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Los mejores 12 cuentos cortos para niños

13 minutos
Descubre cómo los cuentos cortos pueden inculcar valores e inspirar a los niños, fomentando su amor por la lectura a través de 12 relatos seleccionados para compartir momentos divertidos y educativos.
Los mejores 12 cuentos cortos para niños
Escrito por Laura Zamora
Última actualización: 21 junio, 2024

Los cuentos cortos son una herramienta magnífica para inculcar valores e inspirar a través de historias atractivas a los niños, a la vez que promueven el amor por la lectura. Además, estos relatos brindan una excelente oportunidad para establecer una conexión especial con los más pequeños, disfrutando así de momentos valiosos y llenos de diversión.

Dado que leer es una de las mejores actividades para compartir con hijos, nietos, sobrinos y otros niños queridos, hemos preparado para ti una selección de 12 cuentos cortos perfectos para ellos.

4 cuentos cortos para niños hasta los 3 años

No tienes que esperar a que tu niño o niña llegue a cierta edad, puesto que puedes comenzar a leerle desde su nacimiento. Los cuentos cortos para niños de 0 a 3 años deben ser simples y llamar su atención con sonidos. Aquí tienes algunas historias.

1. Los tres cerditos

Tres hermanos cerditos decidieron construir sus propias casas. El menor, que era perezoso, la hizo de paja; y el mediano, al que le gustaba ir de fiesta, la hizo de madera. Mientras que el mayor, que era el más trabajador, la hizo de cemento y ladrillos, tardando un poco más.

Al caer la noche, en todo el bosque se escuchaba el aullido del lobo. Y en poco tiempo, llegó a la choza de paja y dijo:

  • «¡Déjame entrar cerdito! O soplaré y tu casa derribaré».

El cerdito menor no abrió, entonces el lobo sopló con fuerza hasta que la casa de paja salió volando. Temblando de miedo, el cerdito corrió hasta la cabaña de madera, y a los pocos segundos llegó el lobo.

  • «¡Déjame entrar cerdito! O soplaré y tu casa derribaré».

Al no abrir, el lobo sopló y sopló hasta que la cabaña voló por los aires. Los dos cerditos corrieron asustados hasta la casa de ladrillo. Cuando el lobo llegó dijo:

  • «¡Déjame entrar cerdito! O soplaré y tu casa derribaré».
  • «Sopla todo lo que quieras, en mi casa no entrarás». – Dijo el cerdito mayor.

El lobo sopló y sopló con todas sus fuerzas hasta quedarse casi sin aire, pero la casa no se movió. Cansado, buscó una escalera para entrar por la chimenea.

Los cerditos, escuchando el ruido, pusieron un caldero con agua a hervir en la chimenea. Cuando el lobo cayó se quemó con el agua, y dando un aullido fuerte salió corriendo para nunca más regresar.

2. De sonrisa a sonrisa

Patricia despertó asustada una mañana porque soñó que a todas las personas que conocía se les había borrado su sonrisa. Por ello, estaba rodea de personas tristes, con el ceño fruncido y la cara alargada. Esta situación no le agradó para nada.

Su papá y su hermano, incluso su maestra, tenían rostros de estatua y sus compañeros de la escuela no se reían ni con una broma. Hasta su mamá, que era la más alegre, solo estaba de mal humor.

Patricia se angustió mucho, ya que pensaba que la sonrisa era la forma más natural para comunicarse. Sus mejores ratos los había vivido riendo con su familia.

Sintiéndose cada vez más sola e incomprendida, Patricia dejó de sonreír y comenzó a llorar, temiendo que nunca más vería a nadie feliz. Ese miedo se apoderó de todo su ser y, de repente, la despertó. Entonces, se dio cuenta de que todo había sido un sueño. En ese momento, su mamá apareció con una gran sonrisa, le dio un beso y le dijo que hay que empezar el día con alegría.

3. Carrera de zapatillas

Todos los animales del bosque estaban emocionados, ¡era el día de la carrera de zapatillas! Y allí estaba la jirafa, la más hermosa y alta de todas, pero también la más presumida. Se burlaba de los otros animales.

  • «¡Ja, ja, ja!», se reía de la tortuga por ser más lenta y bajita.
  • «¡Je, je, je!», se reía del elefante por tener una trompa tan larga.

La cebra tenía unas zapatillas rosadas con grandes moños, el zorro unas a rayas y el mono de lunares anaranjados. Pero, cuando ya iba a comenzar la carrera, se escuchó a la jirafa llorar desesperada.

  • «¡Qué alguien me ayude!».

Era tan alta, ¡que no podía atarse los cordones! Los demás animales se quedaron viéndola. El zorro se acercó y le dijo:

  • «Te reías de los demás por ser diferentes, y es verdad ¡todos somos diferentes! Pero, todos tenemos algo bueno y podemos ayudarnos».

La jirafa se disculpó con todos por haberse reído y las hormigas se acercaron a atarle los cordones de sus zapatillas. Superado el problema, comenzó la carrera y, cuando terminó, todos celebraban que su nueva amiga había aprendido lo que era la amistad.

4. El pollito pío

«El pollito pío come mucha cebada, y por eso tiene una gran y gorda ¡panza! Además, el pollito pío, también come mucho trigo, así que él tiene un enorme y fuerte ¡pico! Al pollito pío le gusta comer mucho maíz, por eso tiene unas inmensas ¡patas! Pero, si te parece que el pollito pío es grandote, entonces deberías conocer a su ¡mamá!»

Este es de los cuentos cortos para niños que es mejor acompañar de imágenes y que debes narrar haciendo énfasis en las palabras que son exclamadas.

4 cuentos cortos para niños de 3 a 5 años

A partir de los 3 años, los pequeños pueden disfrutar mucho más de las ilustraciones y los libros, así como de las enseñanzas en las historias que les cuentas. Entonces, puedes aprovechar estos 4 cuentos cortos para niños que tienen un mensaje valioso.

5.  El árbol mágico

Érase una vez un niño que paseando por un prado encontró un árbol, en este había un cartel que decía: «soy un árbol encantado, di las palabras mágicas y lo verás».

El niño intentó acertar el hechizo y probó todo lo que se le ocurrió, desde el «abracadabra», hasta el «tan-ta-ta-chán» y mucho más, pero nada ocurría. Cansado, se tiró al piso y suplicando dijo:

  • «¡Por favor, arbolito!»

Entonces, una gran puerta se abrió en el árbol, pero todo estaba oscuro, menos un cartel que decía: «sigue haciendo magia». Así fue como el niño continúo:

  • «¡Gracias, arbolito!»

Una luz el árbol se encendió, se iluminó un camino hacia un gran tesoro de juguetes y chocolates. El niño, emocionado, llevó a sus amigos al árbol para tener una gran fiesta y aprendió cuáles son las verdaderas palabras mágicas: gracias y por favor.

6. El león y la zorra

Un viejo león tenía las garras y los dientes desgastados, por eso, no le resultaba tan fácil conseguir comida. Entonces, fingió que estaba enfermo y avisó a todos los animales de su pobre estado de salud.

Se acostó en su cueva y esperó. Los animales vecinos se acercaban a ofrecerle su simpatía, pero el león aprovechaba y los devoraba de un bocado.

La zorra también lo visitó, pero ella era muy astuta. A una distancia segura de la cueva, le preguntó al león cómo se encontraba. Él respondió que muy enfermo, pidiéndole que entrara por un momento. Pero la zorra se mantuvo afuera, agradeciéndole la invitación.

  • «Me gustaría hacer lo que me pides, pero veo que hay muchas huellas que entran a tu cueva y ninguna sale. Dime, ¿cómo tus visitantes encuentran la salida?»

El león no respondió, pero la zorra tampoco se quedó a escuchar su respuesta. Así fue como evitó ser devorada.

7. Pollito pío

Pollito Pío caminaba un día por el bosque, cuando una bellota cayó de un árbol sobre su cabeza.

  • «¡Ayuda! El cielo se está cayendo». – Exclamó Pollito Pío. – «¡Debo ir a contárselo al Rey!»

Corrió a buscar al Rey y, en el camino, se encontró a Gallina Nina. Le preguntó a dónde iba y ella respondió que al bosque.

  • «¡No! No vayas allá, el cielo se está cayendo y voy a contárselo al Rey».

Entonces, partieron los dos a decírselo al Rey, pero en el camino se encontraron con el Gallo Rayo. Le preguntaron a dónde iba y él respondió que al bosque.

  • «¡No! No vayas a allá, yo también iba, pero Pollito Pío me ha dicho que estuvo allá y vio que el cielo se está cayendo. Vamos a contárselo al Rey».

Entonces, partieron los tres a hablar con el Rey. Pero, en el camino, se encontraron con el Pato Tato, y la historia se repitió varias veces; también con Ganso Pancho, Oca Loca, Gansa Mansa y Pavo Chavo.

Al encontrarse con Zorro Rorro, le advirtieron que Pollito Pío había visto como el cielo se estaba cayendo en el bosque. Pero el zorro era astuto y tenía hambre, así que les ofreció un atajo para llegar al palacio, engañándolos para llevarlos a su madriguera.

Justo cuando iba a comérselos a todos, los perros del Rey pasaron ladrando y asustaron al zorro. Pollito Pío y sus amigos aprovecharon para huir hasta el bosque. Mientras descansaban bajo un roble, comenzaron a caer algunas bellotas y Pollito Pío se dio cuenta de que nada se estaba cayendo y solo fue una bellota la que lo asustó antes.

Ese día, todos aprendieron una valiosa lección: que no debían creer en un rumor sin antes comprobarlo.

8. Los malos vecinos

Un día un hombre salió a trabajar y, al pasar por la puerta de la casa de su vecino, se le cayó un papel importante. El vecino estaba viendo por la ventana justo en ese momento y pensó:

  • «¡Qué descarado! Va y tira ese papel para ensuciar mi puerta».

No le dijo nada, en cambio, planeó su venganza y, por la noche, vació la papelera en la puerta de la casa del primer vecino. Este último estaba mirando por la ventana y creyó que el vecino había robado el importante papel, lo había vuelto trizas y luego lanzado con la basura frente a su casa. Tampoco dijo nada y planeó su venganza.

Durante mucho tiempo uno y otro se fastidiaron mutuamente, llegando a llamar a una sirena de bomberos, enviarse animales de granja, estrellar un camón contra pared y más. Hasta que una bomba-terremoto derribó ambas casas y ellos terminaron en el hospital.

Esa temporada que pasaron en el hospital los llevó a hablar, hasta que se hicieron amigos y conversaron sobre el papelito que empezó todo. Ambos se dieron cuenta de que fue una coincidencia que pudieron haber aclarado hablando y no juzgando.

4 cuentos cortos para niños a partir de los 6 años

Los cuentos cortos para niños a partir de los 6 años pueden ser leídos por ellos mismos con tu ayuda y compañía. Con estos, pueden entretenerse, pero también analizar y cuestionar lo que hay detrás de cada historia.

9. La dictadura del león

Los animales de la selva acostumbraban a ir a bañarse y beber al río por la misma senda. Un camino corto y agradable, con árboles que daban sombra. Un día, el león cerró la senda y todos se sintieron mal.

  • «¿Quién se cree? ¿Por qué cerró la senda al río?». – Dijeron las serpientes.
  • «¡Ahora hay que rodear el bosque para beber agua!». – Dijeron los elefantes.
  • «Con mi pata rota no podré ir tan lejos y moriré de sed» – Dijo la gacela.

Todos los animales fueron con el león. Y él dijo:

  • «La senda no estará cerrada del todo, dejaré pasar cada día a tres animales».

No hubo discusión y a los animales no les quedó más remedio que llegar a un acuerdo entre ellos. Se turnarían cada día para ir por la senda, priorizando a los necesitados.

Al siguiente día, la mona quiso pasar.

  • «¡Imposible! Ya pidieron permiso los leones». – Dijo el vigilante.

Al siguiente día, quisieron pasar los elefantes.

  • «¡No podrá ser! Las leonas ya pasaron por la senda».

Otro día, el hipopótamo madrugó para que nadie se le adelantara.

  • «Hoy viene la familia del león, así que no podrás pasar».

Ante situaciones como esta, fueron a quejarse con el león y este les dijo:

  • «¡Yo soy el rey de la selva! Así que hago lo que quiera, ¡y es mi última palabra!».

Desde ese día, la senda se mantiene cerrada para los animales, excepto para los amigos del león, que puedan pasar a su antojo.

10. El duendecillo fraile

De noche, tres hermanitas se mantenían amasando harina. Un día, al levantarse para hacer su faena, encontraron que ya estaba hecha y que los panes estaban listos para meterlos en el horno. Por varios días, sucedió lo mismo.

Las hermanas, queriendo averiguar quién les hacía tal favor, se escondieron y vieron en la noche venir a un duende chiquitito que vestía de fraile, con la ropa muy rota y vieja. Como se sentían agradecidas, las hermanas le hicieron un nuevo raje y lo colgaron en la cocina.

El duende vino y se lo puso, a continuación, se fue diciendo: «Frailecito con hábitos nuevos, no quiere amasar, ni ser panadero». Y no regresó.

11. El ratoncillo ignorante

Un ratoncillo pequeño y sin malicia estaba sentado en su cuarto un día. Al otro lado del agujero del lugar, estaba sentado un gatito que, con tono zalamero, le habla al ratón.

  • «Sal, querido ratoncillo, solo te quiero acariciar. Tengo para ti un rico dulce que te voy a regalar».
  • «También tengo azúcar, nueces y miel. Si sales, mil cosas podrás comer».

El ratoncillo ignorante de su refugio salió; y en cuestión de segundos don gato se lo comió.

12. El murciélago y las comadrejas

Un murciélago cayó al suelo y fue atrapado por una comadreja, esta detestaba a las aves. El murciélago, viéndose a punto de morir, suplicó que lo dejara vivir. La comadreja se negó, ya que pensaba que ser enemiga de todas las aves era su naturaleza.

Pero el murciélago estaba resuelto a no darse por vencido, así que le aseguró que él no era un ave, sino un ratón. La comadreja, dudosa, se acercó y notó que no tenía plumas, entonces lo soltó.

Luego de unos días, el murciélago volvió a caer al suelo y fue capturado por otra comadreja. Sin embargo, esta detestaba a los ratones. El murciélago volvió a rogar por su vida, a lo que la comadreja se negó, diciendo que desde que nació era enemiga de todos los ratones.

Entonces, el murciélago le aseguró que él no era un ratón, sino un ave. La comadreja se acercó a él y observó sus alas, dejándolo volar. Así fue como el murciélago escapó dos veces.

Los cuentos cortos para niños son una herramienta valiosa

Además de escuchar los cuentos cortos para niños, anima a tu pequeño a pensar en el mensaje de cada historia. Nárralos con diferentes voces e introduce tus propios efectos de sonidos para llamar su atención dependiendo de su edad.

Y no olvides hacerle preguntas relacionadas con los cuentos cortos para niños, ¿cambiaría algo de la historia?, ¿cómo se sintieron los personajes?, ¿le parece familiar la situación? Recuerda que la lectura le abrirá muchas puertas y cultivar su amor por ella es el primer paso para este nuevo mundo.


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  • Alonso, M. (). La dictadura del león. 
  • Bernardis, A. (24 de mayo del 2015). La Carrera de las zapatillas. El Nacional. Consultado el 2 de mayo del 2024. https://elnacional.com.do/carrera-de-zapatillas/
  • Caballero, F. (1921). Cuentos, adivinanzas y refranes populares. Madrid, Sáenz de Jubera, Hermanos.  
  • Denchfield, N. (s/a). El pollito pío. Editorial Norma.
  • Graham, O. (2018). Pollito pío. Drams Art Infantil.
  • Rosas, J. (s/f). El ratoncillo ignorante. Alba Learning. Consultado el 2 de mayo del 2024. https://albalearning.com/audiolibros/rosas/ratoncillo.html

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