Padres que no se ponen de acuerdo en la educación

Hay dichos populares muy conocidos como que “cada persona es un mundo” o “para gustos los colores”. Sin embargo, en temas como la educación de un niño, la personalidad muy diferente de cada progenitor puede ser un problema. ¿Qué sucede con los padres que no se ponen de acuerdo? Conozcamos en profundidad esta situación.

Padres que no se ponen de acuerdo

El problema de los padres que no se ponen de acuerdo, ya sea en materia de educación u otro campo de la crianza, se produce cuando se socava la autoridad de alguno de los progenitores. Si perdemos la paciencia delante de nuestro hijo y chocamos con el otro miembro de la pareja, podemos entrar en terreno muy peligroso.

No olvidemos que nuestros niños son verdaderas “esponjas” que aprenden todo cuanto ven o les interesa. Si descubren este tipo de debilidad en la pareja, puede que la aprovechen, o puede que no, pero sufrirán desconcierto, así que es un riesgo que no debemos correr.

Además, por el propio bien del pequeño, es mejor que ambas partes estén de acuerdo en la forma de tratar, criar y educar al chico. De esta forma evitamos que se confunda o que realice malas interpretaciones de la situación.

Así pues, cualquier desavenencia que haya entre los padres debe ser tratada en privado, nunca ante el pequeño. También es necesario llegar a acuerdos que satisfagan a ambos, de lo contrario, uno de los miembros se sentirá incómodo, algo que percibirá el niño y que creará malestar en el entorno familiar.

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Qué hacer con padres que no se ponen de acuerdo en la educación

Así las cosas, es mejor que haya un acuerdo entre las partes, como es lógico. Por ello vamos a proponer algunas ideas que pueden ser muy útiles para los padres. La psicopedagoga Reyes Armada ha escrito muchos sobre el tema y considera que:

  • Los acuerdos entre los padres son muy necesarios. Se deben sentar las bases sobre las que se cimentarán los principios educativos del pequeño. No se pueden minusvalorar creencias, sino que se han de reafirmar las ideas. Si es necesario, se tiene que recurrir a ayuda profesional.
  • No obstante, Armada considera vital el sentarse ambos padres y crear un plan de acción que conlleve actuaciones conjuntas. Hay que estipular aspectos que se deben trabajar en profundidad y que no choquen con las ideas de uno de los progenitores. Se ha de aclarar la finalidad y repartir tareas también. Pero es necesario totalmente que cualquier desavenencia se corrija en privado y que ninguna de las partes abuse de ser demasiado punitivo, permisivo, sobreprotector…
  • Ante todo, es necesario evitar las reacciones excesivas ante el niño, así como el rencor. Si ha pasado algo que nos enoja, es mejor no estar recordándolo a todas horas. Ambas partes deben hacer un esfuerzo empático por entenderse y llegar a tratos justos que valoren todas las visiones y puntos de vista.

Qué puede pasar con la falta de acuerdos entre padres

La falta de acuerdos entre los padres ante la educación, puede traer consigo situaciones realmente desagradables. Algunas de las más preocupantes también nos las comenta Reyes Armada, psicopedagoga profesional:

  • El niño, ante la situación, podría desarrollar hábitos poco coherentes. Al no saber a qué atenerse, vive en un estado de constante confusión.
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  • Podría descubrir una forma de arreglar problemas basada en la discusión, la irascibilidad y los gritos.
  • Si el niño ve que ni sus padres se ponen de acuerdo, tomará él sus propias decisiones. Es decir, le estamos abriendo la puerta a que haga lo que quiera o considere más conveniente, siendo un chico muy pequeño todavía.
  • Creará su propia forma de lograr que le levanten los castigos casi de inmediato.
  • Ya que sus padres se quitan la autoridad constantemente, el niño actuará de la misma forma, ya no solo con sus progenitores, sino en su propia vida. Para él será la forma lógica de proceder, pues es lo que ve en casa.
  • El pequeño tomará la actitud de aquel padre que considere que siempre “gana” las peleas en las desavenencias.
  • El chico cuestionará toda autoridad, ya que en su casa no se ejerce con sentido común.

Así que madres y padres, es necesario que todos vayáis en la misma dirección. No solo seréis más plenos y felices, vuestros hijos lo van a agradecer, pues lo necesitan para una educación adecuada y una crianza sensata y positiva.

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