Los bebés y los peluches: lo que hay que saber

Los bebés y los peluches siempre han ido de la mano. Bien sea porque el peluche viene en forma de obsequio en alguna ocasión especial o por otra razón, lo cierto es que, incluso antes de su nacimiento, ya el bebé cuenta con varios amigos felpudos.

Los peluches son los juguetes más adquiridos durante el período prenatal.

A los bebés les encantan los peluches porque pueden experimentar con el tacto. La razón es simple, al tener una textura muy suave se sienten atraídos a tocarla. Al principio, cuando el bebé va descubriéndolo todo, sus mantos aprietan todo lo que encuentran. Toman el peluche, lo aprietan, y experimentan con las sensaciones que eso les produce.

Además, los peluches les permiten a los bebés ir conociendo su fuerza en un estado primigenio. El peluche es una forma de descubrir cómo sujetar y soltar algo, además del dedo pulgar de mamá y papá.

Los bebés y los peluches en contacto

Los peluches son juguetes que están alrededor del bebé desde su nacimiento. Generalmente en su habitación ya hay un par de ellos esperándole, y en algunos casos incluso más de dos. Muy pocos peluches se quedan como simple decoración cuando hay un bebé en el hogar.

Al contrario de lo que se piensa, a pesar de que está recién comprado, eso no implica que el peluche esté limpio. De hecho, los peluches son el imán perfecto para el polvo, y en las tiendas es inevitable que cojan al menos una pequeña capa. Para no estropearlo, solemos sacudirlo y poco más, pero esto puede no ser suficiente para el bebé.

Peluches limpios.

En esta etapa, debemos procurarle un entorno amigable al bebé. Un entorno en el que, poco a poco, el bebé se vaya adaptando al mundo exterior. El polvo es una de las hostilidades a enfrentar. Un peluche puede albergar una cantidad de polvo abrumadora para un bebé, puede potenciar y/o desarrollarle alergias y en general, interfiere con el desarrollo de su capacidad respiratoria.

Lo mejor que podemos hacer por nuestro bebé es mantener limpio su(s) peluche(s).

La mejor forma es meterlos dentro de una bolsa de tela, cerrarla bien y colocarlos en la lavadora. Una vez que se haya(n) secado bien, están listos para poder estar en contacto con nuestro bebé.

Muchas veces no queremos limpiarlos en la lavadora por temor a estropear algún detalle del peluche. Pero no hay de qué preocuparse, la bolsa de tela suele proteger bastante bien al peluche de cualquier daño. Otra opción es lavar el peluche a mano.

Otros detalles a considerar

En las tiendas, la variedad de peluches es abrumadora. Cada cual tiene un diseño más llamativo y muchas veces irresistible. Pero, ¿sabemos realmente cuál es que más le conviene a nuestro bebé? Los bebés y los peluches son un dúo muy tierno e infalible pero debemos ser muy asertivos, sobre todo durante los primeros meses.

A continuación te mostramos un ejemplo de lo que puede ser la mejor opción como primer peluche de nuestro bebé.

Ejemplo del peluche ideal.

Evita que el peluche tenga piezas pequeñas ya que estas son potencialmente peligrosas para el bebé. Las piezas se las puede tragar en algún momento de descuido.

La misma recomendación te hacemos con los detalles brillantes. Evita la purpurina/escarcha/glitter porque se desprenden con facilidad y pueden provocarle rozaduras a la piel del bebé o caerle directamente en los ojos.

La textura es lo más importante de todo. Mientras menos ‘pelos’ tenga el peluche, mejor. Es preferible que el peluche sea de tela de paño, o de alguna tela de algodón lisa. (Como los de la foto que te mostramos arriba) Por otra parte, al bebé le conviene un peluche ligero.

Si bien todos los peluches son ligeros, nuestro bebé nota una considerable diferencia en su densidad. Mientras más ‘blanditos’ y menos rígidos sean, más ligeros serán.

Bebé durmiendo con su peluche

El mantenimiento del peluche

Otro aspecto que es necesario tener en cuenta es el mantenimiento del peluche. Debemos lavarle los peluches periódicamente a nuestro bebé, ya que van a pasar por muchos sitios y a ser tocados muchas veces.

Hay que limpiarlos, sí. Cada vez que se caigan al suelo en algún lugar que no sea la habitación del bebé. De lo contrario, el sucio irá directamente a las manos, boca, nariz y ojos de nuestro bebé si no estamos atentos.

Al principio, cada vez que se emocionan, los bebés suelen lanzar los peluches por los aires o dejarlos caer al suelo. Debemos estar pendiente de ello. No viene mal tampoco estar atentos para atrapar el peluche a tiempo antes de que caiga al suelo.

Si vamos al parque o de paseo, debemos estar preparados para retirarle el peluche al bebé si se ensucia. Hay que tener en cuenta que los bebés y los peluches son el dúo ideal pero hay que tener cierto cuidado durante los primeros años de vida.

Categorías: Bebés Etiquetas:
Te puede gustar