¿En qué consiste la terapia craneosacral para los bebés?

La terapia craneosacral puede ser beneficiosa para niños prematuros o para aquellos que tuvieron dificultades durante el parto. Te contamos sus beneficios y contraindicaciones.

La terapia craneosacral para los bebés es un trabajo de estimulación y apoyo al movimiento respiratorio primario. Esta terapia trabaja la totalidad del cuerpo desde que el niño se encuentra en la etapa embrionaria. El momento adecuado para recibirla por primera vez es a partir de 48 horas después del parto.

Cómo se realiza la terapia craneosacral para los bebés

Se considera que una de las manifestaciones básicas de la salud es un latido cefalorraquídeo correcto. De este pulso tan importante depende el funcionamiento correcto del sistema nervioso y del resto de los órganos. Se puede regular este ritmo a través de manipulaciones suaves sobre la cabeza, el cuello y la columna; este es el papel de la terapia craneosacral.

Para realizar la terapia, los pequeños se encuentran en los brazos de su madre e incluso se puede realizar cuando están tomando el pecho. Las manos del especialista recorren el cuerpo del bebé y se detienen en la columna vertebral y el cráneo para liberar las tensiones que pueda tener.

Generalmente, las sesiones de terapia craneosacral pueden tener una hora de duración como máximo; la cantidad de sesiones dependerá de la gravedad del problema. Los padres por su parte, deberán informar al terapeuta los cambios que van observando en su hijo. Además, pueden aplicar cierto tratamiento si el especialista lo solicita.

Beneficios de la terapia craneosacral para los bebés

Esta terapia es poco conocida en varias regiones del mundo. Con todos los beneficios que aporta al desarrollo de los bebés, es importante implementarla, más aún en caso de haber tenido un parto con complicaciones. Estos son algunos de los beneficios más importantes de la terapia craneosacral:

  • Fortalece el vínculo con el bebé. A través de las sesiones de terapia craneosacral, se puede fortalecer el vínculo con el pequeño al encontrar una forma de comunicación con el terapeuta, lo que lo hace sentir más seguro.
  • Un bebé prematuro es más sensible, por lo que estas sesiones le permiten al terapeuta conocer qué ocurre física y emocionalmente.
La terapia craneosacral debe ser recomendada exclusivamente por el pediatra.

  • Por medio de la terapia, se puede saber si existen signos de traumatización como disociación, tensión, llanto o irritabilidad. Algunos pueden ser casos más extremos, en los que puede haber hipotonías o flaccidez de los tejidos.
  • Ayuda al bebé a restaurar el orden y el equilibrio, lo que facilita los movimientos del cuerpo. Se mejora así la circulación del fluido linfático; a su vez, esto favorece la flexibilidad muscular, de los huesos y de los órganos internos. También se eliminan muchas de las causas de irritación nerviosa.
  • Puede ayudar con otros problemas de salud, como cólicos, trastorno de déficit de atención y/o hiperactividadautismo, dificultad del aprendizaje, problemas de coordinación, malformaciones óseas en la espalda e infecciones del oído.

“En la terapia craneosacral, las manos del especialista recorren el cuerpo del bebé y se detienen en la columna vertebral y el cráneo para liberar las tensiones”

Contraindicantes de la terapia

Antes de llevar a cabo este tipo de técnica, los padres deben tomar mucha atención y seleccionar correctamente al profesional que la realizará. Una mala práctica podría tener efectos muy negativos en la salud del bebé, como provocar graves lesiones o incluso la muerte del pequeño.

En caso de que el bebé no presente ningún dolor o enfermedad y no sea necesaria la terapia craneosacral, lo más recomendable es no recurrir a ella. Si el niño presenta algún problema de salud o malestar, lo primero es acudir a su pediatra de cabecera para que realice las evaluaciones correspondientes.

La terapia craneosacral se realiza a recién nacidos con ciertas dificultades de salud.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Esta terapia es recomendada principalmente para bebés que tienen ciertos problemas de salud. Por ello, generalmente, se requiere una única sesión para tratar las diferentes partes del cerebro y de la columna vertebral del niño.

No obstante, las sesiones pueden repetirse tantas veces sea necesario, ya que a menudo son fundamentales para los niños que presentan dolores en la espalda, musculares e incluso malformaciones en el cráneo.

Los padres siempre están presentes durante la terapia y es fundamental que el niño se sienta seguro; esto facilitará la sesión. Como se destacó anteriormente, generalmente con una sesión el niño responde bien y se comienza a visualizar una mejoría, pero todo depende de la gravedad del caso.

Si los padres notan que el bebé presenta malestar y el pediatra recomienda la terapia craneosacral, es importante recordar que debe realizarla el experto más capacitado. Asimismo, es importante que el niño se tome su tiempo para sentirse seguro; este último es un detalle esencial para todo el avance que pueda presentar el pequeño durante la sesión.

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