3 cuentos sobre la gratitud para niños

Francisco María García · 25 octubre, 2018
¿Qué mejor que sentirse orgullosa por la educación que un hijo demuestra en su vida cotidiana? Te contamos sobre algunas historias ideales para fomentar la gratitud.

Los cuentos sobre la gratitud para niños constituyen una forma ideal para enseñarles uno de los valores más importantes a los más pequeños de la casa. ¿Conoces las alternativas que te planteamos en la siguiente enumeración?

La gratitud es un sentimiento que tiende a ser subestimado y, en los últimos años, se ha ido perdiendo. Por ese motivo, resulta de vital importancia transmitirles a los niños su importancia. Qué mejor manera de hacerlo que a través de entretenidos cuentos, escritos y pensados especialmente para ellos.

Cuentos sobre la gratitud para niños

El loro y la cacatúa

Este cuento es ideal para enseñar la gratitud a los niños en casa o en la escuela. Se trata de la historia de un loro y una cacatúa que se ayudan y enamoran, pese a que sus respectivas especies no se llevaban para nada bien.

El conflicto entre los loros y las cacatúas era muy antiguo; para evitar peleas, habían dividido el bosque en dos partes. Los loros tenían prohibido ir a la parte de las cacatúas y viceversa.

Mientras existía esta prohibición, un lorito tenía el deseo de recorrer el mundo, pero para ello debía tomar un barco. El problema es que para llegar a la costa debía pasar por el bosque de las cacatúas y su vida correría peligro.

A pesar del miedo, el pequeño loro se arriesgó. En el camino, se encontró a una hermosa cacatúa; su nueva amiga, en vez de entregarlo, decidió ayudarlo y le construyó un disfraz para que se pareciera a ella.

El disfraz fue tan efectivo que el lorito logró pasar desapercibido entre miles de cacatúas y llegó cruzar la frontera a salvo. Antes de irse, el loro le agradeció a su nueva amiga por la ayuda y le prometió volver a verla en lo que regresara de su viaje de aventura.

Los cuentos para niños son una forma de hacer que aprendan valores importantes.

Mirando por la ventana

‘Mirando por la ventana’ es un cuento muy hermoso que no solo fomenta la gratitud, sino también la solidaridad y empatía hacia personas que están pasando por situaciones difíciles.

Esta historia trata sobre un niño que se enfermó y debió pasar muchos días de reposo en su cuarto. De forma adicional al malestar que sentía, el niño estaba muy triste porque ningún amigo podía acercarse a él, dado que padecía una enfermedad muy contagiosa.

Un día, el protagonista estaba observando muy triste la ventana, cuando de repente vio un pingüino comiendo un bocata de chorizo. El pingüino lo saludó y se fue.

Al día siguiente, apareció un mono en pañales inflando un globo, y al otro un cerdo tocando la pandereta. Estos locos personajes le alegraban sus días y lo hacían reír sin cesar.

Cuando el pequeño se recuperó y fue de nuevo al colegio, le contó a su mejor amigo estas locas apariciones que tanto lo ayudaron en su recuperación. Mientras lo hacía, vio algo extraño que salía del bolso de su amigo; al preguntarle, este le enseñó todos los disfraces que había utilizado para alegrar a su amigo mientras estaba convaleciente.

“Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás”
—Marco Tulio Cicerón—

El pez de oro

La historia del pez de oro es una adaptación de un cuento ruso; no solo destaca la gratitud, sino también los peligros de la ambición excesiva. Cuenta la historia de dos ancianos que vivían a la orilla del mar, en una humilde cabaña.

Un día, el hombre salió a pescar y lo único que consiguió fue un pequeño pez dorado que, para sorpresa de todos, hablaba. El pez le pidió al hombre que lo dejara en libertad y le concedería todos sus deseos.

Después de jugar llega el baño, la cena, nos lavamos las manos y los dientes, el cuento de buenas noches y a dormir.

Así lo hizo el humilde pescador; entonces, el pez se lo agradeció con mucho pan para varios días. Sin embargo, la esposa del pescador no estaba satisfecha y le exigió al anciano que volviera al mar a pedirle al pez una casa más digna.

En esta ocasión, la mujer le exigió al anciano que atrapara al pez y, de esa forma, le obligase a cumplir sus deseos por toda la vida. El anciano se acercó al pez y le dijo lo que su mujer pretendía; sin embargo, el pez dorado se enfadó y no solo desapareció en el mar, sino que le quitó todo lo que le había dado.

En síntesis, estos tres cuentos sobre la gratitud para niños son ideales para enseñarle este y otros valores a través de historias entretenidas. Es importante reforzar esta clase de valores y sentimientos; así, será posible formar seres humanos más empáticos y respetuosos con sí mismos y los demás.