Es importante ser coherentes en la educación de nuestros hijos

Una mamá que le pide a su hijo con delicadeza, calma y paciencia que no grite, es coherente. Sus credenciales aumentan cuando se trata de una persona que casi nunca grita. Para ser coherentes es necesario predicar con el ejemplo, y a veces nos cuesta.

Para nuestros hijos no hay una mejor lección que nuestro ejemplo. Y esto sucede porque todos los seres humanos aprendemos por imitación.

Es probable que cuando los niños son muy pequeños no entiendan bien sobre incoherencias y tampoco entiendan en profundidad todo el sentido del discurso que le predicas, lo que sí estará claro es que imitará las acciones de las personas que lo rodean.

Así que para no confundirlos entre lo que se dice y lo que se hace, es mejor que haya coherencia entre ambas partes.

Lograrlo es un ejercicio de sinceramiento que amerita revisar tus actos de manera honesta y desprejuiciada, la idea no es señalarte ni culparte sino identificar el error y procurar enmendarlo poco a poco.

Trata de evaluar si existen ocasiones en la que le pides a tus hijos hacer cosas que ni siquiera tú haces, o si le prohibes que haga cosas que tú si haces. Aunque cueste admitirlo, esa es una actitud muy común entre los padres y los adultos en general, pues sucede de manera inconsciente.

Corregirla alejará a tu hijo de formar una personalidad que suele expresarse a través de actos incoherentes, mentiras, ira y falta de sentido común.

Camina hacia el sendero de la coherencia

Para facilitar este ejercicio de sinceramiento entre nuestros discursos y nuestros actos existe una lista de actitudes incoherentes que salen a relucir en la cotidianidad de cualquier familia. Lo idóneo es revisarlas para eliminarlas y llevarlas al otro lado: El coherente:

Les pedimos que no griten, pero vivimos gritando

Muchos padres tienen poca tolerancia hacia los gritos que dan sus hijos y contradictoriamente les piden que dejen de gritar a gritos. Como la orden es absolutamente contraria, genera que cada vez griten más. Hallar la solución a este problema es simple: Si queremos que nuestros hijos no griten entonces no les gritemos.

 

No les aceptamos que “piquen algo” antes de la hora de la comida

Muchas peleas familiares se forman a la hora de la comida. En ese momento, muchos niños piden que les den algo de comer como una papa frita, un poco de jugo o un dulce. Muchas veces se lo negamos por el temor de que no se vaya a comer toda su ración porque ha picado algo de comida antes de que le sirvan, sin embargo olvidamos que nosotros lo hacemos.

Es muy común que quien cocina pique un poco mientras prepara los alimentos; para resolver esta cuestión puedes dejar de picas tú o picar todos algo sano como una fruta o un pedazo de zanahoria. Tú eliges qué hacer, pero evita prohibirle a tus hijos que picoteen algo si te ven a ti haciéndolo.

 

No queremos que peguen a los demás

Cualquier padre hierve en el caldo de su ira cuando se entera de que su hijo le pegó a otro niño o niña en el colegio o a su hermano e incluso a un adulto. pero casi ningún padre se pone a evaluar si uno de los recursos que utiliza para corregir o demostrar su autoridad ante sus hijos es la violencia.

Muchos padres les dan cachetadas y golpes a sus hijos cuando desobedecen y luego no se explican de dónde aprendió a pegarle a otros niños ni por qué lo hace cuando está molesto. Para evitar este tipo de problemas lo que debemos hacer es no pegarles, solo así evitarás que tu hijo le pegue a los demás.

 

No les permitimos expresar sus gustos

Elegir su ropa es una manera en la que el niño expresa sus propios gustos y muchos padres no dejan que sus hijos hagan cosas tan simples como elegir su propia vestimenta. Está bien que lo guíes y le hagas ver si va muy abrigado o muy poco abrigado para la época.

Trata de guiar a tu hijo sin emitir juicios de valor y dale libertad para que se vista como quiera. Al final todo lo el mundo lo hace, la ropa es una de las señales de identidad que poseen las personas, por eso es importante que dejes que tu hijo pueda expresar sus propios gustos.

Ser un padre coherente amerita que sigas las reglas que has implementado en tu hogar, que no solo las digas sino que también las practiques.

 Sin embargo debes tener cuidado de no ser demasiado rígido, pues cada persona tiene su manera de hacer las cosas, la flexibilidad de carácter y la capacidad de amoldarse a diferentes circunstancias es una de las mejores virtudes que puede una persona ni hablar de un padre.

Ser flexible no tiene nada que ver con ser incoherente, pues se puede ser flexible y coherente al mismo tiempo y ambas actitudes aportan mucho a la educación de tus hijos.

 

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