3 graves consecuencias de educar niños consentidos

Educar niños consentidos es un verdadero problema y peligro para todos. Es negativo principalmente para el chico, pues como veremos a continuación, puede provocar graves daños en su correcto desarrollo. Pero también para su entorno, que se verá influenciado y supeditado a los caprichos de un pequeño cuya capacidad está en sus primeras vías de evolución.

Cuando hablamos del entorno del pequeño consentido, no nos referimos únicamente a padres y hermanos, que serán sus principales víctimas. También de familiares, escuela, amigos, e incluso la propia sociedad, que habrá de convivir con un chico con falta de autoestima y muy poca autonomía personal.

¿Por qué no educar niños consentidos?

La educación no es algo que debamos pasar por alto. De ella depende en gran medida el futuro de nuestro pequeño. Por eso, si realmente deseamos un desarrollo correcto del chico, hemos de ser muy concienzudas en este aspecto.

Algunas teorías educativas postulan incorrectamente la total complacencia del pequeño y no darle un no por respuesta, pues eso le podría frustrar. Sin embargo, estas modalidades son erróneas, pues un niño necesita límites, ya que no ha desarrollado totalmente su capacidad para razonar y discernir.

No obstante, los límites tampoco han de ser sinónimo de autoritarismo y negación. Simplemente hay que usar el sentido común, conocer al niño y crear el ambiente adecuado para su correcto desarrollo, sin excesos, pero tampoco defectos.

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Consecuencias de criar niños consentidos

El frustrador frustrado

A veces las madres y padres permitimos todo a nuestros niños por no darles un no por respuesta y evitar así su frustración. Pero el niño no estará toda la vida dentro de la burbuja del hogar familiar, por lo que interactuará con otros pequeños y adultos que seguramente le frustrarán, pues no se plegarán a todos sus deseos.

En realidad, si el niño descubre que en casa todo el mundo se pliega a sus deseos, pero no en el exterior, lo estamos frustrando. Primero, puede elegir conductas de no querer salir y enfrentarse al mundo, segundo, no tendrá herramientas para afrontar la frustración exterior, lo que será más frustrante todavía.

Niños más caprichosos cada vez

Si criamos niños consentidos, estos serán más caprichosos cada vez. Piensa que un pequeño que no ha desarrollado totalmente su capacidad para razonar, no tendrá límite a su deseo. Sus demandas serán cada vez mayores y más sorprendentes. Así que prepárate para rabietas e intolerancia por parte del pequeño, algo que será la tónica constante el resto de vuestras vidas.

Futura depresión

Como hemos dicho, los niños consentidos tienen serios problemas para comunicarse con el mundo exterior y su entorno, pues están acostumbrados a tener en casa familiares que se pliegan a cada uno de sus caprichos, algo que no sucede fuera.

Es decir, que tarde o temprano, el pequeño ha de abrirse al mundo. Sus estudios, relaciones, futuro empleo… por lo que un niño consentido tiene amplias posibilidades de ser un adolescente deprimido, un trabajador insatisfecho e incluso una persona reprimida y frustrada.

Los niños consentidos se convertirán en jóvenes rebeldes

Qué hacer para evitar criar niños consentidos

Es evidente que las consecuencias de criar niños consentidos son nefastas, especialmente para ellos. Ahora bien, ¿qué debemos hacer? ¿Les dejamos que pataleen? ¿Les decimos un NO constante?

En realidad, el secreto está en la paciencia y el sentido común, según los expertos. Recuerda que es tu hijo, por lo que lleva tus genes y tu propia educación. Así pues, la empatía y la comprensión con amor serán nuestras mayores aliadas.

Es bueno no chillar al pequeño, sino razonar con él cuando se siente calmado. Nosotras hemos de ser serenas, duras pero no demasiado expresivas, marcando distancias físicas en los momentos explicativos, procurando no implicarnos emocionalmente durante los episodios más reaccionarios del niño, dando las razones adecuadas del NO, y siempre con una actitud tranquila y decidida.

Es importante, especialmente en los episodios de rabietas que suelen ser más frecuentes entre los 2 y los 4 años, que seamos firmes en este aspecto. Recuerda, por mucho que te gustaría darle cada capricho que pide, no le estamos haciendo ningún bien. Es importante ser firme y entender que así el pequeño tendrá una vida mucho más feliz y plena.

Solo así lograremos evitar que criemos niños consentidos que tendrán serios problemas de autoestima, independencia, autoafirmación, autonomía y responsabilidad. En nuestra mano está formar a nuestros pequeños como chicos felices y con una vida plena.

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