¿Por qué los niños piden agua al irse a la cama?

Macarena · 13 agosto, 2017

Seguro que lo has sufrido miles de noches con alguno de tus hijos. ¿Acaso no te ha pasado nunca que justo cuando tu hijo está listo para dormir se acuerda de pedir uno de sus ‘imperiosos favores’? Una de las situaciones más comunes al respecto se da cuando los niños piden agua al irse a la cama.

Muchos padres terminan de perder la paciencia en cuanto surge esta circunstancia. Otros tantos, no logran desvelar el misterio que se oculta tras esta molesta, insistente y curiosa situación. Ahora bien, ¿por qué nos pasa cada noche durante la infancia de nuestros hijos? 

Cuando los niños piden agua antes de dormir

Cada vez que los niños piden agua justo antes de descansar, piensas que simplemente se olvidaron de beber durante el día. Entonces, de repente te topas con un detalle que te resulta llamativo: el pequeño se limita a consumir solo un mínimo sorbo.

Es allí donde la imaginación de los padres preocupados o enfadados comienza a volar en búsqueda de explicaciones posibles a este curioso fenómeno. ¿Es manipulación?¿quiere mostrarme su poder?¿ seré su marioneta?

Pero tranquilos, todas las hipótesis apuntan a una mera llamada de atención.

Sin embargo, la realidad es que los niños no son capaces de realizar actos de esta envergadura. Es decir, actos tan intencionados y complejos. Por eso, tampoco es viable que simplemente busque agotar tu paciencia. Es hora también de descartar estas alternativas erróneas que pasan por tu mente.

Muchos padres asociarán este pedido con el deseo de estar al menos un rato más disfrutando de nuestra compañía. Pero, si consideramos el tiempo que demoran en tomar esa ínfima cantidad de agua, esa teoría pierde todo su peso. En ese breve intervalo no se compartiría el tiempo de compañía que el menor desea.

Nina despierta en la cama con pijama azul

Entonces, ¿por qué los niños piden agua en la cama?

Los niños piden agua justo cuando ya están preparados para dormir, y justo cuando nosotros queremos relajarnos tras un largo y duro día. No te agobies ni pierdas la calma. La verdadera razón que se esconde detrás de esta típica situación nocturna es más compleja de lo que imaginas.

En realidad, con ese simple pero quizás algo inoportuno pedido, te están inquiriendo algo más. Básicamente necesitan saber que cuentan contigo pase lo que pase, incondicionalmente. Te precisan, te miden. Quieren sentir que no están solos en caso de necesitarte por la noche.

Saben que si llaman a Papá o Mamá, ellos irán a protegerle. Tranquiliza, da extrema confianza. Los niños más pequeños dependen mucho de sus padres, y más aún en la oscuridad nocturna que tanto les atemoriza.

Por eso mismo, tu hijo desea comprobar que sus amados padres lo cuidarán. Puede confiar ciegamente en ellos ante cualquier inconveniente. Lo que está en juego aquí, entonces, no es tu paciencia sino más bien tu capacidad de responder su llamada, de consolar y consentir.

 

Tener hijos no lo convierte a uno en padre, como del mismo modo tener un piano no lo vuelve a uno pianista

-Michael Levine-

 

Algo más que sed

Nino durmiendo con camiseta azul

Para hacer frente a esta situación, hay que tomárselo con calma, paciencia y, sobre todo, mucho amor. Eso es en definitiva lo que requiere todo hijo. Allí reside el éxito como padres, y la clave de su felicidad.

No se trata de sed, ni de molestia, ni de manipulación o maldad. Ese acto va mucho más allá que eso. El vaso de agua no es más que un mero pretexto. A veces puede incluso llegar a ser verdad, pero la gran mayoría del tiempo se trata de otra necesidad. Una carencia de índole afectivo, emocional.

El último abrazo o un dulce beso extra. Ser arropado con una caricia, sentir el calor de los progenitores. Nuestros hijos tan solo quiere saber que estamos disponibles para ellos. Desean sentirnos fiables, leales a toda costa. Lo reconfortante y positivo de esta situación es que no durará toda la vida.

Por eso es tan importante disfrutar incluso de estos episodios que generalmente nos sacan de quicio. Después de todo, más pronto que tarde, terminarás echando de menos esta etapa dorada y soñada. Como ves, solo se trata de entender al niño para no desperdiciar energía enfadándonos e invertir nuestro tiempo en brindar todo nuestro amor.