3 cuentos cortos para bebés

Leer un buen cuento puede ser un arrullo para dormir o una fiesta de risas. Sea como sea, es un hábito importantísimo que será atesorado por tu pequeño toda la vida.
3 cuentos cortos para bebés
Samanta Ruiz

Escrito y verificado por la profesora Samanta Ruiz.

Última actualización: 16 diciembre, 2021

Aunque te parezca que tu hijo es pequeño para comprender una historia, comparte con él alguno de estos cuentos cortos para bebés y ¡te sorprenderás!

Debes saber que el hecho de narrar historias es una forma de comunicarte con tu hijo. Además, le brinda las herramientas para conectarse con los otros a través de la palabra, nuestro código humano por excelencia.

En este sentido, los cuentos cortos son piezas perfectas para compartir con los niños más pequeños, ya que los entusiasman y les permiten disfrutar muchísimo.

“Las personas siempre han contado cuentos. Mucho antes de que la humanidad aprendiera a leer y escribir, todo el mundo escuchaba cuentos”.

-Gunter Grass-

Te sugerimos, para empezar, elegir cuentos sencillos, con ilustraciones coloridas y con relatos agradables y divertidos. A continuación, te presentamos 3 opciones ideales para iniciar con la rutina de la lectura hoy mismo. ¡No te los puedes perder!

Cuentos cortos para leer a los bebés

Prepárate para leer los cuentos y deleitarte con los gestos y las respuestas a tu bebé. Seguramente pasarán un momento genial y se irán a dormir con una grata sensación.

1. El papel y la tinta

Sobre la mesa de una casa, había varias hojas de papel de un color blanco inmaculado. Todas eran iguales: limpias y radiantes. Hasta que una pluma con tinta comenzó a manchar a una de ellas.

La hoja de papel manchada se enojó mucho y le dijo a la tinta:

Con tu color negro, has ensuciado mi blanco radiante, me has arruinado para siempre.

Estás equivocada, yo no te ensucié, sino que te doté de bellas palabras y ahora eres diferente, te has transformado en un mensaje, eres algo único y de gran valor —respondió la tinta muy sabia y tranquila.

Entonces, alguien entró a la habitación, tomó las hojas que estaban sobre la mesa y las hizo un bollo para arrojarlas al fuego. Pero al notar que una de ellas tenía algo escrito, la separó cuidadosamente y la dejó en su lugar.

A pesar del enojo de la hoja, en definitiva fue el aporte de la tinta la que la salvó de ser destruida por el fuego. Esta pequeña diferencia la destacó sobre las otras hojas y le permitió sobrevivir.

2. El Patito Feo

Mamá y Papá Pato esperaban ansiosos que sus bebés rompieran los cascarones de los huevos y así poder conocerlos y comenzar su vida como una familia feliz.

Una mañana, los patitos comenzaron a asomar sus cabecitas y a saludar a sus papás. ¡Todos eran iguales, de un bellísimo color amarillo!

Pero había un huevo más grande que tardaba demasiado para romperse y el bebé no aparecía. Finalmente, emergió la cabecita y para sorpresa de todos, ¡era un bebé diferente y más oscuro que el resto! A raíz de esta diferencia, lo llamaron Patito Feo.

En la granja todos se burlaban de él, entonces el patito decidió irse a otro lado para encontrar a alguien que lo quisiera tal como era.

Patito Feo anduvo por los campos y los bosques, escapó de los cazadores que querían llevarlo a su mesa y soportó el frío del invierno, solo y muy triste.

Al llegar la primavera, se animó un poco y encontró un estanque en donde había cisnes. Patito Feo los miró asombrado por tanta belleza y elegancia.

El quería tener amigos y que lo quisieran, entonces les preguntó a los cisnes si podía nadar con ellos y uno le contestó:

Por supuesto, si tú eres igual a nosotros, puedes hacerlo.

Yo soy feo. No tengo su elegancia y hermosura —respondió el pato.

¿Qué dices? Mírate en el agua le respondieron los cisnes.

Entonces, Patito Feo vio su reflejo en el agua y se encontró con la imagen de un precioso cisne. Había crecido y se había transformado completamente en esa bella criatura. ¡Era un cisne, no un pato como habían creído en la granja!

A partir de ese momento, se unió a su nueva familia y vivió muy feliz rodeado de su amor y de su cariño.

3. Carrera de zapatillas

En una fecha del año, todos los animales de la selva se reunían y organizaban una carrera para divertirse y pasar un buen rato juntos.

Estaban todos listos en la largada, cada uno con sus preciosas zapatillas para correr, cuando llegó la jirafa. Enseguida, esta comenzó a presumir que es la más alta, la más veloz y la más elegante de todos.

Al cabo de un rato, miró a sus amigos y comenzó a burlarse de ellos:

Ja, ja, ja. ¡Eres muy lenta! No sé para qué participas —le dijo a la tortuga. Je, je, je. ¡Y tú eres tan gordo! le dijo al rinoceronte.

Como los animales ya sabían que es una presumida, decidieron no hacerle caso y cada uno continuó con su calzado.

El zorro tenía unas zapatillas de color amarillo, con unas rayas verdes geniales. El mono, unas con luces y sonidos ¡que fueron la sensación! La cebra se puso su calzado rayado blanco y negro muy elegante y se ató bien los cordones.

Pero cuando todos estaban listos, escucharon que alguien llora desconsoladamente: era la jirafa que, por su gran altura, no llegaba a sus pies para atarse los cordones.

¿Quién puede ayudarme? preguntó a los gritos.

Tú te burlaste de tus amigos porque eran diferentes. Debes saber que no todos somos iguales y que tienes que respetar las diferencias si quieres tener amigos que te ayuden con gusto le respondió el zorro.

La jirafa, avergonzada, decidió pedirles disculpas por lo ocurrido y entonces, las hormigas se subieron a sus zapatillas y le ataron los cordones.

Finalmente, todos corrieron la carrera y al final, festejaron juntos y celebraron la amistad, el respeto y la diversidad.

Manos de diversos colores y razas formando un corazón.

Un cuento es un momento mágico para conectarse

Contar historias es un hábito tan antiguo como la humanidad misma. Los cuentos que les leas a tus hijos hoy pasarán a formar parte de su memoria y de su propia historia.

Además de agradable, el hábito de la lectura tiene muchos beneficios para los niños como los siguientes:

  • Estimula la imaginación, los sentidos y la creatividad.
  • Inculca valores, hábitos, palabras nuevas, idiomas, entre otros conceptos.
  • Ayuda a generar un ambiente de calma, propicio para disfrutar de un momento mágico y armónico.

Ya sea que los utilices como un arrullo antes de dormir o para pasar un rato divertido y excitante, los cuentos cortos para bebés son una gran oportunidad para iniciar a tus pequeños en el hábito de la lectura.

Por último, debes saber que tanto estas buenas historias, como tus palabras y tus gestos serán recuerdos inolvidables para tu bebé y lo acompañarán por el resto de su vida.

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