Tu sonrisa es la luz que quiero ver cada día

Macarena · 23 junio, 2017

Tu sonrisa ilumina cada uno de mis días, por muy grises que sean. Es ese halo divino que ilumina mi camino y guía mis pasos. Por eso mismo, esa mueca que tanto amo es esa luz que cada día quiero y necesito ver. Es señal de que todo en nuestro mundo marcha bien.

Si tu dolor desde siempre se ha convertido en mi dolor, te pido que nunca jamás se te ocurra dejar de sonreír. Porque tu sonrisa no es más que la más plena felicidad en mi alma. Nutre mi corazón con la más pura alegría de vivir, con esa inocencia y ternura tan tuyas.

Tu sonrisa es la luz que cada día quiero ver, como al sol, como a las estrellas que se convierten en mi razón. La fuerza motriz que me impulsa cada jornada, la que me sostiene allá en lo alto y evita mis caídas. Mi brújula que marca con una claridad insospechada la dirección de nuestras vidas.

Esa modesta pero memorable mueca esconde tras de sí un poder infinito. Es tu salvación, así como mi perdición. Es la pócima mágica que logra que mami derribe cada límite y sortee todo obstáculo. Que nunca se borre de tu bello rostro tu sonrisa, esa bella luz que jamás quiero dejar de apreciar en mi vida.

Tu sonrisa ilumina mi ser

Tu sonrisa es esa luz que ilumina mi ser. Es aquella que saca a relucir todo mi brillo, aquel que hasta yo misma desconocía. Es ese potente agente que me aleja y separa del mundo de las sombras. Aquel que oculta mis más oscuros costados del alma.

Me eleva, me enaltece y, con ello, me fortalece. Tu sonrisa deja ver la pureza de mi corazón, el que creía cavernoso pero está lleno de un amor sincero para ti. Esa risa alumbra mi dedicación, mis sacrificios y todo lo que soy capaz de ser y hacer por esa mueca que me desarma.

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivos, a estar siempre ocupado en algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.
-Paulo Coelho-

Ese gesto me desnuda como persona. Muestra lo débil que puedo llegar a ser frente a la persona más importante de mi vida. Y lo fuerte que puedo también llegar a ser cuando algún factor externo amenaza con interrumpir este eterno sol de mi vida.

Quiero que jamás dejes de lucir el rasgo más sobresaliente y perfecto de tu rostro, porque es fiel reflejo de tu alma. El lenguaje de tu ser tallado fina y delicadamente por tus ángeles. Una mueca que me inspira, alienta y motiva para vivir y valorar la vida con tu misma grandeza y entereza.

En ese simple gesto descansan mis más profundas y arraigadas esperanzas e ilusiones. Un sueño hecho realidad en carne y materializado nada menos que en vos, mi amor eterno. Tu sonrisa es mi mayor satisfacción y gratificación, pues significa que tu infancia marcha sobre rieles.

Luce la infinita luz de tu sonrisa, mi sol

Mi vida entera queda en tus manos y todo el mundo se rinde a tus pies cada vez que luces sin vergüenza ni timidez esa dulce mueca que corona tu angelical rostro. Tu sonrisa sella mi plenitud al saber cumplida mi labor maternal. Al saber que no existen la pena, el sufrimiento ni el dolor cada vez que su luz se expande tiñendo todo de color.

Luce día, tarde y noche esa luz infinita que irradia tu sonrisa. Pues no habrá mejor carta de presentación de tu forma de ser que esa, mi cielito lindo. Tu esencia capturada en un solo gesto. Y qué más da si se presenta sin dientes, con bellas perlas pequeñas o con simpáticas ventanitas, si lo que trasmite es el estado de tu alma.

Esa sonrisa grita y simplifica aquello que calla o naturaliza tu corazón. Tu sonrisa es esa luz que contagia alegría, desparrama felicidad y me impregna de vida cada día. Señala un sendero, acaricia mi ser. Jamás abandones esa bonita costumbre de dar vida a esa facción de tu rostro, porque es mi razón de vivir.