¿Qué es la estimulación socioemocional?

Amanda · 16 mayo, 2016

La estimulación socioemocional está dirigida a ayudar al bebé a adaptarse a su entorno con respecto a lo que siente por este; con cada movimiento y actividad nueva, él es capaz de experimentar distintas emociones. Puede sentirse ansioso, alegre o temeroso, lo cual va a determinar cómo responderá en los años siguientes hasta la vida adulta.

El desarrollo socioemocional del niño comienza desde sus primeros días de vida y de este va a depender su relación con el exterior y otras personas; por eso es recomendable ejercer una estimulación adecuada. Una vez que el bebé nace, comienza a experimentar una serie de cambios a nivel biológico que necesitará reconocer y a los cuales tendrá que adaptarse.

Para lograr que el niño supere sus primeros retos, es importante que sus padres y familiares le ayuden en su proceso de adaptación. Cada situación nueva le exige al bebé una respuesta biológica y emocional, lo que le permite relacionarse con la existencia que lo rodea y las personas que la conforman, a esto se le conoce como desarrollo socioemocional.

Este desarrollo se basa en las experiencias que gradualmente van apareciendo en la vida del infante, por eso es necesario que hagamos nuestro trabajo de estímulo en todas las situaciones de su vida temprana. Estos primeros estímulos se enfocan a conectarlo con sus propias emociones y son precursores de su personalidad.

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¿Cómo realizar la estimulación socioemocional?

La mayoría de las actividades que realizamos con nuestros bebés son idóneas para estimular su desarrollo socioemocional, por eso es fácil aprovechar distintos momentos para conseguirlo. Son muchos los ejercicios que ayudan a estimular al niño en sus emociones y su adaptación con el entorno,  lo cual es la base de la evolución de su carácter.

En los primeros meses de vida, la estimulación se efectúa por medio de movimientos y posiciones; también se crean los principales hábitos de higiene, alimentación y sueño. En gran parte sin saberlo favorecemos su respuesta a cada sensación, por lo cual, si observamos con cuidado, comenzaremos a ver cómo se expresa emocionalmente.

Para estimular socioemocionalmente al niño, los especialistas plantean las siguientes sugerencias:

  • En las primeras semanas hagamos ejercicios de equilibrio, colocándolo por un tiempo breve en posiciones poco ejercitadas. Probemos a colocarlo inclinado, en vertical, de un lado o boca abajo.
  • Aprovechemos el momento de la lactancia para hablarle, acariciarlo y tener un contacto más profundo con el bebé; mirarlo a los ojos y sonreírle es muy importante para ambos
  • Procuremos mantener los hábitos alimenticios, de higiene y sueño; pues es el principal proceso para relacionarse con el exterior
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  • Permite que el bebé pueda seguir tus movimientos, hazlo a propósito para que te siga
  • Hagamos movimientos con el rostro, siempre de frente al niño y esperemos a que nos imite. Otros gestos como decir adiós con la mano o afirmar con la cabeza, son propios para que pueda imitarnos
  • Muchos de los ejercicios que le enseñamos al bebé, este puede repetirlos con sus juguetes cuando esté más grande; puede vestir, peinar o alimentar a sus muñecos para ejercitar lo que ha aprendido
  • Expliquemos la procedencia de ciertas sensaciones, si duele, hace frío o causa llanto, es propicio para decirle el significado de lo que siente
  • Ya cerca de los doce meses el bebé puede cooperar a la hora de vestirlo o comer, puede levantar los pies, introducir sus manos o tomar su biberón por sí mismo; dejemos que lo haga
  • De acuerdo a su edad es recomendable que le permitamos colaborar con las tareas o actividades que estemos realizando, esto favorece su independencia y lo acerca al contexto en que vive
  • Ayudémosle a conocer a las personas que lo rodean, indique con el nombre quiénes son y cuál es su relación con ellos. También podemos pedirles después que señale quién es la persona que le nombramos, al principio lo buscará con la mirada y luego señalará con su mano
  • Es importante explicarle todo cuanto podamos, sobre todo las sensaciones y los nombres de las cosas; aun cuando no comprenda con exactitud, poco a poco irá internalizando los significados.

Cuando el niño alcanza los quince meses, los principales rasgos de su personalidad pueden observarse con mayor claridad. Para ese entonces, habremos estimulado lo suficiente al pequeño como para anticipar su reacción en cuanto a distintas situaciones.

En lo adelante su desarrollo socioemocional se enfatiza hacia la identidad, lo cual hace que se modifique la principal vía de estímulo hasta entonces ejercitada. Para ese entonces será un poco más independiente, tanto para decidir si seguir nuestro ejemplo o hacerlo a su manera; puede volverse más egocéntrico e insistente en la mayoría de sus acciones.