El flúor durante el embarazo

El flúor durante el embarazo es necesario para evitar problemas bucales de la madre y para la correcta formación de huesos y dientes del bebé. De todos modos, su exceso puede significar un riesgo. Aquí te contamos la mejor manera de incorporar este elemento durante la gestación.
El flúor durante el embarazo
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 12 junio, 2021.

Última actualización: 12 junio, 2021

El uso de flúor durante el embarazo es un tema que generó discusión científica hace un tiempo, cuando un estudio sugirió que el exceso del mineral en las embarazadas se asociaba a menor coeficiente intelectual de sus hijos. ¿Esto es suficiente para desaconsejarlo?

Lo cierto es que la prevención de problemas bucales como las caries encuentra en el flúor a uno de sus mejores aliados. Y esto aplica sobre todo a mujeres gestantes que aumentan el riesgo de padecer enfermedades odontológicas.

De todas maneras, el flúor durante el embarazo se puede obtener de dos fuentes: naturales y artificiales. Aquí reside una de las diferencias que se deben considerar para evitar un exceso de dosis que finalmente sea perjudicial.

Descubre, a continuación, para qué sirve el flúor durante el embarazo y cuál es la mejor manera de ingerirlo. Verás que, bajo las recomendaciones profesionales, puedes proteger tu salud y la de tu bebé.

¿Para qué sirve el flúor durante el embarazo?

Mujer embarazada cepillándose los dientes para evitar que le sangren las encías.

El flúor es un mineral esencial para la formación de los huesos y de los dientes, así como también para su protección una vez que ya se han formado. Así, su presencia se hace esencial, en cantidades adecuadas, desde que somos fetos hasta que nos hacemos adultos.

Su efecto protector frente a la caries ha sido estudiado por mucho tiempo. Hoy está claro que es capaz de prevenir la aparición de esta enfermedad. Pero no solo en la madre, sino también en el feto y extendiendo su protección a los primeros años de vida fuera del vientre.

En cuanto a las embarazadas, una situación particular se presenta en el primer trimestre, cuando las náuseas pueden impedir el cepillado dental. Esto reduce la higiene de la boca y favorece la colonización bacteriana y la acumulación de restos de alimentos.

En este contexto, el flúor puede funcionar como una barrera efectiva para reducir el riesgo de caries. Por ello, se sugiere una dieta rica en alimentos que contengan este elemento, así como la ingesta de agua fortificada con el mismo.

Del mismo modo, el flúor es capaz de atravesar la barrera placentaria para llegar al feto. En el pequeño organismo participa en la formación de los dientes y en la evolución postnatal de esos elementos dentarios, una vez que se produce el nacimiento.

El problema de los suplementos de flúor durante el embarazo

Casi ningún profesional niega los beneficios de la ingesta de flúor de manera natural durante el embarazo. Es decir, tomándolo desde los productos alimenticios y a través del agua fortificada, incluso.

Pero se ha discutido el efecto de la fluoroprofilaxis inducida con suplementos artificiales. O sea, se ha puesto en duda si es real que prescribir pastillas o píldoras con fluoruro es beneficioso para la madre o el feto.

Las revisiones científicas disponibles apuntan a que se trata de un esfuerzo en vano. No se han encontrado diferencias significativas en la prevalencia de caries entre hijos de madres que tomaron pastillas de flúor frente a aquellos que sus madres no fueron suplementadas.

A esto debemos sumar el riesgo de fluorosis. Esta es una situación en la que el organismo padece un exceso de flúor. Si sucede durante la gestación, la madre podría tener una función disminuida de la glándula tiroides.

El feto, ante una fluorosis, vería interrumpida la producción normal de neurotransmisores, que son las sustancias químicas que conectan las neuronas. El resultado final se evidenciaría con un retraso del desarrollo del sistema nervioso central, además del posible daño de las piezas dentarias que se están formando.

La mejor solución es el flúor natural

Para obtener la cantidad correcta de flúor durante el embarazo se debe recurrir a las fuentes naturales del micromineral, que se incorporan en la dieta. La cantidad necesaria para que el elemento sea beneficioso tanto para la madre como para el feto es mínima, por lo que con el consumo de ciertos alimentos ya es suficiente.

Además del agua fortificada, que puede ser una disposición de la ley del país de la madre, existen productos alimenticios que son fuente de flúor, como los siguientes:

  • Té.
  • Frutos del mar y pescados.
  • Tomates.
  • Espinacas.
  • Uvas.
  • Arroz.
  • Trigo.

Respecto a las verduras, como las espinacas y el tomate, no hay restricciones notorias. Es más, se estimula la presencia de los vegetales en cualquier dieta, de manera que se aporten antioxidantes y microminerales esenciales para el metabolismo.

Los pescados y frutos de mar son un tema aparte. Más allá de sus beneficios para la salud, conviene que las embarazadas presten atención al origen y seleccionen aquellos con menor riesgo de tener elevadas concentraciones de metales pesados. Son preferibles los pescados pequeños, como el salmón, la caballa y las sardinas.

Mujer cocinando salmón para obtener flúor en el embarazo.

Los cereales (arroz y trigo) resultan pilares de la alimentación general, aunque hay que considerar algunos efectos digestivos que, en el contexto del embarazo, aumentan las incomodidades. En esta etapa hay más tendencia al enlentecimiento del tránsito intestinal y a la formación de gases, por lo que no siempre son la primera opción.

¿Y el flúor de las pastas dentales? ¿Es peligroso?

El uso de pastas fluoradas durante el embarazo es recomendable para prevenir las caries de la madre. La dosis ingerida es mínima y no representa posibilidad de fluorosis. Además, durante las visitas odontológicas que se aconsejan realizar en cada trimestre, el profesional suele realizar una topicación con gel de flúor.

Esto es para fortalecer las piezas dentarias de la futura mamá y evitar complicaciones en su boca durante el embarazo, pues es mayor el riesgo que apareja una enfermedad bucal por mala higiene en la gestación que los potenciales problemas derivados del uso local del mineral.

Por lo tanto, concentrarse en el cepillado, en el uso de hilo dental y en llevar una dieta que asegure la cantidad de flúor necesaria para proteger a la madre y al bebé es lo ideal. No está de más verificar si el agua de consumo está fortificada o si la que se compra cumple con los requisitos exigidos.

Ante la posibilidad de usar un suplemento de flúor en pastillas o píldoras, se debe consultar primero con el odontólogo. Pues no es lo más recomendable, pero el profesional sabrá asesorar sobre lo que es mejor para cada caso particular.

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