5 enseñanzas del cuento de Caperucita Roja

Fernando 14 diciembre, 2017
La famosa historia se mantiene vigente ya que enseña a los niños a conocer cómo cómo velar por su propia seguridad e, incluso, la de sus seres queridos. 

Aunque parezca nada más que la historia de una niña que atraviesa el bosque para visitar a su abuela y acaba salvándose de la trampa de un lobo malvado, Caperucita Roja es un cuento infantil comunica mucho más.

Todos hemos oído el cuento alguna vez en nuestras vidas. Ahora bien, ¿te has detenido a pensar qué valores inculca en los niños? Repasaremos, a continuación, las cinco enseñanzas principales de esta historia y qué valores promueve en los niños.

El bosque como escenario de peligros

El inicio de la historia consiste en presentar a la niña que va a visitar a su abuela enferma. Para ello, atravesar el bosque con cuidado, pues los peligros acechan.

En el trayecto, se cruza con el lobo malvado, quien le pregunte a dónde va y la convence de echar una carrera hasta la casa de la abuela. En algunas versiones, en cambio, recurre a la mayor belleza del paisaje y las flores para desviarla del tramo original.

El lobo, tan malintencionado como astuto, enseña a Caperucita Roja un “atajo” que resulta ser el camino más largo. Logra, entonces, llegar antes, devorar a la abuelita de un bocado y disfrazarse con sus ropas.

En sus primeras versiones, el cuento tenía un final trágico y desgarrador para Caperucita. Incluso presentaba consecuencias sexuales para la joven. Se creó así porque su finalidad era ilustrar y generar prudencia en las niñas de aquellas sociedades.

De acuerdo a la versión de los hermanos Grimm, menos cruel y explícita que las anteriores, la niña estuvo a punto de correr la misma suerte que su abuelita, de no ser por el valiente leñador que las rescata a ambas, extrayendo de la barriga del lobo a la anciana.

Caperucita Roja es un cuento infantil.

¿Qué enseñanzas deja la historia de Caperucita Roja?

1. No confiar en extraños. Es, claramente, la idea central del cuento. A pesar de las supuestas buenas intenciones que el lobo presentó a Caperucita Roja, este detrás escondía propósitos muy macabros.

En su momento, esta historia fue creada para concienciar a las jóvenes de los peligros de relacionarse con extraños. Con el tiempo, se adaptó para transmitir el mismo mensaje, aunque con un contenido menos erótico y sanguinario.

2. No revelar datos personales. En su encuentro con el lobo, Caperucita Roja detalló a dónde se dirigía, con qué motivo y qué llevaba. Esto es un gran error, ya que esa información que parece inofensiva puede ser utilizada por malhechores para dañarnos a nosotros o a nuestros seres queridos. En la actualidad este peligro está muy presente en las redes sociales.

3. No desobedecer a nuestros padres. Una de las recomendaciones de la madre de Caperucita al salir de su casa fue que tuviera precaución al atravesar el bosque y que no se apartara del camino indicado. Esto, claro está, no fue tenido en cuenta por la inocente niña, que cae en la trampa tendida por el animal y toma el atajo sugerido.

4. No bajar la guardia. Más allá del artilugio del lobo para engañar a Caperucita Roja, se narran también muchas distracciones por parte de la niña.

Nunca desconfió del camino que le enseñó el lobo y tampoco se dio cuenta de lo que ocurría al llegar a la casa de su abuela, cuando se dan las clásicas preguntas sobre las rasgos faciales prominentes del lobo disfrazado de anciana.

Una enseñanza también para los padres

Desde otro punto de vista, podemos agregar una moraleja más para la historia de Caperucita Roja. Esta, sin embargo, no tiene como destinatarios a los niños, sino más bien a los padres. Es la siguiente: No descuidar a los hijos por más segura que una situación parezca.

Por más que la madre dio claras advertencias a la niña, esto no evitó que su vida corriera serio peligro. Es importante remarcar, entonces, que los padres no deben dar por sentada la seguridad de sus hijos nunca, por muy responsables e independientes que estos parezcan.

La figura del lobo

El lobo viene a ser un personaje que va más allá del aspecto animal. Se trata de la encarnación de un ser perverso, salvaje y con malas intenciones. En la actualidad, estaría representando a personas con antivalores, es decir, delincuentes.

Caperucita Roja es un cuento infantil muy conocido.

De hecho, en versiones más antiguas de la historia de Caperucita Roja, la figura del lobo era reemplazada directamente por personas. Se omitía, así, la metáfora del animal para hacer alusión directa a la perversión de algunas personas.

El leñador

Finalmente, podemos describir al leñador como el protector que aparece para garantizar la seguridad de los personajes. Hoy en día lo representaríamos con la imagen de las fuerzas de seguridad o las personas mayores que puedan involucrarse para impedir un delito.

Como mencionamos anteriormente, el personaje del leñador fue agregado al relato, que en sus comienzos tenía un final trágico para lograr una representación más real de los peligros del mundo exterior.

La historia de la Caperucita Roja se mantiene vigente puesto que enseña a los niños acerca de un tema fundamental para la vida: la seguridad. La realidad es que nadie está exento de los peligros de la sociedad y es necesario aprender a conducirse con cuidado.

Te puede gustar