Tener un hijo es ver un milagro ante tus ojos - Eres Mamá

Tener un hijo es ver un milagro ante tus ojos

La primera vez que una mamá ve el rostro de su bebé a través de una ecografía asiste a una especie de cita a ciegas. La emoción, los nervios y la alegría que siente resultan indescriptibles, no es para menos, pues es la primera vez que sus ojos pueden ver a ese milagro que llamará hijo.

Hasta ahora todos desconocemos a ciencia cierta de dónde proviene y qué es la fuerza vital; esa que es capaz de hacer que todo en este planeta respire, se nutra, crezca, dé frutos… ¡viva! Hay muchas teorías científicas y religiosas que tratan de explicar cuál fue la chispa que encendió nuestro destino como humanidad.

La mayoría de esas teorías deja cabos sueltos a los que calificamos como misterios, pero más allá de los porqués, de las razones, de la lógica, está la experiencia; y la vida le regala a cada madre del mundo la oportunidad de que su propia piel sea testigo del deslumbrante proceso de engendrar a otro ser humano.

La vida es un milagro de la naturaleza

En solo 40 días un diminuto corazón que se formó a partir de la unión de dos células -una masculina y una femenina- empieza a latir con fuerza. Desde entonces comienza a trabajar duro por mantener vivo el cuerpecito que lo alberga, pero además de eso ya comienza a sentir.

A ese corazón cuya energía alcanza ya el 20% de la que consigue un adulto ya formado, le queda un largo camino que recorrer, todavía falta mucho para que sus ojos puedan descubrir la luz del sol, ver el rostro de su mamá y poder sentir su piel, pero ese corazón trabaja todos los días del mundo con la fuerza de un atleta olímpico.

En condiciones normales, dentro del vientre la vida es tranquila, maravillosa y es probable que tu bebé se sienta en una especie de paraíso. Durante sus primeros meses de vida, dormirá el 90% del tiempo y esos minutos en los que se la pasa flotando suave y libremente dentro de la placenta, también  -y como por arte de magia- al mismo tiempo está desarrollando ese complejo trabajo de ingeniería que es el cuerpo humano.

Tu vientre acuna a una maravilla

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Poco a poco llegará el momento en el que tu cuerpo pueda sentir los movimientos del bebé que llevas dentro de ti. Antes del sexto mes ya movía sus deditos, sus manitos, sus pies y sus brazos pero no podías sentirlo, pero con el paso del tiempo sus extremidades crecen y él también, por lo que notas cada vez más sus movimientos.

Dentro de tu vientre, tu bebé crece, juega, se mueve, le da hipo, sueña, abre los ojos… a los seis meses de gestación puede escuchar buena parte del mundo exterior y el oído es probablemente uno de los sentidos más desarrollados del bebé, y a los siete meses ya percibe las primeras sensaciones a través del sentido del gusto.

“Hay dos formas de vivir la vida: Una es pensar que nada es un milagro y la otra es pensar que todo es un milagro”.

-Albert Einstein, físico alemán-

Cuanto más sabemos de este maravilloso mecanismo que nos permite dar vida a través de nuestra unión como especie más asombrosa, misteriosa y milagrosa nos parece la concepción humana, la cual también se vale de las extraordinarias funciones del cuerpo de la madre, el cual está perfectamente hecho para cumplir con este hermoso propósito.

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Cuando tu bebé ya tiene 11 semanas de gestación respira por su naricita y exhala líquido amniótico, aparecen uñitas en sus diminutos dedos. 

Se despierta cuando tú lo haces y duerme cuando tú lo haces. Está tranquilo cuando tú lo estás y también se siente inquieto cuando te ataca esa vaga sensación de ansiedad que todas las madres sienten durante los primeros meses de embarazo.

Es natural que lo sientas, pues te das cuenta de que eres responsable de una nueva vida, sin embargo también es sano que sepas que tienes todo lo que necesitas para que ese milagro que llevas en tu vientre nazca sano.

Desde el mismo momento de la fecundación, desde el instante en que la célula femenina se junta con la información contenida en el espermatozoide, existe un ser humano, una vida a la que debemos respetar y amar con todas nuestras fuerzas.

Ese impulso vital que logró desarrollarse durante 9 meses ya es un niño, un bebé que empezará a crecer de manera individual y misteriosamente unido siempre a su mamá y a su papá, quienes tienen la dicha de ver frente a sus ojos el milagro de la vida encarnado en su hijo.