Cómo afrontar un embarazo no planeado

Recibir la noticia de que estás embarazada cuando esto no entraba en tus planes puede ser devastador. Por ello, te compartimos algunas pautas que pueden arrojar algo de luz a esta situación.
Cómo afrontar un embarazo no planeado
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 13 enero, 2022

Descubrir que estás embarazada cuando esto no entraba en tus planes puede resultar verdaderamente abrumador. De pronto, el mundo se paraliza y todos tus proyectos de futuro quedan en suspenso a la luz de esta noticia. Un embarazo no planeado es un asunto realmente delicado y trascendental pues, tomes la decisión que tomes, tu vida cambiará significativamente.

Por ello, has de procurar mantenerte en calma y sopesar cuidadosamente las alternativas. Por ningún motivo realices una elección precipitada, presa del miedo o la presión externa. Finalmente, eres tú quien vivirá las consecuencias de esa decisión, sean cuales sean, y, por ende, el derecho y la responsabilidad de decidir te pertenecen.

La realidad de un embarazo no planeado

Solemos pensar que un embarazo no planeado es propio de la adolescencia, a consecuencia de una falta de información o de precaución. No obstante, las realidades son diversas. Puede ocurrirles a mujeres jóvenes o adultas, solteras o en pareja. Incluso aquellas que mayores medidas de protección utilizan pueden verse frente a esta situación.

Cada caso será completamente diferente, pues el impacto dependerá de la situación personal y financiera de la mujer. Sin embargo, hay algunas pautas que pueden ayudar a arrojar algo de luz y marcar un camino a seguir ante la confusión y la angustia iniciales.

Mujer triste con un test de embarazo positivo porque no estaba planeado.

Cómo afrontar un embarazo no planeado

1. No evadas la situación

Algunas mujeres, por miedo a enfrentarse a la realidad, tienden a posponer la realización de las pruebas pertinentes para corroborar el embarazo. Tratan de autoconvencerse de que se trata de estrés o de algún tipo de desarreglo hormonal. Así, dejan pasar las semanas, sin ser conscientes de que se trata de un tiempo valioso y necesario para reflexionar.

Es comprensible que el temor nos paralice en un primer momento, pero hemos de hallar la valentía para descubrir lo que sucede. Si no estás embarazada, te ahorrarás un tiempo de angustia e incertidumbre. Y, si lo estás, podrás comenzar a asimilar la noticia. Ten en cuenta que más temprano que tarde habrás de tomar una decisión; no permitas que el miedo te robe ese valioso tiempo.

Por otro lado, retrasar la decisión, posterga la atención médica del embarazo, en el caso de que desees pese a todo continuar con el mismo. Es oportuno recordar que durante las primeras semanas y hasta los tres meses, el consumo de ácido fólico es fundamental.

En efecto, consumir las dosis apropiadas de Vitamina B9 reducirá hasta en un 70 % los riesgos de defectos en el tubo neural, como la Espina Bífida.

Otras prácticas asociadas a la juventud, como el consumo de alcohol o tabaco, no cabe duda de que afectan a la salud del feto. Pararlas de pronto significa romper rutinas, salir de círculos, distanciar amistades; continuarlas mientras esperas a ver qué pasa, te afectará por partida doble.

En esta situación, lo que pase en definitiva, depende casi exclusivamente de la decisión que tomes.

Lo resaltante es que en este periodo no son evidentes del todo los signos de gravidez ante los demás e incluso a veces pasan desapercibidos para la propia mujer. Entonces, mientras se hace visible el embarazo tienes un margen de decición, pero dentro de tí no hay tiempo para esperar. Entre tantas cosas a poner en consideración, esta no es nada menor.

2. Define tu postura respecto al embarazo

Este punto es realmente importante, pues un embarazo no planeado no significará lo mismo para una mujer que prefería esperar unos años que para una que no desea ser madre en ningún momento. Trata de identificar claramente tu postura respecto a la maternidad.

¿Te gustaría ser madre algún día? ¿Es uno de tus objetivos vitales independientemente de que este no sea el momento más adecuado? ¿O, por el contrario, es algo que no deseas?

3. Sopesa las alternativas

Acude a profesionales de la salud y asociaciones que pueden ofrecerte información fiable y verídica. En algunos casos, en función de lo avanzado del embarazo, es posible y legal abortar. También existe la opción de entregar al niño en adopción. O, en última instancia, puedes decidir quedarte con tu bebé y formar una familia.

Mujer preocupada por un embarazo no planeado.

Pero has de tener en cuenta las consecuencias físicas, psicológicas y económicas de cada alternativa. Un aborto puede producir importantes secuelas emocionales. Pero dar a tu hijo en adopción e, incluso, quedártelo sin desear ser madre, no ofrecen panoramas más sencillos.

Por ello, es imprescindible que sea una decisión meditada, consciente y, sobre todo, tuya. Cada persona a la que le preguntes tendrá su propia opinión personal y moral. Y está bien pedir consejo y apoyarte en tus seres queridos ante una tesitura tan delicada, pero no olvides que la decisión final ha de estar basada únicamente en tus propios sentimientos. Piensa cómo te afectarán a largo plazo cada una de las opciones y decide por ti misma.

4. No estás sola

La decisión es tuya, pero a fin de cuentas no llegaste a esta situación sola. Hubo otra persona a la que te une o unió un grado variable de intimidad o confianza. En el mejor de los casos una pareja que conoces y con la que de pronto, al menos como idea peregrina, pensaste alguna vez unir tu vida.

O bien, fue una persona ocasional o simplemente desconocida.

No es lo mismo tomar la decisión que más te convenga consciente y responsablemente sola en función de tus proyectos, a tomar la decisión sola porque sencillamente lo estás. Esto es, cuando crees o sientes que no hay nadie con quien compartir la responsabilidad de un hijo.

Si este es tu caso, no desestimes la posibilidad de apoyarte en tu familia o en alguien que te escuche y te ayude a tomar la mejor decisión. Los cuidados de un hijo requieren del apoyo familiar o el de una pareja.

La estabilidad económica contribuye a la estabilidad emocional y eso es justamente lo que más necesitas. Para continuar el embarazo, o para interrumpirlo.

Más, si deseas continuar estudiando o trabajando. Un hijo no tiene por qué significar el fin de tu crecimiento personal, muy al contrario. Pero todo depende de qué tan sola te sientas o estés. A veces de hecho no lo estás, pero el evento inesperado puede obnubilarte y hacerte experimentar que has llegado a un túnel sin salida.

Reponte y mira a tu alrededor, haz un balance y lo más pronto que puedas comunica lo que te pasa. Verás que hablando se despeja el camino y se reduce la angustia y la ansiedad.

5. Tu vida no se acaba, comienza una nueva etapa

Si finalmente decides continuar y tener a tu bebé, trata de adoptar una actitud positiva y proactiva. De nada sirve, una vez tomada la decisión, quedarte atrapada en la tristeza y la frustración. No te atormentes con pensamientos catastróficos: aún podrás estudiar, seguir tu carrera, mantener tus amistades y disfrutar del ocio. Tu vida no se termina, solo comienza una nueva etapa.

Trata de mantenerte saludable física y emocionalmente, pues tu bebé experimentará también tus emociones. Llegados a este punto, trata de disfrutar plenamente de tu embarazo y de la vida de tu pequeño. La aventura no se acaba, pero ahora hay alguien que te acompañará en el camino.

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