¿Qué significa la crianza respetuosa?

Educar y formar a un niño desde su nacimiento y durante toda su crianza es una de las tareas más importantes que puede desarrollar un ser humano. Brindarle herramientas a lo largo de su vida para fortalecer su bienestar emocional lo es todo para una madre. En este post hablaremos sobre qué significa la crianza respetuosa.

Mucho se dice sobre la forma en la que los padres eligen criar a sus hijos. A menudo quienes llevan en sus hombros la gran responsabilidad de instruir a una criatura son objetos de críticas y comentarios negativos.

Son blanco de muchos “eso no se hace así”, “a los niños hay que corregirlos con disciplina”, “no puedes ser tan duro”, “debes ser más flexible”.

La verdad es que la mejor forma de criar a un hijo solo se descubre durante el proceso, no existe una fórmula mágica para enseñarle.

Aunque existen muchas maneras de hacerlo, una de ellas es la crianza respetuosa. ¿Qué significa? ¿Cómo ejercerla? ¿Cuáles son los beneficios? A continuación te lo contaremos todo.

Bases y conocimientos de la crianza respetuosa

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La crianza respetuosa se impone y define actualmente como un estilo o forma de vida, más allá de ser considerado un método o sistema para la enseñanza del vivir de un pequeño.

Se fundamenta principalmente en manifestar amor, empatía, respeto y consideración en cada acción en el camino a recorrer entre padres e hijos. Pero, ¿acaso eso no lo hacen todos los padres?

Sí, demostrar amor, sentir interés por cada inquietud y acción, abrazarlo, mimarlo y respetarlo, son cosas que suelen hacer los padres con todos sus hijos, es casi un acto natural, algo innato que surge como un impulso en la mente y corazón de papá y mamá.

Según los especialistas, la crianza respetuosa se trata de que los padres consideren al niño como una persona que posee los mismos derechos que un adulto, es una relación que se afianza sobre las bases de respeto, amor y límites no punitivos, es decir que no implican sanciones o castigos.

La crianza respetuosa no difiere mucho de la teoría del apego establecida por el psicoanalista John Bowlby, aunque esta última se refiere a los primeros años de una persona, mientras que la crianza respetuosa puede ser aplicada en cualquier etapa de la vida de un ser humano.

Igualdad, empatía y respeto: principios de la crianza respetuosa

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La crianza respetuosa se rige bajo ciertos aspectos que determinan el ejercicio parental y que en las siguientes líneas pretendemos describir para ti:

  • Niños y adultos tienen los mismos derechos. Papá y mamá no son los únicos que pueden opinar o saber respecto a un tema, los niños también pueden intervenir y no solo obedecer.
  • Los padres deben ser perfectamente capaces y estar dispuestos a conectarse con las necesidades de sus hijos y darles una respuesta genuina, verdadera, pero por sobre todas las cosas llena de amor. Aquí es vital que las impresiones, emociones e inquietudes del pequeño sean tomadas en cuenta de una forma correcta, por más irrelevante que pudiera parecer a simple vista.
  • Los límites no punitivos es un aspecto vital cuando se aplica la crianza respetuosa, pues aunque no se imponen castigos ni sanciones, el pequeño debe saber que existen cosas que no puede hacer, esto enmarcado en un modelo en el que los padres son ejemplo a seguir y el amor es enorme pero firme, lejos de violencia.

La receta perfecta no existe

La crianza respetuosa tiene un número considerable de seguidores pero también de detractores, pues muchos consideran haber alcanzado resultados óptimos con esta fórmula mientras que al mismo tiempo hay quienes creen que es muy permisiva.

Los estilos de crianza son diversos, simplemente existen personas que rechazan cualquier modelo contrario al que ha sido utilizado por generaciones en su familia. Cualquiera que sea el caso, lo cierto es que no existe una forma que resulte perfecta e infalible para criar a un hijo.

Es esencial entender que somos los guías de criaturas únicas e irrepetibles, con una personalidad especial y distinta a la de cualquier otro ser, por ello solo queda disfrutar del proceso  además de activar las opciones que se adapten a las necesidades del pequeño y de la familia, procurando la armonía o su bienestar emocional.

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