¿Qué es el fabismo?

Francisco María García 7 junio, 2018
El fabismo suele estar originado por trastornos de origen genético y es más frecuente en niños que en niñas. No siempre es fácil de identificar; normalmente está asociado al consumo de determinados productos naturales, como las habas o fabes. Lo mejor es contar con el conocimiento preciso para ofrecer la mejor respuesta sanitaria.

El fabismo, también llamado favismo, es una enfermedad caracterizada por la deficiencia de la enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenadasa —G6PD—, sustancia presente en todas las células del cuerpo.

La función principal de esta enzima es proteger y alargar la vida de los glóbulos rojos en la sangre; si se encuentra en menor cantidad de lo normal, provoca que la vida media de los glóbulos rojos o eritrocitos disminuya y que estos se destruyan.

En algunos casos, la eliminación se produce más rápidamente. Hay mayor riesgo cuando el cuerpo es expuesto a:

  • Ciertos alimentos como las habas —o frijoles fava, de ahí el nombre favismo— y sus derivados. Por esta razón, el favismo también es llamado ‘mal de las habas’.
  • La inhalación del polen de esta misma planta.
  • Algunos fármacos.
  • Infecciones —hepatitis, pulmonías—.
  • Ejercicio físico vigoroso o excesivo.
  • Diabetes descompensada.

Evolución de la enfermedad

La rápida destrucción de los eritrocitos por cualquiera de los desencadenantes antes nombrados provoca la aparición brusca de crisis anémicas hemolíticas agudas. Este cuadro clínico es de corta duración; se desencadena de 24 a 48 horas después del consumo de las habas.

Además, la gravedad de estas crisis y la falta de oxígeno consecuente van a depender del grado y la evolución del déficit de la enzima G6PD en el cuerpo del afectado.

El fabismo es un trastorno genético y tiene un patrón de herencia ligado al cromosoma X. Por esta razón, la madre es solo portadora asintomática y la enfermedad se expresa en sus hijos varones mayoritariamente. Como consecuencia, es mucho más común en hombres.

El fabismo causa dolores de cabeza y afecta principalmente a niños.

Además, se trata de una enfermedad frecuente en ciertas zonas geográficas. Se ha detectado en personas del norte de África y de la cuenca Mediterránea; afecta a unos 400 millones de personas.

En muchas ocasiones se trata de un trastorno que pasa desapercibido, pues se activa después del consumo de sustancias específicas. Como vemos, es un trastorno asociado a la hipersensibilidad y toxicidad producida por la presencia de agentes nocivos en el organismo.

Síntomas del fabismo

Los signos derivados de los brotes anémicos característicos del fabismo son:

  • Dolor abdominal o lumbar.
  • Orina oscura o rosácea.
  • Palidez.
  • Cansancio y debilidad —sin causa explicable—.
  • Taquicardia.
  • Dolor de cabeza fuerte.
  • Ojos y/o piel amarillentos —ictericia—.
  • Llanto incontenible en niños más pequeños.
  • Dificultad respiratoria.

La intensidad de los síntomas es mayor en niños que en adultos; además, es importante observar si aparecen las señales después de haber ingerido algún alimento específico.

“Este cuadro clínico es de corta duración; se desencadena de 24 a 48 horas después del consumo de las habas”

Tratamiento

El fabismo es una enfermedad que no tiene cura ni tratamiento específico. Lo que suele hacerse en los casos en que la anemia es grave es realizar ingresos hospitalarios y transfusiones de sangre hasta lograr la estabilidad del niño; con estas acciones, la recuperación suele ser espontánea.

En ocasiones, también se utilizan medicamentos para aliviar algunos de los síntomas y evitar complicaciones. Además, si es posible y para una mejor recuperación, se recomienda el uso de terapia de oxígeno y descanso adecuado.

En cualquiera de estos casos, lo más recomendado es que los familiares del afectado se asesoren respecto a la enfermedad y sus desencadenantes, con el fin de prevenir futuros cuadros hemolíticos. Estos cuidados están basados en la alimentación, gracias a los que el paciente podría llevar una vida completamente normal.

El dolor abdominal puede ser un síntoma del fabismo.

Recomendaciones

Para asegurar un estilo de vida sano y normal, se recomienda a los padres de niños afectados con esta patología poner especial atención a ciertas áreas de su vida:

  • Alimentación: no se recomienda el consumo de habas en ninguna de sus formas —crudas, frescas o cocinadas—, ni de sus derivados. Tampoco es recomendable el consumo de queso o leche de cabras alimentadas con habas.
  • Incluso es aconsejable no ingerir carne de animales que hayan sido alimentados con estos granos.
  • Finalmente, se recomienda evitar la exposición física de los niños a dicha planta.
  • Medicamentos: será preciso pedir al médico especialista la lista completa de fármacos que podrían desencadenar una crisis y evitarlos; entre otros, los analgésicos, antibióticos y medicamentos de uso común permitidos.
  • Se recomiendan controles médicos periódicos —aunque sea por cuadros infecciosos comunes—.
  • Otras sustancias: es importante evitar exponer a los niños a los abonos o pesticidas que podrían ser tóxicos para la médula ósea. Hay que analizar la presencia de sustancias hemotóxicas comunes en la vida diaria y eliminarlas.

Con estas medidas pueden evitarse las crisis de fabismo. Como apuntamos antes, con la información y los recaudos adecuados, el enfermo puede llevar una vida totalmente normal.

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