Enseña a tu hijo a lavarse los dientes - Eres Mamá

Enseña a tu hijo a lavarse los dientes

La salud bucal, lavarse los dientes a diario, es primordial para la buena salud de los niños. No por tener dientes de leche o ser pequeñitos, los primeros molares son más resistentes o hay que darles menos cuidado. Mamá, papá, y el resto de los miembros de la familia, deben velar por el correcto cepillado y hacer que los pequeños de casa, aun cuando no quieran, se laven bien los dientes y los cuiden.

En el presente texto te ofreceremos algunos consejos al respecto.

Los dientes de leche

Los dientes de leche, la dentición decidua, los dientes temporales, la dentición primaria…, es la primera dentición que le brota a los seres humanos.

Se inicia alrededor de los 6 meses de edad, en algunos mucho antes, y acompaña a los humanos durante toda su infancia hasta, aproximadamente los 7 u 8 años, cuando comienzan a ser reemplazados por los dientes permanentes.

Estos pequeños y graciosos dientecitos le sirven al niño para alimentarse: morder y masticar bien los alimentos y así prepararlos para su asimilación y descomposición durante la digestión. La misma función que los dientes permanentes tienen para los adultos.

Por eso, los dientes de leche necesitan ser cuidados tanto como se cuidan los permanentes. Su correcto cepillado, es uno de los buenos modales que debe inculcársele al niño desde temprana edad.

El cepillado de los dientes de leche

El cepillado de los dientes es el método de higiene que posibilita la limpieza de todas las piezas, las encías y la lengua.

Si no hay un correcto cepillado, o este no se realiza con frecuencia, la placa bacteriana de los dientes favorece la aparición de las caries.

Al niño pequeño hay que introducirle esta rutina y enseñarle cómo tomar el cepillo y cepillarse los dientes de forma correcta. Mamá debe explicarle que:

  • Los dientes superiores se cepillan tanto por su parte externa como interna, siempre de arriba hacia abajo
  • Los dientes de la encía inferior se lavan de abajo hacia arriba, tanto por dentro como por fuera
  • La lengua, también hay que lavarla.

Cuando el cepillado se hace como debe, la capa bacteriana que cubre las piezas dentales, se elimina. Encías y dientes, se protegen.

Los padres deben enseñarle a su hijo que los dientes se cepillan de forma regular: después de cada desayuno, luego del almuerzo, la comida y antes de irse a dormir, sobre todo, si ingirieron algún alimento.

La buena salud bucal

La buena salud bucal no solo se mantiene lavándose los dientes y poniendo en práctica un cepillado regular y correcto.

Hay que saber que deben tomarse muchas otras providencias para que un niño mantenga sus dientecitos sanos y pueda hacer uso de ellos mientras le duren.

Digamos, por ejemplo, al niño hay que cuidarlo de las caídas. No es que se sobreproteja ni se le prohíba jugar con los otros niños; pero mamá debe estar al tanto de los posibles peligros que pueden poner en riesgo a su pequeño.

Los dientes de leche son vulnerables a las resquebrajaduras, las que se vuelven muy dolorosas, si no se tratan bien.

También, los menores son dados a comer caramelos, chupas, paletas, pirulís… alimentos muy duros que no se deben morder.

La mamá que le permita comer este tipo de golosinas a su hijo debe velar porque se lave bien los dientes luego de comerlas, cerciorándose, además, de que no las muerda, menos con los caninos.

Si este es tu caso, dale a tu hijo los caramelos machados o enséñale que debe chuparlos y nunca morderlos o masticarlos.

Toda vez que tu hijo se queje o notes que le molestan los alimentos fríos o demasiado calientes, llévalo al estomatólogo; es probable que tenga caries.

Las caries deben ser empastadas lo antes posible para evitar complicaciones mayores. Además, un niño con caries, que le “moleste” comer, dejará de alimentarse como debe.

Por último, cuando a los dientes les salen caries, aun cuando se empasten con amalgama, se debilitan. Si se emplean en la masticación de alimentos duros pueden fracturarse o desprendérsele el empaste. Ten esto en cuenta.

Mamá, la salud bucal de tu hijo depende de cuánto tiempo dediques a ella y la educación, que, en este sentido, le ofrezcas a tu pequeño.