¿Cómo se produce la leche materna?

Francisco María García · 25 octubre, 2017

Cuando nace el bebé suceden grandes milagros de la naturaleza humana. Por un lado, el mismo nacimiento. Sin embargo, no es el único. El alimento del pequeño empieza a surgir de los pechos de la madre. Pero, ¿cómo se produce la leche materna?

Los senos son glándulas del cuerpo femenino que se componen sobre todo de tejidos de carácter adiposo. Junto a estos tejidos se produce la leche materna que el bebé necesita.

¿Cómo se produce la leche materna?

Este alimento se origina en unas células específicas, denominadas alveolos. De esta forma, la leche fluye mediante unos conductos, llamados galactóforos, y termina en los senos, donde se reserva. Aunque llamamos seno al conjunto, específicamente estarían situados tras la areola, esa zona pigmentada que hay en torno al pezón.

El acto de amamantar al bebé no tiene relación alguna con el tamaño de los senos o los pezones. Este tamaño normalmente viene condicionado por factores hereditarios, y se determina según la cantidad de células adiposas que la madre tenga. Por otra parte, en el embarazo, y sobre todo durante la lactancia, los senos se agrandan.

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Lo que ocurre dentro de los senos

Los importantes cambios que se originan en el interior de los senos no son apreciables a simple vista. El desarrollo de la placenta pone en marcha la liberación de algunas sustancias, como la progesterona y el estrógeno. Estas sustancias sirven de estimulación para todo el sistema biológico de la madre, lo que hace posible la lactancia.

Entre el denominado tejido glandular y un buen número de células grasosas de los senos hay una red de canales. Son los conductos mamarios, que se incrementan, tanto en número como en tamaño, a raíz de las hormonas liberadas en el embarazo.

Dentro de esta red de canales, los conductos se pueden dividir en otros canales más pequeños, llamados conductillos. Justo en el extremo de estos, como si de un racimo de uvas se tratara, están los alvéolos. Son estos alvéolos los que toman lo necesario de la sangre de la madre para fabricar la leche. Es el caso de azúcares, grasas y proteínas.

Una vez que se produce la leche materna, una red de pequeños músculos empuja este producto natural a los conductillos. También son estos diminutos músculos los que se encargan de exprimir las glándulas para la secreción de leche materna. Este complejo sistema de canales dirige la leche materna hacia un conducto más grande donde se va almacenando.

¿Cuándo se produce la leche materna?

Los expertos aseguran que el sistema de canales anteriormente descrito se desarrolla en el segundo trimestre de gestación. De esta forma, es posible dar el pecho al bebé aunque nazca de forma prematura.

De los dos a los cuatro días siguientes al parto la producción de leche materna aumenta considerablemente. A medida que el cuerpo se va preparando para la lactancia, se impulsa más cantidad de sangre en el interior de los alvéolos. Por eso los senos estarán más firmes y con mayor plenitud.

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Los vasos sanguíneos se inflaman durante la lactancia. Este factor, unido a la abundancia de leche, origina que la madre sienta dolor y congestión en los senos. Además, cuando se da el pecho con frecuencia en los primeros días la molestia inicial se atenúa.

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El calostro

En las primeras fases de la lactancia, el bebé tiene a su disposición el calostro. Se trata de una sustancia pastosa con muy poco contenido graso y alto en proteína que sirve de alimento al recién nacido durante los días posteriores al parto.

Hay madres que ya sienten la segregación del calostro, una sustancia de tono amarillento, durante últimas semanas del embarazo. Incluso a algunas mujeres se les produce ya en el segundo trimestre de gestación. El calostro, llamado la “primera leche”, se origina a medida que los alvéolos se van disolviendo y fluyen. El resultado es un líquido muy digerible que llega al pezón mediante los conductos mamarios.

Cuando el bebé succiona el pezón, la glándula pituitaria de la madre se estimula. A continuación, se segrega oxitocina y prolactina. La oxitocina es la responsable de que los senos se contraigan por las células que hay en torno a ellos. En el momento de mamar, el bebé comprime la areola y el pezón. Junto a esta compresión se produce en la madre un reflejo de eyección o salida de la leche. Esto es lo que provoca que el líquido pueda llegar a la boca del niño.