Los 7 problemas más comunes en los recién nacidos

Amanda · 27 noviembre, 2015

Todos los padres confiamos en que nuestros niños van a nacer sanos, sin embargo, aun cuando lleguen al mundo sin enfermedades, estos pueden sufrir repentinamente de complicaciones propias de los recién nacidos. Esta situación en un problema, porque ellos son tan delicados que a veces las terapias para restablecer su salud pueden sensibilizar mucho a los padres.

No obstante, existen muchas complicaciones que interfieren en la tranquilidad de los neonatos, sin que lleguen a ser enfermedades graves o al menos que requieran tratamiento. En tal caso, siempre es importante atender a cualquier condición fuera de lo normal, porque son tan pequeños que puede resultar molesto o peligroso.

Los problemas más comunes que enfrentan los recién nacidos son varios, pero en esta oportunidad destacaremos los siete principales:

1) La Ictericia

La ictericia es una condición muy común, pues se estima que se produce en casi el 70% de los recién nacidos. Se trata de un proceso que puede tardar hasta diez días, aparece en los tres primeros días de vida.
Es producida por los altos niveles de bilirrubina en la sangre y se evidencia porque la piel se torna de color amarillo. Esto se produce de manera normal, desde las veinticuatro horas posteriores al nacimiento, no requiere tratamiento y en condiciones comunes no tarda más de siete días.

2) Fiebre

Es un problema más serio, pues una fiebre muy alta puede traer consecuencias peligrosas y también puede ser síntoma de algún problema mayor. Sin embargo, es común que los neonatos reflejen un alza en la temperatura debido a las condiciones ambientales.

Por lo general esta fiebre que aparece entre los primeros tres días de vida, es transitoria, pues el bebé se está adaptando a la temperatura del medio. En estos casos el niño come y está sano, por eso es importante mantenerlo hidratado; pues esta condición pasará sin necesidad de intervención médica.

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3) Alteración en el sueño

El sueño del bebé recién nacido es bastante regular, estos pasan el día con los ojos cerrados, se duermen fácilmente después de comer y su tranquilidad no es interrumpida con facilidad.

Sin embargo, es frecuente que durante las noches no duerman con tanta rapidez, pueden pasar más tiempo activos y en total lucidez, justo cuando los padres están cansados y con ganas de dormir. Esta situación en normal, pues se debe a que mientras estuvo en vientre de su madre era así como pasaba las noches.

Durante el día, la madre se mueve y esto hace que el bebé se esté meciendo en su líquido, pero cuando esta está quieta, él se despierta. De manera que, durante sus primeros días de vida va a tener la misma programación horaria.

Deben pasar al menos cuatro semanas para que el recién nacido se acostumbre al modelo de estar despierto de día y dormido de noche.

4) Vómitos o buches de leche

Esta puede ser causa de alarma en las madres primerizas, pero de hecho es algo muy normal en los bebés. Casi todos los bebés expulsan un poco de leche después de comer, lo cual es causado porque mientras maman entra aire y al sacarlo viene con algo de comida.
Para evitar que esto sea muy molesto para el niño, es importante asegurarse de sacarle los gases después de alimentarlo. Este problema del aire no solo es causa de la regurgitación, sino también de cólicos y otras molestias.

5) Dificultad para orinar

Es motivo de preocupación si el bebé no ha orinado a las cuarenta y ocho horas después de haber nacido; por lo general nos enteramos cuando el bebé orina, porque este llora a causa de la humedad, es normal que se produzca hasta diez veces por día.

Podríamos estar hablando de complicaciones en la vejiga o los riñones, si acaso el bebé presenta un flujo estrecho y produce un goteo luego de orinar.

6) Llanto inconsolable

Es normal que el bebé llore mucho cuando esta recién nacido, pues casi cualquier molestia sin importancia lo puede irritar; además no olvidemos que es su manera de comunicarse.

El niño llora cuando tiene hambre, sueño o para avisar que necesita un cambio de pañal; pero es posible que llore ante todos los problemas antes mencionados.

Si acaso se trata de un llanto fuerte, agudo y sin control podríamos hablar de una infección o por problemas para orinar o defecar. Revisarlo para asegurarse de que no es nada de lo que suponemos, basta para quedarnos tranquilos.
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7) Irregularidad con las heces

A los padres primerizos les preocupa tanto el color como la textura, la regularidad y cualquier cosa distinta que ven en las heces de su bebé recién nacido. Lo normal es que en sus tres primeros días de vida hablemos de heces color negro o verdoso.

También es normal que la textura sea viscosa y su frecuencia llegue a alcanzar hasta ocho veces al día. Sin embargo, se debe tener suma atención con que el niño no esté estreñido y que sus heces sean muy duras, porque esto le puede causar dolor o traumas mayores.

Por otro lado, tampoco es normal que tenga diarrea si su alimentación es exclusivamente a base de leche materna.