¿Y si mi hijo es desordenado? ¿Cómo lo ayudo?

Macarena 5 marzo, 2016

Ropa, juguetes y objetes de todo tipo desparramados en el suelo de tu morada: la pesadilla de toda madre. Pocas mamás pueden gritar a los cuatro vientos que su hijo no deja patas para arriba su hogar, mientras que la gran mayoría sigue preguntándose: “¿Por qué mi hijo es desordenado?”.

Conserva la calma, porque en este artículo te explicamos cómo puedes ayudar a tu hijo para conservar el orden de la casa, sin cansarte y frustrarte en el intento. Presta atención y anota los siguientes consejos para poner fin a esta incómoda situación.

Como suele afirmarse incansablemente en lo que a la crianza de los niños respecta, no existen fórmulas mágicas y probablemente debas armarte de paciencia para repetir constantemente una indicación sencilla hasta conseguir que de frutos. Como ves, en la educación nada es fácil ni rápido.

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Suele ser un calvario si, además de ser desordenado, a tu hijo no le gusta recoger el regadero de objetos que arrojó sin siquiera evaluar las consecuencias, muchas veces contra las oportunas indicaciones de los mayores. Entonces, ¿qué hacer cuando ante un hijo desordenado?

Explica a tu hijo la importancia del orden en el hogar

Principalmente, los especialistas insisten en que dejemos razonar al chico sobre sus actos, para lo cual no estaría de más hacerle ver al niño que no se trata de un simple capricho paterno por cuanto el orden y la limpieza de la casa trae aparejada una serie de beneficios:

  • El orden de la casa se constituye en una valiosa herramienta para los niños pequeños dado que en esas condiciones pueden orientarse y reconocer mejor diversos espacios de la casa, diferenciando las actividades a realizarse en cada ambiente.
  • Evitar el desorden es la mejor arma para combatir accidentes domésticos, enfermedades bacteriales y virales, pérdidas de objetos queridos y demás.
  • Si el niño adquiere el hábito del orden y la limpieza, forja a futuro una persona ordenada tanto a nivel material como así también social, sentimental, intelectual y laboral.

¿Cómo le enseño a mi hijo a no ser desordenado?

Si quieres que tus hijos avancen, haz más fácil su camino, y para ello la mejor manera de animarlos a ordenar es poniéndose en su lugar. Pues no basta con explicarle los puntos anteriormente detallados, sino también entender la importancia de la negociación, la empatía y la practicidad.

  • ¿Qué tal un intercambio?. “Si recoges bien y rápido lo que tiraste, podremos ir a tomar un helado o a jugar al parque”, una negociación con tu hijo puede llegar a buen puerto y traer beneficios para ambos.
  • Reglas estrictas. No es un régimen militar, pero muchas veces la única manera de que las cosas marchen es establecer ciertas normas que deben respetarse a rajatabla.
  • Lo juguetes, a los cajones. Si los organizas de este modo, solo tendrá que depositarlos allí.
  • No haces mal si le echas una mano. Pero, ¡cuidado!, porque esto no significa que debas hacer el trabajo por él, sino que implica enseñarle a recoger y guardar cada cosa en su lugar. Se trata de transmitir el hábito y la mecánica de recoger las cosas una vez utilizadas.
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  • Predica con el ejemplo. Es una regla de oro de la maternidad en tanto que nuestros hijos tienen cierta tendencia a imitarnos ya que desde que nacen, nos convertimos en sus modelos a seguir. Por ello, debemos aprovechar esta situación que se da durante los primeros años de vida ya que es el momento en que mejor pueden adquirir este hábito de recoger.
  • Prueba con juegos. No necesariamente el momento de eliminar el desorden debe ser un castigo o un suplicio, sino que mediante alguna actividad lúdica puede conllevar un momento divertido para la familia.
  • Cuestión de tiempos. Como ya hemos dicho anteriormente, el orden físico ayuda a los más pequeños. No obstante, llevar determinado orden temporal también puede ser sumamente beneficioso. Pues ellos, mediante este método, sabrán que luego de merendar, harán sus deberes escolares y que luego pueden jugar. Es importante que tengan presente que, tras el momento de ocio, llega la hora de ordenar para después cenar. Así, tus hijos podrán predecir lo que continúa en su rutina diaria, con lo que adquirirán seguridad, estabilidad y mayor autoestima.
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