reconoce que las Escuelas Waldorf logran que el niño aprenda sin descuidar los aspectos físicos y emocionales.

¿Qué son las Escuelas Waldorf? ¿En qué consiste su pedagogía? ¿Qué diferencia a estos colegios del grueso de las instituciones educativas?, descúbrelo en este completo e interesante artículo de Eres Mamá.

¿De dónde surgen las Escuelas Waldorf?

La pedagogía Waldorf nace en 1919 con el filósofo Rudolf Steiner y tiene su fundamento en una concepción del ser humano basada en la Antroposofía, ciencia que considera al hombre como ser tripartito (cuerpo, alma y espíritu).

Esta modalidad se apoya en el saber como conquista y descubrimiento a la hora de garantizar el aprendizaje dado que el individuo no es un sujeto pasivo para adiestrar, sino un ser libre con la necesidad de desarrollar paulatinamente sus capacidades.

Por eso, este método de enseñanza se diferencia del tradicional por cuanto se desprende de libros de texto y exámenes. Además, los niños aprenden a leer y a escribir luego de los 7 años porque antes de esa edad no están lo suficientemente preparados para emprender ese camino del saber.

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Escuelas Waldorf: Una educación diferente

  • No hay exámenes. Esta modalidad educativa otorga menor relevancia a lo competitivo y más importancia a brindar una educación universal a los niños a fin de generar motivación e interés en los niños, evitando que pierdan la sed por el saber.
  • No existe el boletín. Lo que se evalúa es el proceso de aprendizaje mediante el contacto cotidiano con los alumnos, ofreciéndole una devolución a sus padres durante el ciclo lectivo, para evitar la competitividad entre niños.
  • No usan libros de texto. Pues el libro lo construye día a día cada niño con sus propios trabajos. Se trata de un cuaderno muy ordenado y con sus márgenes cuidados pero lleno de color.
  • Incentivan el amor por el arte y lo natural. Prácticamente el grueso del material utilizado en las Escuelas Waldorf es natural y reciclable, de ahí que no resulte raro ver a sus alumnos trabajar con plumas estilográficas o ceras de abeja. Además, esta pedagogía desarrolla el concepto de lo bello, lo bueno y lo verdadero, por lo que se impulsan actividades artísticas como pintura, música o teatro. Además, impregna las “ciencias duras”, como matemática y lengua, con lo que en otras escuelas serían “actividades secundarias”, muy útiles a nivel pedagógico: el canto, la música, el movimiento y las manualidades, entre otros.                  e0665fe3e21bc70dcd62685ec284d868
  • Brinda talleres de oficios. De esta manera, los chicos que adquieren una enseñanza de estilo Waldorf, participan en talleres de carpintería, cocina, tejido y jardinería, entre otras interesantes opciones.
  • Pospone el uso de las nuevas tecnologías. Estos colegios, prescinden del uso de las NTIC a edades tempranas puesto que optan por ofrecer una enseñanza más viva. Al mismo tiempo, evitan el uso de televisión y computadoras al considerar que estos artefactos alejan al pequeño del correcto desarrollo de sus sentidos de percepción, afectando su mente y su creatividad.
  • Maestro para todo un septenio. Sí, los niños tienen durante cada período al mismo educador con el objetivo de que el docente adquiera un conocimiento profundo de cada niño, a fin de satisfacer sus necesidades pedagógicas de cada estadío.
  • Alimentan su cuerpo y su alma. En las Escuelas Waldorf se promueve el consumo de alimentos preferentemente naturales al tiempo que se evitan las golosinas y la comida industrializada. Paralelamente, prepondera el cuidado por lo que los menores escuchan, ven y sienten, siempre ofreciendo contención y amor para un buen desarrollo psíquico y emocional.

Pedagogía dividida por etapas evolutivas

Se estima que esta pedagogía se imparte en al menos unas 3 mil Escuelas Waldorf distribuidas en más de 90 países. Lo que tienen en común estos colegios es que dividen a las etapas evolutivas del ser humano en 3 septenios:

  • Primera infancia. En esta etapa, los niños de 0 a 7 años asisten al jardín, donde la actividad central persigue el desarrollo del organismo físico, por lo que el método de conocimiento es la imitación así como la voluntad activa del niño.
  • Infancia media. En el período comprendido entre los 7 y los 14 años del niño de primaria, se prioriza la imaginación para arribar al conocimiento del mundo, despertando y activando sentimientos y sensaciones. Por ello el arte es una herramienta fundamental para el aprendizaje en este septenio.
  • Adolescencia. La educación secundaria comprende a los chicos con una edad que oscila entre 14 y 21 años y busca la maduración de la personalidad y el desarrollo de la capacidad intelectual, por lo cual el conocimiento de lo real y la verdad son ejes centrales para el aprendizaje.

La institución, por dentro

Si bien cada escuela presenta sus propios rasgos, todas comparten ciertos denominadores comunes. Por ejemplo, sus aulas están acondicionadas de acuerdo a la edad del niño: así, las de jardín son rosas o amarillas y las de primaria verdes o violetas. Algunas tienen forma circular y otras dividen las aulas con cortinas.

Respecto a “los uniformes”, unánimemente los chicos no pueden vestir ropa negra ni remeras con estampas de dibujos animados, dado que el negro connota tristeza mientras que las estampas dificultan la comunicación con el otro.

Lo que más destaca de estas Escuelas Waldorf es que no solo no exigen adaptaciones, sino que además pone atención en la individualidad de cada niño. Esto es ventajoso puesto que funcionan como recurso terapéutico capaz de incluir chicos con problemas de integración y capacidades especiales.

El aspecto más polémico de esta pedagogía es la constitución de una gran caja de cristal para los niños: aquí se trata de no retar ni mandar al rincón a los pequeños, de la misma manera que el menor puede pasar de grado aún no habiendo incorporado los contenidos básicos propios de su septenio.

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