Influencia de los hermanos en la adolescencia

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Patricia Alfonso Molina
· 11 marzo, 2019
La adolescencia es una etapa complicada, por ello puede traer consecuencias en la relación entre hermanos.

Es indudable la influencia que los hermanos tienen en la adolescencia. Es evidente que esta es una etapa de cambios. En dicho estadio, la familia pasa a un segundo plano, a la vez que el grupo social se va transformando en el referente más importante.

Debido a ello, es habitual que la relación entre hermanos se deteriore; quien antes era tu compañero de vida, ahora puede que se convierta en una molestia o en un completo desconocido. Podemos concluir que la relación que hayamos ayudado a establecer entre hermanos, influirá en su relación a lo largo de esta fase.

Un hermano es alguien con quien has crecido, a quien has visto nacer o, incluso, has ayudado a criar. Por esto, los padres repiten a sus hijos que los hermanos han de ser los mejores amigos, que se acompañarán el resto de sus vidas y que serán incondicionales.

“La simple casualidad de compartir genes, hogar o padres, no obrará el milagro de establecer una relación indestructible.”

¿Qué influye en la relación entre hermanos en la adolescencia?

  • El carácter de cada hijo ayudará o dificultará el hecho de que se establezca una buena relación.
  • La diferencia de edad entre ellos. Cuanta más diferencia exista, menos cantidad de experiencias compartidas y, por lo tanto, menos unión.
  • La educación y el trato -subjetivo o no- recibidos por los padres. Si el adolescente ha sentido que su hermano ha tenido un trato preferencial, podría guardar cierto resentimiento. Esto se podría traducir en una relación marcada por la rivalidad.
  • Los intereses de ambos. Cuantas más aficiones y gustos compartan, más posibilidad de establecer una buena unión entre ellos.Influencia de los hermanos en la adolescencia.

Adolescencia y maduración cerebral

 “La adolescencia es similar a una enfermedad degenerativa”

– Salvador Martínez, director del Instituto de Neurociencias de Alicante –

Durante esta etapa se produce lo que se conoce como poda neuronal. De los 12 a los 20 años, aproximadamente, el cerebro está en pleno proceso de maduración. Este proceso viene marcado por la perfección de las capacidades cognitivas y de la autorregulación, para lo que se vuelve necesario el aprendizaje a través de la experiencia personal.

Para conseguir esto, el cerebro sufre cambios morfológicos y funcionales, mediante la destrucción, creación y reorganización de las conexiones neuronales.

Buscando la propia identidad

A la reestructuración cerebral que se produce en la adolescencia, hay que unirle:

  • Los cambios hormonales y físicos.
  • La influencia que el contexto social pueda tener sobre el púber.
  • La búsqueda de sentido e identidad.
  • La exposición a nuevas situaciones sociales que ha de resolver por sí mismo.

Toda esta confluencia de factores origina cambios emocionales, en ocasiones, difíciles de entender y de gestionar, tanto por el adolescente como por su entorno más cercano. Sin duda, esto desemboca en un irremediable alejamiento de la familia y, por ende, en un cambio en la relación entre hermanos.

El que siempre había sido su cómplice y compañero de juegos puede que ahora se convierta en un elemento estresor, capaz de provocar su ira, sus burlas o su indiferencia. Esto hará que el otro hermano (normalmente en una etapa evolutiva inferior) note la ausencia de su referente, mostrando bajo ánimo y tristeza.

¿Cómo ayudar a establecer una buena relación entre hermanos en la adolescencia?

La mejor receta para conseguir una buena relación entre hermanos en la adolescencia comienza desde el nacimiento. Por ello, debemos asegurarnos de llevar a cabo un estilo educativo democrático o respetuoso, sin diferenciar entre hermanos. En este, los niños serán partícipes, en la medida de lo posible, de las decisiones que les afecten.

Una vez sentada esta base, algunos consejos que podemos seguir son:

  • Animar al adolescente a compartir algo de tiempo con su hermano. Siempre que no le repercuta negativamente en sus propias actividades, puede acompañarle a alguna extraescolar o cuidarlo cuando no estemos.
  • Hacer ver a nuestro hijo lo que él significa para su hermano. Por encima de todo, evitaremos que lo sienta como un rival y fomentaremos la unión fraternal.
  • Recordarle que pequeños cambios en el trato hacia el pequeño podrá mejorar la relación entre ambos.Influencia de los hermanos en la adolescencia.
  • No hacer comparaciones entre hermanos. Lo más importante es no mostrar un trato preferencial por ninguno.
  • Enseñarle a resolver problemas. Para lo que estaremos disponibles a sus demandas y respetaremos sus decisiones. Sin embargo, estableceremos límites, siempre que sea necesario.
  • Explicar a ambos lo que la adolescencia significa: el paso de la infancia a la adultez, y lo que ello conlleva.