Desarrollo emocional desde los 6 meses hasta el primer año

26 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
El desarrollo emocional es fundamental para el crecimiento saludable de los bebés. ¿Quieres saber cómo evoluciona desde los 6 meses hasta el primer año de vida? ¡Descúbrelo a continuación!

El desarrollo emocional comienza en el momento en el que los bebés nacen y va evolucionando de forma progresiva a medida que los pequeños crecen y se relacionan con el mundo. Así, los primeros vínculos afectivos que los niños establecen van a determinar la forma en la que manifiestan e interpretan las emociones propias y de los demás.

Durante los primeros meses de vida los bebés son capaces de expresar emociones básicas, tales como placer y desagrado. A partir de los 6 meses comienzan a sentir emociones cada vez más complejas y es cuando se pueden apreciar los cambios más significativos en el desarrollo emocional de los pequeños. A continuación, te contamos las diferentes fases por las que pasan desde los 6 meses hasta el primer año.

“Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto sonríen más y son más amables. Generalmente, son más equilibrados”.

– Dalái Lama –

Mamá jugando con su bebé para que tenga un buen desarrollo emocional.

Desarrollo emocional desde los 6 meses hasta el primer año

Hay que tener en cuenta que cada niño es diferente y evoluciona a su propio ritmo. Pero cuando se habla del desarrollo emocional se puede hacer mención a varias fases que los pequeños suelen atravesar a determinadas edades.

A lo largo de las siguientes líneas describimos cada una las etapas emocionales por las que los bebés pasan desde los 6 hasta los 12 meses.

Desarrollo emocional de los 6 a los 7 meses

Entre los 6 y los 7 meses los bebés empiezan a formar el sistema de apego y muestran preferencia por las personas conocidas, especialmente por lo cuidadores principales, y rechazo por aquellas que son consideradas extrañas.

Es entonces cuando comienzan a reaccionar con miedo, tensión y ansiedad ante lo desconocido o en situaciones en las que pasan cierto tiempo separados de sus figuras de apego (madres, padres, etc.).

De los 8 a los 10 meses

A partir de los 8 meses, aproximadamente, los niños muestran una intención comunicativa clara. Necesitan relacionarse con otras personas y sentirse partícipes del mundo social que los rodea.

Esto hace que desarrollen la capacidad para identificar, interpretar y responder a las expresiones y emociones de los demás, especialmente a las de sus figuras de referencia, de manera que regulan sus reacciones y comportamientos en función de lo que estas transmiten en una situación concreta. Además, entre los 9 y los 10 meses ya son capaces de expresar con facilidad alegría, disgusto, ira y rabia.

De los 10 a los 12 meses

De los 10 a los 12 meses de vida se pude observar cómo los pequeños regulan y expresan mejor sus sentimientos. Los bebés se hacen más conscientes de sus emociones y las manifiestan a través de gestos, actitudes, contactos visuales y diferentes tonos de voz. Incluso, algunos niños, al final del primero año, son capaces de expresar con palabras algunos de los estados emocionales que experimentan.

Así, los bebés logran llamar la atención de su entorno y establecer con las personas que lo componen relaciones comunicativas y afectivas más ricas e intensas.

Sobre el desarrollo emocional de los bebés

Desde su nacimiento, los bebés tienen la necesidad de crear vínculos afectivos que les permitan explorar el entorno físico y social de una forma segura. Esto les ayuda a desarrollar plenamente y de forma gradual su inteligencia emocional.

Padres besando a su bebé.

Así, tal y como afirma el psicólogo, periodista y escritor estadounidense Daniel Goleman:

“La inteligencia emocional comienza a desarrollarse en los primeros años. Todos los intercambios que los pequeños niños tienen con sus padres, los maestros y con los demás llevan mensajes emocionales”.

Por tanto, las madres, padres u otros adultos que actúen como principales cuidadores de los bebés deben esforzarse por establecer con ellos una comunicación enriquecedora y estimulante que tenga lugar dentro de un clima en el que se promueva el amor y el respeto mutuo.

De esta manera, los niños pueden adquirir las habilidades emocionales más fácilmente, enfrentarse adecuadamente a diversas situaciones sociales, construir su identidad, forjar una autoestima positiva y desarrollar seguridad y confianza en sí mismos, siendo cada vez más autónomos e independientes.

En definitiva, trabajar las emociones desde los primeros meses de vida, es muy importante para el desarrollo integral y equilibrado de los bebés.

  • Enesco, I. (Coord.) (2003). El desarrollo del bebé. Cognición, emoción y afectividad. Madrid: Alianza.
  • Ibarrola, B. (2014). La educación emocional en la etapa 0-3. 21 Jornada de la Crianza como base de la salud mental.