La vergüenza en los niños

La vergüenza en los niños aparece con frecuencia mientras aprenden a reaccionar a diversas situaciones. El papel de los padres es vital para que aprendan a superarla, poco a poco.

¿Existe alguna demostración temprana de la vergüenza en los niños? La vergüenza es considerada una emoción selectiva, ya que la misma dependerá del valor y significado que cada niño les otorgue a sus actos; esto dependerá potencialmente del entorno social y cultural.

La vergüenza es considerada una emoción moral universal, la cual deriva de la inconformidad por un acto realizado, bien sea por frustración o por no alcanzar las expectativas del entorno.

¿Cuándo comienza un chiquillo a experimentar la vergüenza?

Desde el inicio de la vida y por un periodo de dos años, el infante establece comunicaciones verbales o no verbales con su entorno. A partir de esa edad la vergüenza en los niños hace su aparición gracias a que comienza a manifestarse el sentido del ridículo.

En ocasiones el infante desea ser independiente, y por su condición no lo logra. En ellos se desarrolla una especie de frustración que desemboca en vergüenza al no poder valerse por sí mismo.

Si bien es cierto, se piensa que los niños nacen algo predispuestos hacia la vergüenza y que algunos serán más sensibles que otros a ello, pero, eso lo determinará en buena forma el trato de sus padres o de las personas encargadas de su crianza.

Aunque aparenta ser algo totalmente negativo la vergüenza en los niños los puede ayudar a adaptarse a las exigencias de la sociedad.

La vergüenza en los niños.

¿Cómo de manifiesta la vergüenza en los niños?

Cuando un niño siente vergüenza esta se puede manifestar físicamente. Muchos pequeños suelen caminar cabizbajos, se aíslan y se sonrojan. En ocasiones una risa descontrolada se presenta para ayudarles a aliviar la tensión que ha producido el momento vergonzoso.

¿Qué consecuencias emocionales acarrea la vergüenza en los niños?

Una vez haya tenido lugar el episodio vergonzoso, otras emociones pueden tomar el control de la criatura.

La rabia, por ejemplo, es una de ellas. Comúnmente luego de haber sufrido vergüenza por algún acontecimiento, los niños pueden verse manejados por la rabia y tratar incluso de cobrar venganza.

El objetivo será causar algún tipo de agresión hacia aquella persona que los hizo avergonzarse, lo que puede traer como consecuencia maltrato físico y psicológico.

Otra emoción derivada de la vergüenza es la impotencia. Esta se manifiesta tras el acontecimiento vergonzoso, al no poder echar marcha atrás el tiempo y solucionarlo. Los niños se sienten impotentes y abandonados.

Escenarios comunes en los que aparece la vergüenza en los niños

La vergüenza será algo común en los niños, ya que estos se encuentran en período de adaptación a variadas situaciones sociales; esta inexperiencia les lleva a equivocarse y por consecuencia a sentirse avergonzados.

Algunas de las situaciones más comunes en donde el infante puede sentirse avergonzado son:

  • Cuando algo que han intentado hacer les ha salido mal y más personas los están observando
  • Cuando deben dirigirse públicamente delante de personas no conocidas
  • Al ser objeto de señalamientos que los ridiculicen
  • Cuando son obligados a hacer demostraciones de sus habilidades
  • Al cometer algún error mientras comen o hacen sus necesidades

¿Cómo ayudar a los niños a superar la vergüenza?

Poniendo en práctica los siguientes consejos, los padres pueden ayudar a sus pequeños a superar con más facilidad los episodios de vergüenza.

Si bien es cierto, la vergüenza no desaparecerá. Cambiará de formas de manifestarse e incluso de intensidad a lo largo de la vida, pero aprender a saber sobrellevarla es una gran herramienta.

La vergüenza en los niños.

Servir de ejemplo

Los padres deben demostrarles a los hijos que sentir vergüenza es algo que puede pasarle a cualquiera, incluso a los adultos. Mostrarse calmos y ecuánimes ante un evento vergonzoso les ayudará a sobre ponerse ante un acontecimiento similar.

Evitar forzarlo a hacer algo que no quiere

Una práctica frecuente de los padres es obligar a los pequeños a que realicen acciones que no les agradan. Una de las más comunes es forzarlos a besar y abrazar a personas desconocidas.

Regularmente tras estos hechos se sienten algo avergonzados, por lo que se recomienda inculcarle buenos modales, pero no forzarles a querer a la gente.

Mostrar respeto por sus emociones

Evitar a toda costa que el chiquillo sea motivo de burla tras sentirse avergonzado. Los padres deben orientar a sus niños bien sean extrovertidos o introvertidos, sirviendo de compañía en todos aquellos eventos sociales donde puedan sentirse avergonzados.

Es muy importante hacer saber a los infantes que cuentan con el apoyo de sus padres y que sus emociones son valoradas.

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