4 valiosas lecciones que nos enseñan los niños

23 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Los niños son grandes maestros en miniatura. Si observamos con detenimiento, de ellos aprenderemos grandes lecciones de vida.

En nuestro afán por educar a los pequeños, podemos olvidar que ellos, a su vez, son nuestros mejores maestros. Las lecciones que nos enseñan los niños se desarrollan ante nuestro ojos cada día. Solo necesitamos abrirnos a recibirlas y tomar la disposición de comenzar a ver el mundo a través de su mirada.

Y es que, antes de que las imposiciones y reglas sociales vayan cercenando sus alas, antes de que la culpa o la vergüenza hagan acto de presencia en su vida, los niños son seres libres, puros e inocentes. Aprendamos de ellos.

Valiosas lecciones que nos enseñan los niños

Perdón

Los niños son unos auténticos maestros del perdón. Ellos carecen del rencor y el resentimiento que los adultos acostumbramos a albergar en nuestro interior. Con frecuencia, habrás visto niños pelear o enfadarse entre sí para, acto seguido, y a los pocos minutos, continuar jugando juntos como si nada hubiera pasado.

Además, si eres madre, habrás sentido cómo se te encoge el corazón al comprobar la gran capacidad de perdón de tu pequeño. Tal vez, en un momento dado, perdiste los nervios, levantaste la voz o dijiste algo hiriente. Sin embargo, cuando fuiste a disculparte con tu hijo, encontraste que él ya te había perdonado, que ya no estaba enfadado y que te recibió con los brazos abiertos.Niña pidiendo perdón a su amigo, una de las valiosas lecciones que nos enseñan los niños.

Los niños nos enseñan que el orgullo no conduce a ninguna parte. Que el rencor solo envenena el alma y nos aleja de aquellos que amamos. Entonces, sigue su ejemplo: perdona rápido y sé feliz.

Humildad

La humildad es la capacidad de reconocer nuestras virtudes y limitaciones, así como las de los otros. Es conocer nuestro valor y el de quienes nos rodean, y ser conscientes también de que todos tenemos áreas por mejorar.

Con frecuencia, a los adultos nos cuesta aceptar nuestros fallos o nuestra ignorancia respecto a algún asunto. Tememos preguntar por miedo a parecer ineptos y tratamos de mostrar siempre una imagen impecable y superior de nosotros mismos.

Los niños, libres de este tipo de juicios, preguntan sin dudar. Desean aprender, explorar, satisfacer su curiosidad. No dudan en acudir a otros para resolver sus dudas e inquietudes. Y, del mismo modo, enseñan lo que saben con bondad, cariño y paciencia, sin una pizca de soberbia.

Basta observar cómo un pequeño enseña a sus abuelos a utilizar las nuevas tecnologías para quedar maravillado con su magnífica disposición. Aprendamos de ellos que todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender, y que es maravilloso poder recurrir los unos a los otros para crecer en conocimientos.

Las lecciones que nos enseñan los niños sobre la amistad

Cuántas veces, ya de adultos, hemos envidiado la capacidad que tienen los niños para relacionarse y la sencillez con la que lo hacen. Un «¿Quieres ser mi amigo?» es suficiente. Un «¿Puedo jugar?» basta para integrarse en un nuevo grupo. Los pequeños confían en sí mismos y en los demás, por lo que no temen acercarse, exponerse o mostrarse vulnerables.Amigos dándose un abrazo.

Del mismo modo, antes de contaminarse con ideas adultas, no conocen la exclusión y la intolerancia. Todas las personas son bienvenidas en sus juegos, travesuras y conversaciones. Adoptemos su mirada limpia, su fe en el ser humano y su capacidad para acoger a los demás.

Sonrisa

Por último, una de las mayores lecciones que nos enseñan los niños es que una sonrisa siempre es el mejor atuendo. Que la vida está hecha para vivirla y disfrutarla al máximo, para reír y no para aparentar. Está hecha para despeinarse, mancharse y emocionarse.

¿Qué importa una coleta deshecha si puedo correr tan rápido como un rayo? ¿Qué importa una camiseta manchada de pintura si estoy creando arte? Y ¿qué más da que mi ropa no combine si yo amo estas prendas y me siento fabuloso? Una sonrisa es todo lo que necesita para verte y sentirte perfectamente bien.

Los niños y sus valiosas lecciones

En definitiva, tenemos mucho que aprender de los niños. Ciertamente, su forma de ver el mundo puede resultar poco funcional para un adulto. Nos guste o no, hemos de adaptarnos a las sociedades en las que vivimos.

Sin embargo, convivir con niños es la oportunidad de rescatar la ilusión y la emoción que dejamos por el camino mientras crecimos. Es el momento para recordar que, a veces, la vida es más sencilla de lo que pensamos.