El consumo de la cafeína durante la lactancia

Amanda 10 marzo, 2017

El consumo de cafeína durante la lactancia no es un tema que se considera prohibido. Existen muchos mitos acerca del café, sobre todo ante la preconcepción y el embarazo. ¿Qué se dice sobre el consumo de café en la etapa de la lactancia? ¿Es bueno o malo? ¿Puede afectarnos de alguna manera?

Al parecer cada persona tiene su propia respuesta sobre estas interrogantes. El café podría ser muy bueno para algunos y muy malo para otros. Hay muchos beneficios de la cafeína comprobados; sin embargo, también existen muchas mentiras.

Principales mitos sobre la cafeína

  • Causa adicción. Según los expertos, el organismo se acostumbra rápidamente al consumo de la cafeína. Por eso a veces la necesidad de hacerlo con frecuencia. No obstante, también se puede dejar con facilidad.
  • Es dañino para los niños. Pequeñas cantidades de café no debería causar problemas a los niños. Al contrario, se cree que ciertas dosis de cafeína benefician la concentración y la atención de los pequeños.
  • Nos hace engordar. El café por sí solo no puede hacernos engordar. En todo caso, lo que causa un aumento en las calorías que consumimos, es cuando añadimos leche o crema y grandes cantidades de azúcar.
  • Perjudica a las embarazadas. Elevadas cantidades de cafeína podrían afectar la concentración y los nervios de la gestante. También puede afectar al bebé, quien podría ponerse más inquieto. Sin embargo, el consumo moderado de café en el embarazo, no tendrá mayores consecuencias.
  • La cafeína ayuda a quemar calorías. Es un mito que el consumo de café ayuda con el rendimiento deportivo. Por tal motivo algunas personas acostumbran a tomar café antes de hacer deporte.

Cafeína y lactancia, ¿amigas o enemigas?

Ya desde que comienza el embarazo, la mujer comienza a tomar café con moderación. En la mayoría de los casos es por decisión propia, pero a veces se debe indicar que se reduzcan los niveles de cafeína. Todo depende de lo mucho que tomemos café al día. También sucede que puede provocar más nauseas o acidez estomacal debido a la gestación.

Esta situación continúa durante todo el proceso, incluso llegamos a acostumbrarnos a dejarlo. Entonces, ¿qué pasa después que nace el bebé? ¿En qué momento podemos volver a la rutina de tomar café?

Después del parto tardamos en volver a la normalidad, sobre todo cuando comienza inmediatamente la etapa de lactancia. La dieta de la mujer que amamanta también debe adaptarse a la situación, que es diferente al embarazo, pero que tiene sus claves.

Los expertos agrupados por la Asociación Americana de Pediatría, explican que de hecho la cafeína es segura durante la lactancia. Pese a esto, sabemos que los excesos nunca son buenos. La cafeína podemos encontrarla principalmente en el café, pero algunas infusiones y refrescos también pueden contenerla.

Si excedemos la cantidad de cafeína podríamos vernos afectadas de alguna manera. A veces genera insomnio, dificultad para mantener el sueño, nerviosismo o problemas estomacales. Es posible que algunos de estos síntomas afecten también al bebé.

Además, se considera que algunas personas son más sensibles a esta sustancia. Por lo tanto, hay bebés que podrían presentar secuelas ante una mínima ingesta a través de la madre. De igual manera, algunos niños pueden ser bastante tolerantes, sin que les afecte para nada.

¿La cafeína puede dañar la leche materna?

Cualquier bebida con cafeína que llegue al organismo de la madre que amamanta pasa inmediatamente a su leche. Transcurridos  unos noventa minutos después de la ingesta, es cuando se localizan los picos más altos de esta sustancia en el producto.  Es por eso que se calcula que al menos el 10% de la cafeína que la madre consume, llega directamente al bebé.

Si consideramos que el metabolismo de los bebés es mucho más lento que el de un adulto, entonces estos tendrán la cafeína en sus cuerpos por más tiempo. A partir de los cuatro meses, podría decirse que se iguala la velocidad metabólica de los bebés con los adultos. No obstante, en los primeros meses, el lactante puede sufrir los efectos de la cafeína en la leche.

La cafeína no daña la leche, solo se concentra en esta. Al niño le puede afectar porque pasa mucho tiempo en su organismo. Mientras más cantidad hayamos tomado, los efectos podrían ser mayores. Lo recomendable en estos casos, es adecuar la dosis a unas tres tazas de café casero al día. Sin embargo, como hemos dicho, todos los bebés son diferentes.

 

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