¿Qué son las perlas de leche?

Gladys · 31 mayo, 2017

Cuando vamos a ser madres tenemos muchas interrogantes. Unas muy frecuentes se relacionan con todo lo que tiene que ver con la lactancia materna.

Conocer a detalle los cambios que presenta nuestro organismo es elemental. Esto permitirá tener herramientas para afrontar tales cambios y llevar con felicidad el camino de la maternidad.

Todas las mujeres que están en la dulce espera, deben conocer sobre las perlas de leche o puntos blancos en el pezón. Estos se muestran pequeños, brillantes y con un matiz nacarado. Por lo general, se inflaman si el pequeño toma sin hacer pausas, para luego desinflamarse sin mayor complicación.

Una vez culminado el proceso de dar pecho, el pezón toma un aspecto de color blanquecino y esto es normal

Los conductos por donde sale el líquido, forman lo que se conoce como perlitas de leche materna que se han quedado obstruidas y su tamaño varía a lo largo del día. Pueden originarse si el bebé cierra la boca fuertemente y tironea la cabeza hacia atrás, tirando del pecho.

Causas que originan las perlas de leche

Las perlas pueden aparecer de manera espontánea o estar por causa de una infección u obstrucción mamaria. ¿Qué hacer ante estas molestias?

  • Amamantar en una postura en que ambos se encuentre cómodos
  • La madre puede tomar antiinflamatorios orales, indicados por el médico, si lo precisa
  • El tratamiento es el mismo que él de las ingurgitaciones y obstrucciones de las mamas
  • Suelen manejarse con calor local

La constante acción de amamantar y la experiencia de observar las perlas de leche, nos muestran realmente de qué tratan

Ante qué síntomas debemos preocuparnos

En algunos casos, presentamos síntomas de alarma como: fiebre o inflamación severa, en caso de ser persistente o que aparezcan frecuentemente las perlas de leche. Esta sintomatología, obligarán a realizar de inmediato un examen de laboratorio (cultivo). Ante estos escenarios los especialistas indicarán algún tratamiento con antibióticos.

Estos puntos blancos por lo general duelen, producen una picazón intensa, transmitiendo una sensación de quemazón. A pesar de estos signos de malestar, no se consideran graves, sin embargo, si no son tratados por los médicos y atendidos a tiempo, traerán problemas severos.

Mayormente estos agujeritos se alteran o inflaman por una afección microbiana de la mama, produciendo la mastitis subaguda. Estas se traducen en un tipo de mastitis que no dan sintomatología típica: fiebre, dolor de un cuadrante de la mama, enrojecimiento o inflamación del seno por completo.

Las bacterias patógenas, tienen la capacidad de formar biofilms, es decir, adherirse a los conductos y junto con restos de calcio, tapan los mismos, por donde se segrega el líquido

Consejos a seguir

Te recomendamos seguir los siguientes consejos:

  • Normalmente, desde que las perlas de leche aparecen en nuestros pezones, se forma una costra que se desprenderá luego de 5 a 7 días. Será el nene mediante la succión, quien haga desaparecer de manera mágica estas perlitas.
  • Es muy importante que jamás se queden dormidas dando de amamantar al niño, este puede ahogarse o llenarse de aire, succionar mal el pezón y ocasionarle de inmediato una mastitis aguda.
  • Si el puntito es muy grueso y visible, es ideal aplicar un poco de calor en el área, permitiendo ablandar la textura dura (costra), levantándola más fácilmente.
  • Una forma de drenar el pecho, es presionando el pezón para que el conducto obstruido se libere de líquido. Seguidamente, deberás colocar al pequeño en tu pecho, dejando que sea él, quien al succionar termine de vaciar el conducto.
  • Hay casos de perlas que son de origen bacteriano y suelen ser profundas. Generalmente afectan todo el conducto mamario. Ante esta dolencia lo recomendable es asistir de inmediato al médico. Quien indicará detener o continuar la lactancia e indicará tratamiento con antibióticos.  Es necesario hacer seguimiento por si se presentan otras complicaciones.
  • Al amamantar hay que tener un cuidado muy especial con la higiene de las manos y los pezones, esto evitará contraer infecciones.
  • Tratar de realizar la lactancia en un lugar tranquilo, donde tú y el bebé se encuentren lo más relajados y cómodos posible.

Amamantar es amor para tu bebé

Es necesario que nuestros hijos sean amamantados de forma exclusiva durante 6 meses, luego hasta los 2 años de edad combinándola con la alimentación convencional. Esto permitirá aportar los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo saludable.

Desde el momento que nacen, al alimentarse por primera vez con el calostro, comienza una relación afectiva de dependencia entre mamá y bebé.

 Amamantar es una experiencia maravillosa y más cuando se hace con amor al igual que con dedicación.