Los bebés y los peluches: lo que hay que saber

Maite Córdova Vena · 22 abril, 2019

Los bebés y los peluches siempre han ido de la mano. Bien sea porque el juguete viene en forma de obsequio en alguna ocasión especial o por otra razón, lo cierto es que, incluso antes de su nacimiento, ya el bebé cuenta con varios amigos felpudos.

Los peluches son los juguetes más adquiridos durante el período prenatal.

A los bebés les encantan los peluches porque pueden experimentar con el sentido del tacto. La razón es simple: son fáciles de manipular, tienen una textura suave y pueden apretarse tanto como se quiera. Por ende, permiten experimentar con la fuerza.

Al principio, cuando el bebé va descubriéndolo todo, sus manos aprietan todo lo que encuentran. Así, toman un peluche, lo aprietan y experimentan con las sensaciones que eso les produce. El peluche viene a ser una forma de descubrir cómo sujetar y soltar algo, además del dedo pulgar de mamá y papá.

Los bebés y los peluches en contacto

Los peluches son juguetes que están alrededor del bebé desde su nacimiento. Generalmente en su habitación ya hay un par de ellos esperándole y en algunos casos, incluso más de dos. Muy pocos peluches se quedan como simple decoración cuando hay un bebé en el hogar.

Al contrario de lo que se piensa, a pesar de que está recién comprado, eso no implica que el peluche esté limpio. De hecho, los peluches son el imán perfecto para el polvo, y en las tiendas es inevitable que cojan al menos una pequeña capa. Para no estropearlo, solemos sacudirlo y poco más, pero esto puede no ser suficiente para el bebé.

Peluches limpios.

En esta etapa, debemos procurarle un entorno amigable al bebé. Un entorno en el que, poco a poco, el bebé se vaya adaptando al mundo exterior. El polvo es una de las hostilidades a enfrentar. Un peluche puede albergar una cantidad de polvo abrumadora para un bebé, puede potenciar o desarrollarle alergias y en general, interfiere con el desarrollo de su capacidad respiratoria.

Lo mejor que podemos hacer por nuestro bebé es mantener limpio su(s) peluche(s).

La mejor forma es meterlos dentro de una bolsa de tela, cerrarla bien y colocarlos en la lavadora. Una vez que se haya(n) secado bien, están listos para poder estar en contacto con nuestro bebé.

Muchas veces no queremos limpiarlos en la lavadora por temor a estropear algún detalle. Pero no hay de qué preocuparse, la bolsa de tela suele proteger bastante bien de cualquier daño. Otra opción es lavarlos a mano.

Otros detalles a considerar

En las tiendas, la variedad de modelos es abrumadora. Cada cual tiene un diseño más llamativo y muchas veces irresistible. Pero, ¿sabemos realmente cuál es que más le conviene a nuestro bebé? Los bebés y los peluches son un dúo muy tierno e infalible pero debemos ser muy asertivos, sobre todo, durante los primeros meses.

A continuación te mostramos un ejemplo de lo que puede ser la mejor opción como primer peluche del bebé.

Ejemplo del peluche ideal.

Hay que evitar que el peluche tenga piezas pequeñas ya que estas son potencialmente peligrosas para el bebé. Las piezas se las puede tragar en algún momento de descuido.

La misma recomendación hacemos con los detalles brillantes. Es necesario evitar la purpurina/glitter porque se desprende con facilidad y puede provocarle irritaciones a la piel del bebé o caerle directamente en los ojos.

La textura es lo más importante de todo. Mientras menos ‘pelos’ tenga el peluche, mejor. Es preferible que sea de tela de paño, o de alguna tela de algodón lisa. (Como los de la foto que mostramos arriba) Por otra parte, al bebé le conviene un peluche ligero.

Si bien todos los peluches son ligeros, el bebé nota una considerable diferencia en su densidad. Mientras más ‘blanditos’ y menos rígidos sean, más ligeros serán.

Bebé durmiendo con su peluche

El mantenimiento del peluche

Otro aspecto que es necesario tener en cuenta es el mantenimiento del peluche. Debemos lavarle los peluches periódicamente a nuestro bebé, ya que van a pasar por muchos sitios y a ser tocados muchas veces.

Hay que limpiarlos, sí. Cada vez que se caigan al suelo en algún lugar que no sea la habitación del bebé. De lo contrario, el sucio irá directamente a las manos, boca, nariz y ojos de nuestro bebé si no estamos atentos.

Al principio, cada vez que se emocionan, los bebés suelen lanzar los peluches por los aires o dejarlos caer al suelo. Debemos estar pendiente de ello. No viene mal tampoco estar atentos para atrapar el peluche a tiempo antes de que caiga al suelo (aunque esto puede ser difícil en ocasiones).

Si vamos al parque o de paseo, debemos estar preparados para retirarle el peluche al bebé si se ensucia. Hay que tener en cuenta que los bebés y los peluches son el dúo ideal pero hay que tener cierto cuidado durante los primeros años de vida.