Las emociones en el aula

24 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga María Matilde
Las personas somos y nos construimos por sentimientos y emociones. Por ello, hablamos sobre la importancia de trabajar las emociones en el aula y sobre cómo hacerlo.

Mucho se ha hablado y escrito, y se hablará y escribirá, sobre la necesidad de trabajar las emociones en el aula. Y esto es así porque es fundamental, en todas las edades y niveles educativos, que las emociones y los sentimientos formen parte de los contenidos curriculares, con el objetivo de que los estudiantes desarrollen una fuerte inteligencia emocional.

¿Qué sabemos sobre las emociones y los sentimientos?

Las emociones son respuestas o reacciones psicofisiológicas que genera el cuerpo frente a situaciones, personas u objetos de nuestro entorno. Así, una emoción representa un modo de adaptación que tiene una persona, quien organiza, a nivel fisiológico, distintas respuestas de los diferentes sistemas biológicos (expresiones faciales, músculos, sistema endocrino, etc.).

A su vez, los sentimientos se refieren tanto a un estado de ánimo como a una emoción conceptualizada. Es decir, lo sentimientos son el resultado de las emociones, ya que estos son más duraderos en el tiempo y pueden ser verbalizados. Con lo cual, la diferencia entre la emoción y el sentimiento tiene que ver con la intensidad y la duración; una emoción es más corta y más intensa.

Entonces, la tristeza, la alegría, el enfado, la ira, el miedo o la nostalgia son reacciones y, por tanto, emociones que puede sentir una persona. Son respuestas casi automáticas frente a un cambio, a una situación, una persona o un objeto. Y, a su vez, si dichas emociones perduran en el tiempo, pueden convertirse en sentimientos.

Alumnos en el aula aprendiendo sobre educación emocional.

¿Por qué trabajar las emociones en el aula?

Trabajar las emociones en el aula es fundamental para un correcto desarrollo y conformación de la personalidad de niños y adolescentes. Es necesario que pequeños y jóvenes aprendan a reconocer sus emociones y las de los demás, aprendan a hablar sobre ellas y aprendan a gestionarlas en cada momento.

Poder controlar la ansiedad, el estrés, la depresión y la frustración es posible si los niños, desde pequeños, aprenden a gestionar sus emociones. Mejorar la autoestima, las relaciones con los demás y conseguir objetivos personales está estrechamente relacionado con la gestión emocional. Es decir, con la capacidad que una persona tiene de regular sus emociones y de autorregularse cuando sea necesario.

Así, cumplir con los objetivos de una educación emocional son las razones por las que se deben trabajar las emociones en el aula. Y estos objetivos son que niños y jóvenes sean capaces de

  • Conocer, reconocer, comprender y describir sus propias emociones y las de los demás.
  • Aprender estrategias y desarrollar habilidades para controlar las emociones negativas, y generar positivas.
  • Evitar y prevenir consecuencias negativas o perjudiciales de emociones negativas.
  • Desarrollar actitudes positivas y optimistas frente a la vida.
  • Tomar conciencia sobre los beneficios y el bienestar que provocan las emociones positivas.

“Cuando digo controlar las emociones, quiero decir las emociones realmente estresantes o incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica”.

-Daniel Goleman-

¿Cómo trabajar las emociones en el aula?

Los educadores deben poder planificar actividades educativas para trabajar las emociones en el aula, cuyo objetivo sea la generación de estrategias de gestión de las emociones por parte de niños y adolescentes. Así, para lograr un progresivo desarrollo de una inteligencia emocional en los estudiantes, es fundamental trabajar la empatía, el desarrollo de actitudes proactivas o de proactividad y la aseritividad.

Además, es importante que las emociones puedan ser trabajadas en el aula como un contenido en sí mismo, pero también como un contenido transversal. Por sus mismas características, las emociones representan procesos adaptativos a los distintos entornos y actividades. Por ello, estarán presentes siempre en cada momento de enseñanza-aprendizaje de cualquier asignatura escolar.

Impartiendo educación emocional en el aula.

Actividades para trabajar las emociones en el aula y en casa

Para finalizar, exponemos algunas opciones para que, tanto educadores como padres, trabajen las emociones con sus estudiantes e hijos:

  • La asamblea escolar. Dada su particularidad, la puesta en común y el diálogo, la asamblea escolar es un buen momento para que los educadores trabajen las emociones con los niños. Por ejemplo, preguntándoles sobre lo que hicieron el día anterior en casa. Hablar con los peques sobre cómo se han sentido, cómo se sienten y por qué es el primer paso para que ellos comiencen a conocer sus emociones.
  • La lectura. La narración o lectura de cuentos e historias es una estrategia ideal para trabajar las emociones, ya que, a través de las vivencias de los personajes, lo que ellos sienten y experimentan, es posible el reconocimiento y la identificación de las distintas emociones.
  • Situaciones problemáticas. Esta es una actividad más adecuada para adolescentes. Se trata de, a partir de plantear una situación problemática, discutir sobre las emociones que se ponen en juego, comprender los porqué y analizar las opciones y estrategias para modificar, aceptarlas o manejar emociones. En situaciones como una riña con los padres, la pérdida de algún ser querido o el no poder conseguir alguna meta personal, por ejemplo.
  • El dibujo. Dibujar las emociones es una buena estrategia para que los niños puedan expresar, definir y exteriorizar sus emociones. Los colores y la pintura son una excelente estrategia educativa para bucear y dialogar sobre lo que sentimos, y conocer más sobre las emociones que pintamos.