Consigue que tus hijos se vayan a la cama sin protestar

Sabemos lo importante que es el sueño para los niños, por eso queremos asegurarnos que se vayan a la cama temprano. Sin embargo, la hora de dormir en ocasiones se convierte en una batalla. A muchos niños les cuesta obedecer cuando están distraídos en sus juegos, pero debemos ser firmes.

Con el tiempo los padres descubrimos cómo hacer que los niños obedezcan. Pese a ello, hay situaciones que terminan venciéndonos. Para conseguir que los niños se vayan a la cama sin protestar, es preciso crear hábitos con anticipación. No es algo que se logra  de un día para otro, pero estos consejos pueden ser de ayuda.

A la cama sin rechistar

 

La mayoría de nosotros sentimos afinidad con este tema, de seguro tenemos nuestras propias anécdotas sobre la hora de dormir en casa. Los niños inventan todo tipo de excusas e intentan prolongar su permanencia despiertos. Sin embargo, esto no es definitivo, podemos cambiarlo con dedicación y constancia.

La hora de dormir según su edad

Si elegimos la hora adecuada para cada niño, es más probable que ya estén listos para dormir. Además, permite que comiencen a desarrollar un hábito. Al mismo tiempo, a cada edad corresponde cierta cantidad de sueño por noche. Para calcular la hora de ir a la cama podemos tomar en cuenta la siguiente regla.

  • Los niños hasta los dos años deben dormir unas 13 horas al día
  • Con cinco años el periodo disminuye a 11 horas
  • Cuando tienen nueve años ya son diez las horas que duermen
  • Un niño de 14 años requiere 9 horas de sueño
  • Desde entonces son 8 horas las necesarias para el descanso

 

Dependiendo de la actividad que tenga el niño durante el día se puede identificar la hora correcta para descansar. La rutina escolar también define qué hora de la noche conviene para mandarlos a la cama.

Crear una rutina nocturna

Una vez que tengamos definida la hora de irse a dormir, podemos planear una rutina. Cada noche cuando llegue la hora de descansar es recomendable repetir una rutina o varias. Los hábitos de higiene son ideales en esta etapa, por ejemplo, un baño tibio,  lavarse los dientes, peinarse, ponerse el pijama. También podemos leerles o cantarles; cualquier actividad que les permita relacionar el momento de irse a la cama.

Actividad física durante el día

Un niño que drena energía suficiente durante el día, tendrán necesidad de descansar sin que le obliguemos. Por lo tanto, es conveniente que haga deportes, que realice actividades al aire libre para que al final del día esté agotado. Esto le ayudará también a que su sueño sea profundo y conciliador.

Conoce sus motivos

En ocasiones el niño no quiere irse a la cama por motivos reales para él. No siempre son simples excusas o berrinches, sino que tiene algún miedo o problema. Los temores nocturnos son comunes en los pequeños, por eso es conveniente ayudarlos a superarlos. A veces son cosas en su habitación, por ejemplo, una luz que le molesta o una sombra que lo asusta.

Otros factores pueden incidir para que el niño se niegue a dormir. Por lo tanto, antes que obligarlos, es recomendable asegurarnos de que están bien. Casos de enfermedad, preocupaciones escolares, estrés o ansiedad, pueden causar problemas en este momento del día.

Evite castigarlo con irse a la cama

Es común que los padres mandemos a los niños a la cama cuando no se están portando bien. Esto puede ser poco apropiado porque ellos comenzarán a relacionarlo con algo negativo. Además, es casi imposible que algún niño no proteste por un castigo.

Castigarlo con irse a la cama también es contraproducente para crear buenos hábitos de sueño, sobre todo si alteramos su horario habitual. Del mismo modo, es conveniente que se vaya a la cama relajado y no malhumorado.

 

Un buen sueño es importante

Algunos padres dejan de luchar con sus hijos y les permiten unas horas de más. Sin embargo, debemos saber que es imprescindible que estos descanses sus horas completas y en paz. A veces no es tanto el tiempo que duermen, sino la calidad del descanso. Conviene que sean ellos mismos quienes sientan la necesidad de irse a dormir, pero no  por lo tarde que es.

Observemos que en algunos casos en particular los niños desean irse a la cama pronto. Por ejemplo, en navidad cuando esperan recibir sus juguetes. También acceden a dormir sin protestar cuando hay planes para el día siguiente. No obstante, la principal razón sigue siendo la necesidad de descansar.

Que un niño  pueda permanecer despierto con los adultos hasta altas horas de la noche no quiere decir que no esté cansado. Hasta el niño más hiperactivo se cansa en algún momento y necesita dormir. Por lo tanto, es conveniente estar atentos durante el día, para garantizar que en la noche estará agotado.

Imagen de portada cortesía de eldesvandenoelia.com

 

 

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