A mi hijo no le gusta el fútbol

Paco María García 27 julio, 2018
Cuando a un niño no le gusta el fútbol, es posible que tenga que enfrentarse a situaciones poco agradables en el colegio. Para paliar esta situación, es importante la actitud de los padres y también de los profesores.

Antes de proclamar con preocupación “a mi hijo no le gusta el fútbol”, lo ideal sería preguntarse: ¿qué cosas sí le gustan? Realmente no todos los niños son amantes de los deportes y las actividades físicas; es preciso indagar si se trata de los deportes en general o del fútbol en particular.

Si lo que no les gusta es el fútbol, quizá haya otro deporte que sea de su agrado: natación, baloncesto, tenis, béisbol, o cualquier otro. Lo importante es que el niño practique con regularidad alguna actividad física; entre otras cosas, por los efectos beneficiosos para la salud integral que reporta a los más pequeños.

Es una idea culturalmente aceptada que los niños deben, necesariamente, jugar al fútbol o practicar algún deporte. Actualmente, un niño que no juegue al fútbol es considerado por sus compañeros y entorno en general como un caso singular.

Generalmente, los padres temen mencionar a su hijo lo que lo hace diferente a los demás. En la mayoría de los casos, se aborda el tema de manera indirecta, al intentar alentarlos a practicar otros deportes.

Si se obliga al niño a hacer deportes que no le gustan, esto le llevará a continuos fracasos sucesivos. También puede suceder que los niños intenten descubrir por su cuenta sus verdaderos intereses; incluso se pueden enfrentar a entornos sociales, académicos, recreativos y familiares, a veces difíciles.

En la escuela sin jugar al fútbol

Si a nuestro hijo no le gusta el futbol ni ningún otro deporte, puede serle difícil enfrentar el día a día en el colegio. Se sentirá aislado y deprimido, incluso en muchas ocasiones será objeto de bullying por parte de sus compañeros. Esto, invariablemente, tendrá un efecto negativo en su personalidad, conducta y rendimiento académico.

Todos los seres humanos necesitamos integrarnos, sentir que pertenecemos a algo, sea un grupo o una comunidad. Esto es especialmente importante en el caso de los niños. Tener amigos en el colegio con quien compartir intereses y actividades desarrollará sus habilidades de socialización y adaptación.

Existen determinados deportes para niños que fomentan el trabajo en equipo.

Con seguridad, habrá otros pequeños con quien comparta intereses; con ellos, podrá jugar a otras cosas y pasar el tiempo del recreo.

Los profesores tienen un papel muy importante al promover juegos y actividades distintas al fútbol en la escuela. En definitiva, es una manera inteligente de integrar a los niños y minimizar las diferencias entre ellos por sus preferencias deportivas y recreativas.

“Si no le gusta el fútbol, quizá haya otro deporte que sea del agrado del niño: natación, baloncesto, tenis, béisbol, o cualquier otro”

A mi hijo no le gusta el fútbol: ¿cómo ayudarlo?

Para ayudar a integrarse a un niño que no le gusta el fútbol, es posible seguir algunos consejos:

  • No hay que obligarle, cuestionarle ni criticarle.
  • Indagaremos primero si el desagrado tiene las siguientes causas: no entiende cómo funciona, no conoce las reglas básicas, se aburre, u otros motivos.
  • Descartaremos que hayan sufrido una experiencia negativa en el pasado, en la que se sintió estresado o presionado.
  • Le haremos saber que no todos poseemos las mismas habilidades; los gustos, las preferencias y las capacidades varían de niño a niño. Algunos son ágiles, otros fuertes, otros tienen excelente puntería.
  • Es preciso ayudarle a descubrir sus propias habilidades físicas; quizás no le gusten los deportes en equipo y prefiera deportes individuales. Descubrir eso es parte de la tarea de los padres.
  • La natación, el submarinismo, correr, patinar, hacer gimnasia, el golf, el tenis, las artes marciales, son todos deportes individuales que le mantendrán activo.

Por otra parte, hay que considerar que hay muchas actividades que puede realizar y que lo ayudarán a evitar el sedentarismo y beneficiar su salud. Por ejemplo, jugar en el patio de la escuela, bailar, saltar, jugar a las escondidas, etc.

Entonces, debemos analizar con él la posibilidad de realizar actividades fuera de la escuela que no tengan que ver con el fútbol; esto le permitirá desarrollar sus habilidades y capacidades más allá del deporte. En otros entornos, el pequeño conocerá nuevos amigos con intereses similares, como la música, la pintura o el teatro.

Si no le gusta el fútbol, un niño puede practicar muchos otros deportes.

Consejos para los padres

No solamente los niños deberán afrontar el desafío de no ceder ante la ‘presión’ de su entorno; también pueden sentirla los mayores. En esos casos, es conveniente:

  1. No ceder a la presión de los otros padres e ignorar los comentarios porque nuestro hijo no juega al fútbol.
  2. Reconoceremos que es normal que a nuestro pequeño no le guste el fútbol, o incluso ningún otro deporte.
  3. Los padres son los encargados de reforzar permanentemente la autoestima, la confianza y el respeto de sus hijos por sí mismos.
  4. El fútbol solo es un deporte; el niño puede tener muchas habilidades y capacidades, es preciso ayudarle a descubrirlas y a potenciarlas.

Finalmente, es una buena idea descubrir juntos una nueva actividad para poder compartir y divertirse en familia. Si cuenta con tu apoyo, será mucho más fácil para el pequeño hacer valer su postura y sus derechos sin ningún tipo de problema.

Te puede gustar