El consumo de la cafeína durante la lactancia

19 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
El consumo de cafeína durante el embarazo podría aumentar el riesgo de perder al niño según algunos estudios.

El consumo de cafeína durante la lactancia no se considera prohibido. Existen muchos mitos acerca del café, sobre todo en lo que a embarazo se refiere. ¿Qué se dice sobre el consumo de café en la etapa de la lactancia? ¿Es bueno o malo? ¿Puede afectarnos de alguna manera?

El café podría ser muy bueno en dosis adecuadas, aunque también puede resultar dañino si se abusa de él. Hay muchos beneficios de la cafeína comprobados; sin embargo, también existen muchas mentiras.

Principales mitos sobre la cafeína

  • Causa adicción. Según los expertos, el organismo se acostumbra rápidamente al consumo de la cafeína y genera tolerancia. No obstante, esta tolerancia puede revertirse tras un período corto sin ingerir esta sustancia según los expertos.
  • Nos hace engordar. El café por sí solo no puede hacernos engordar. En todo caso, lo que causa un aumento en las calorías que consumimos, es cuando añadimos leche o crema y grandes cantidades de azúcar. De hecho, según la ciencia, la cafeína puede maximizar la pérdida de peso en el marco de una dieta hipocalórica.
  • Perjudica a las embarazadas. Elevadas cantidades de cafeína podrían afectar la concentración y los nervios de la gestante. También puede afectar al bebé, quien podría ponerse más inquieto. Sin embargo, el consumo moderado de café en el embarazo, podría no tener mayores consecuencias. No obstante, altas dosis de cafeína pueden propiciar la pérdida del niño según algunos estudios. Hay cierta controversia sobre este tema como para realizar a día de hoy una afirmación sólida basada en la evidencia.

Cafeína y lactancia, ¿amigas o enemigas?

Ya desde que comienza el embarazo, la mujer comienza reducir o eliminar el consumo de café. En la mayoría de los casos es por decisión propia, pero a veces se aconseja una disminución de la ingesta de cafeína. Todo depende de lo mucho que tomemos café al día. También sucede que puede provocar más nauseas o acidez estomacal debido a la gestación.

Esta situación continúa durante todo el proceso, incluso llegamos a acostumbrarnos a dejarlo. Entonces, ¿qué pasa después que nace el bebé? ¿En qué momento podemos volver a la rutina de tomar café?

Después del parto tardamos en volver a la normalidad, sobre todo cuando comienza inmediatamente la etapa de lactancia. La dieta de la mujer que amamanta también debe adaptarse a la situación, que es diferente al embarazo, pero que tiene sus claves.

Los expertos agrupados por la Asociación Americana de Pediatría, explican que la cafeína es segura durante la lactancia. Pese a esto, sabemos que los excesos nunca son buenos. La cafeína podemos encontrarla principalmente en el café, pero algunas infusiones y refrescos también pueden contenerla.

Si excedemos la cantidad de cafeína podríamos vernos afectadas de alguna manera. A veces genera insomnio, dificultad para mantener el sueño, nerviosismo o problemas estomacales. Es posible que algunos de estos síntomas afecten también al bebé.

De todos modos los estudios actuales no ofrecen resultados concluyentes sobre los efectos de la ingesta de cafeína en la salud del niño amamantado. Existen varias líneas de investigación que pretenden dilucidar los efectos positivos o negativos de esta práctica, pero todavía no se han desarrollado evidencias al respecto.

Además, se considera que algunas personas son más sensibles a esta sustancia. Por lo tanto, hay bebés que podrían presentar secuelas ante una mínima ingesta a través de la madre. De igual manera, algunos niños pueden ser bastante tolerantes, sin que les afecte para nada.

Por este motivo la principal recomendación es la prudencia. Lo mejor sería evitar el consumo de esta sustancia para no correr riesgos, pero en el caso de decidir ingerir café, que esta decisión sea tomada siempre desde la mesura.

¡Para tener en cuenta!

Cualquier bebida con cafeína que llegue al organismo de la madre que amamanta pasa inmediatamente a su leche. Transcurridos  unos noventa minutos después de la ingesta, es cuando se localizan los picos más altos de esta sustancia en el producto.  Es por eso que se calcula que al menos el 10% de la cafeína que la madre consume, llega directamente al bebé.

Si consideramos que el metabolismo de los bebés es mucho más lento que el de un adulto, entonces estos tendrán la cafeína en sus cuerpos por más tiempo. A partir de los cuatro meses, podría decirse que se iguala la velocidad metabólica de los bebés con los adultos. No obstante, en los primeros meses, el lactante puede sufrir los efectos de la cafeína en la leche.

La cafeína no daña la leche, solo se concentra en esta. Al niño le puede afectar porque pasa mucho tiempo en su organismo. Mientras más cantidad hayamos tomado, los efectos podrían ser mayores. Lo recomendable en estos casos, es reducir la dosis de café diaria, e incluso suprimirla temporalmente para evitar así correr riesgos.

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