¡Que no se salten etapas!

El desarrollo infantil es un tema que requiere mucha atención, en especial porque se encuentra representado en etapas de vital importancia para fortalecer los lazos afectivos y para garantizar el sano crecimiento del niño. Procura guardar el cumplimiento de las etapas del crecimiento de tu hijo y asegúrate de que no se salte ninguna.

Muchos especialistas han determinado que la primera etapa del desarrollo, es decir, la que sucede en los primeros meses de vida; es la parte fundamental para que el bebé alcance su plena constitución psicológica, física y emocional. En este sentido, es recomendable no saltarse la etapa correspondiente a los primeros doce meses de vida.

Cuando se habla de etapas, debemos considerar que el promotor de esta idea fue el psicólogo suizo Jean Piaget. Según este experto, la estructura que soporta el pensamiento humano se relaciona directamente con las condiciones sociales en las que se desarrolla una persona desde su infancia.
En este sentido, Piaget propuso que cada capacidad cognitiva es propia de una edad determinada en el niño.

Por ende, problemas y circunstancias diversas pueden ser resultar de manera desigual según su etapa de desarrollo; para probarlo dio a conocer los resultados de pruebas que hizo a niños en grupos de edades.

De manera que, los cambios que el bebé experimenta en un periodo en realidad corto, varían de acuerdo a su talla, peso y evolución cognitiva. No saltarse la etapa en la cual el niño destaca su personalidad y da inicio al incremento intelectual, es garantía de que los resultados sean los deseados o al menos sean notables.

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De 12 a 24 meses

Este periodo no consecutivo nos provee de mucha información sobre el comportamiento del niño, además es el momento para se consoliden los rasgos de su personalidad. En los primeros doce meses, que para cualquier adulto podría ser casi imperceptible, el niño pasa de ser un bebé totalmente indefenso a convertirse en un ser independiente para expresar sentimientos y emociones. Además, está capacitado para hacer oposición o manifestar interés ante varias circunstancias.
Cuando para el bebé han pasado 24 meses, comienza progresivamente a desaparecer su condición de ser casi incomprensible. Esto le permite ser identificado con una personita de cualidades definidas. Este periodo de los dos primeros años, avanza a través de procesos diferentes, los cuales pasan por aprender los elementos básicos de la existencia y la convivencia, hasta convertirse en fundamentos de una próxima etapa.
En consecuencia, es preciso que cada proceso de avance, destinado a que el bebé cumpla sus primeros años, sea terminado y observado cuidadosamente. Evita que tu hijo avance a otras etapas sin haber cumplido correctamente la primera, para que de esta manera se fortalezca el ser integral del futuro.

Las Etapas, Mes a Mes sin Descanso

Decir que la primera etapa del desarrollo infantil es la más importante no implica que las demás no lo sean o sean menos significativas. Esto se debe especialmente a que los bebés cambian día a día, lo cual trae como consecuencia que las atenciones para cada período sean diferentes.

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Otro aspecto a considerar en el mes a mes de tu bebé es que no todas las personalidades son iguales. Esto implica que aunque se aplique la teoría que llega a nuestros sentidos, muchas veces sea necesario improvisar para conseguir que no se salten etapas en el desarrollo integral de los más pequeños.

Esta situación forma parte de las principales atenciones que los padres debemos tener, porque es equivalente al equilibrio con el cual se va a llevar la educación. Por ejemplo, no hace falta apresurar el paso de una etapa y tampoco es recomendable que se prolongue el avance. Cada bebé responde a su propio ritmo y tiene un tipo de inteligencia diferente. Si somos cuidadosos y observamos con precisión podemos crear un proceso armónico.

Trata de atender a las necesidades de cada periodo, esto lo puedes lograr informándote bien y, sobre todo, siguiendo a tu corazón. Aprende a escuchar y entender a tu bebé para proveer el estímulo adecuado, pero por encima de esto, recuerda que muchas veces es preciso decir que no por el bien de todos.

Como madres responsables debemos atender al compromiso de iniciar un proceso vital para nuestras familias, puesto que con cada proceso cumplido, nos acercamos un poco más a asentar los fundamentos del hombre o mujer que queremos formar para que sea un ser social, consciente, sano e integral.

 

 

 

 

 

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