Enseñar a conducir a un hijo, ¿es legal?

5 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
¿Se puede enseñar a conducir a un hijo por parte de los padres y no incurrir en sanciones? Como veremos aquí, esta situación no está amparada por nuestra normativa y puede haber consecuencias legales.

Muchos padres piensan que enseñar a conducir a sus hijos es una gran idea. Pueden hacerlo a su ritmo, ayudarles a practicar por su cuenta y, así, ahorrarse un buen dinero, ya que no necesitarán tantas clases prácticas.

Esto suele suceder antes de que los hijos se apunten en una autoescuela o cuando están preparando el examen para obtener el carné. Es lo que se conoce como conducción acompañada: el conductor no tiene carné de conducir y lo hace bajo la responsabilidad y supervisión de un conductor experimentado.

Pero ¿es legal enseñar a conducir a un hijo? La respuesta es no. Quien lo hace está cometiendo un delito tipificado contra la seguridad vial: es un delito y tiene consecuencias. A continuación, veremos algunos elementos para conocer qué dice la ley sobre esta situación y cuáles son las sanciones.

¿Qué dice la ley sobre enseñar a conducir a un hijo?

Cuando un padre está enseñando a conducir a su hijo, aunque sea en zonas sin circulación ni peatones, está cometiendo un delito. Se trata de un delito contra la seguridad vial, recogido en el artículo 384 del Código Penal.

No importa si es un agente de la Policía o de la Guardia Civil quien sorprende a padre e hijo en esa situación. Podrá lanzar la acusación contra ellos y eso dará lugar a las sanciones correspondientes. Si no ha habido ningún incidente ni ha ocurrido ningún daño, el delito por el que se les acusará es el de ir al volante de un coche sin el permiso de conducir correspondiente.Hija con las llaves del coche para aprender a conducir.

¿Quién es sancionado?

Cuando un padre está enseñando a conducir a su hijo y un miembro de la Policía o de la Guardia Civil los detiene, los dos estarán implicados en el delito.En este sentido, el hijo estará cometiendo una falta al conducir indebidamente sin tener el permiso de circulación.

Asimismo, el padre también será considerado culpable por ser la persona que proporciona el vehículo. Con su presencia, el progenitor incentiva al hijo a que conduzca sin estar legalmente capacitado para hacerlo. Si quien está enseñando a conducir no es el padre sino otra persona, la situación es la misma.

Sanciones por conducir sin permiso en España

En este tipo de situaciones, la sanción suele ser considerable. El Código Penal castiga a quien conduzca sin el debido permiso según la magnitud de la falta. La sanción puede ir desde una pena de prisión de tres a seis meses, una multa diaria durante un periodo de 12 a 24 meses, hasta trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días.

En este sentido, casi siempre se castiga a los infractores con una combinación de las dos últimas sanciones que hemos visto. Si el conductor es menor de edad, la sanción económica se aplica a su tutor legal.

La pena de cárcel está reservada para los casos graves en los que ocurre algún accidente de consideración. También puede aplicarse cuando el conductor y su acompañante, en este caso padre e hijo, tienen un comportamiento agresivo con los agentes que los han detenido.Padre enseña a conducir el coche a su hijo.

Por qué no debemos enseñar a conducir a un hijo

Además de ser un delito que puede traer sanciones importantes, hay que considerar que enseñar a conducir a un hijo puede no ser tan buena idea. En efecto, para enseñar a conducir a otra persona es necesario tener la certificación correspondiente, y ser profesor de una autoescuela no es fácil.

El vehículo para la enseñanza también debe ser el adecuado. Tiene que estar equipado con doble pedal, para que el profesor pueda controlarlo o corregir cualquier eventual acción peligrosa del aprendiz. Además, el coche de prácticas debe ser fácilmente identificable por el resto de conductores.

Sin todas estas precauciones, hacer prácticas de conducción puede ser peligroso y terminar en un accidente, aunque se haga en zonas privadas o lugares poco transitados. Es arriesgarse a correr riesgos innecesarios. Además, en caso de que ocurra un accidente, el seguro no se hará cargo de los daños.

Por último, al enseñar a conducir a un hijo se le pueden transmitir ciertos vicios que después son difíciles de eliminar. Por ejemplo, se puede acostumbrar a dejar la mano sobre la palanca de cambios o a poner las manos sobre el volante de mala manera. Estos malos hábitos no solo atentan contra la seguridad del conductor, sino que, además, pueden ser un motivo para no superar el examen.