Noelia Garella, un ejemplo de lucha y resiliencia

Noelia Garella se convirtió en noticia y rápidamente recorrió el mundo. Su historia ha logrado conmover a grandes y pequeños. Todo un ejemplo de lucha y resiliencia, se trata de la primera maestra jardinera argentina con Síndrome de Down.

La rechazaron en la escuela cuando era apenas una niña. Su cruel maestra la tildó de “monstruo”. Hoy, con 32 años cumplidos y tras nunca haber bajado los brazos, tiene su propia clase. Su único objetivo es llenar de amor y dulzura a todos y cada uno de sus alumnos, sin condicionamiento alguno.

Noelia nunca se dio por vencido, ni dejó que los comentarios despiadados la disminuyan. Lejos de eso, batalló hasta las últimas consecuencias por alcanzar su sueño. Y lo hizo realidad, convirtiéndose en una de las pocas educadoras con esa condición alrededor de todo el mundo.

Serás feliz -dijo la vida-, pero primero, te enseñaré a ser fuerte.

-Anónimo-

La historia de Noelia Garella, símbolo de lucha y resiliencia

En su ciudad natal, Córdoba, todos la conocen como “La Noe”. Esa chica, que se convirtió en orgullo y emblema de la región, se graduó en 2007 de maestra preescolar. Ahora está rodeada de niños de 2 y 3 años que la observan con profunda admiración, pero sin saber a ciencia cierta su grandeza.

Noelia Garella comenzó a trabajar en el año 2012. Pero, desde luego, nadie le había dicho que la vida sería fácil. Y es que inmediatamente se vio obligada a enfrentarse a los prejuicios y las dudas de muchos. Tanto padres como directivos ponían en tela de juicio su capacidad para tomar el cargo docente.

En sus inicios, se encargó exclusivamente del programa de estimulación temprana a la lectura en el preescolar Capullitos. “Muy rápido nos dimos cuenta de que tenía mucha vocación y daba lo que más aprecian los niños de las salas maternales, que es el amor”, confiesa Alejandra Senestrari, exdirectora de ese establecimiento educativo.

Desde enero, Noelia se encuentra a cargo de la sala de primer año en el Jardín Maternal Jeromito. Una sonrisa se le dibuja en el rostro al hacer referencia, con orgullo, su experiencia de superación e inclusión. Todo un testimonio de lucha y resiliencia.

Con los niños siempre me siento bien, sus padres me adoran y las otras maestras y las directoras que he tenido son unas divinas.

-Noelia Garella-

Un ‘monstruo’ muy feliz

“Ahora soy un monstruo feliz”, asegura sobre su actual vida, pero recordando a aquella profesora que la rechazó y discriminó. “El monstruo triste es ella”, agrega Noelia. Sin embargo, esa directora de escuela no fue la única piedra en el zapato que los padres de Noe, Mercedes y Delfor, debieron sortear.

“Cuando nació Noe, nuestra primera hija, el médico me dijo: ‘Tengo una mala noticia que darle’. Yo enseguida pregunté si había muerto, y me respondió: ‘No señor, peor, es Down'”, cuenta Delfor, ante la mirada atenta de Noelia y los ojos llorosos de Mercedes.

Con su sonrisa como estandarte conquista cada corazón que tiene la fortuna de conocerla. Se mostró ante el mundo haciendo alarde de su antídoto para salir adelante. Por un lado, una brillante autoestima a prueba de balas. Por otro lado, un envidiable optimismo anti-prejuicios.

Con todo, logró ganarse la empatía y el respeto de sus colegas y superiores. Puso a reflexionar a comunidades educativas íntegras y dignificó con trabajo su sueño a pesar de su condición. Sin importar las heridas emocionales y afectivas que arrastra desde la infancia.

El pasado afortunadamente quedó muy lejos. Con lucha y resiliencia, sus planetas comienzan a ponerse en órbita. Feliz de haber llegado hasta donde llegó. Y contenta por poder brindar todo su cariño y contención a sus alumnos. Ahora desparrama entre pequeños ese amor que, en su momento, un verdadero monstruo nefasto se lo negó.

 

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