6 dudas frecuentes en pediatría

Siempre tenemos dudas cuando se trata de la salud de nuestros hijos. Tratemos de responder algunos de los interrogantes más frecuentes que se presentan en pediatría.
6 dudas frecuentes en pediatría
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 15 octubre, 2021.

Última actualización: 15 octubre, 2021

Por mucho que hayamos leído o que nuestra familia nos haya dado recomendaciones, lo cierto es que todo es nuevo cuando un bebé llega a casa. A veces no para de llorar, ha tosido, parece que se queda con hambre, no sabemos si sus deposiciones son normales, le vemos una mancha en la piel, tiene fiebre. Son variadas las dudas más frecuentes en pediatría y aquí abordaremos algunas.

Estas dudas serán menos conforme el bebé vaya creciendo y lo conozcamos mejor. También cuando tengamos más de un hijo y poseamos el conocimiento que da la experiencia.

Las dudas más frecuentes en pediatría según la edad del niño

Los motivos por los que se acude a la consulta del pediatra son prácticamente infinitos. Aunque es cierto que, en función de las edades, suelen agruparse diferentes temáticas.

Si tuviésemos que resumir las dudas más frecuentes en pediatría según los meses o los años de vida del pequeño, diríamos que son las siguientes:

  • De los 0 a los 6 meses: las consultas suelen estar relacionadas con el control del crecimiento (talla y peso), el desarrollo, la alimentación, las lesiones en la piel, los cuidados del área del pañal y la vacunación. También son frecuentes las causas digestivas que pueden manifestarse en forma de estreñimiento, dolores tipo cólicos y regurgitación de la leche.
  • De los 6 a los 12 meses: en estos meses toman protagonismo los síntomas respiratorios, como los mocos, el catarro, la tos y los ruidos extraños al respirar. Las caídas empiezan a producirse con los primeros intentos de gatear y generan mucho nerviosismo.
  • De 1 a 3 años: muchos niños en esta franja de edad comienzan a asistir a las guarderías. Esto hace que se presenten catarros, faringitis, amigdalitis, conjuntivitis, dolores de oído y diarreas. También hay problemas relacionados con la piel, como los piojos, la varicela o la enfermedad pie-mano-boca. Las caídas a estas edades aumentan.
  • A partir de los 3 años: la escolarización avanza, los niños se relacionan entre sí y esto hace que las infecciones respiratorias sean un motivo muy frecuente de consulta. También las gastroenteritis en forma de vómitos y diarreas. Los dolores de abdomen adquieren protagonismo, como los golpes, las heridas y los hematomas.


Las 6 dudas más frecuentes en pediatría

En la medida de lo posible, hay que evitar intoxicarse con información errónea que se puede leer en internet. Consultar las dudas más frecuentes en pediatría y recibir una información detallada de parte de un médico es fundamental.

Por eso, a título informativo hemos recopilado preguntas que podrías hacerte como padre o como madre. Recuerda que la respuesta final la tiene el pediatra y lo que aquí detallamos es solo orientativo.

Conozcamos, entonces, cuáles son las 6 dudas más frecuentes en pediatría. ¡Empezamos!

1. ¿Cada cuánto debe darse el pecho al bebé?

Hay un término que ha ganado relevancia en los últimos años y que seguramente has oído: a demanda. Si hay algo que agobia a todos los padres es el tema de la alimentación. Hasta hace unos años se hablaba de horarios para las tomas, pero en la actualidad se plantea que un bebé se alimente cada vez que tenga hambre.

La lactancia a demanda es amamantar sin horarios ni tiempos de duración de las tomas prefijadas. Cuando los pequeños tienen hambre suelen llorar. Muchas veces, esta es la señal que esperamos para empezar a alimentarlo. Aunque podemos estar atentos a otras señales que pueden aparecer antes, como relamerse los labios, sacar la lengua, mover la mandíbula, la boca o la cabeza en busca del pezón.

Tenemos que erradicar de nuestra mente la idea de los horarios. La frecuencia de las tomas será la que el bebé necesite. Cada niño es un mundo y puede requerir más o menos frecuencia.

Además, la duración de cada toma tampoco será igual para todos los bebés. Los recién nacidos se amamantan más despacio; por eso sus
tomas suelen ser largas y las madres tienen la sensación de estar todo el día en esta tarea. Cada niño tiene sus ritmos y sus tiempos de lactancia, que deben respetarse.

Lactancia materna en la cama.

2. ¿Cada cuánto tiempo hay que bañar a un bebé?

Respecto a la higiene de los más pequeños, surge la pregunta de con qué frecuencia hay que bañarlos. En la mayoría de las familias, a diario se ha reservado un momento que es para la rutina del baño del bebé.

Y aunque esta rutina puede resultar beneficiosa en el fortalecimiento de los vínculos, un exceso de higiene puede ser contraproducente e irritar la piel tan sensible que tienen los más pequeños. De hecho, algunas de las dermatitis típicas de estas edades pueden estar relacionadas a una excesiva higiene.

Otro detalle que no debemos pasar por alto es que conviene evitar temperaturas muy elevadas del agua y baños muy prolongados. Hay que tener especial precaución con los bebés con dermatitis atópica.

¿Cuál es, por lo tanto, la frecuencia de baño perfecta? Pues esta respuesta varía un poco en función de la edad. En principio, hasta que empiezan a gatear y a interactuar más con el ambiente, puede ser suficiente bañarlos 2 o 3 veces a la semana.

La piel de los bebés crea una pequeña capa ácida protectora de grasa, sudor y gérmenes que es útil y cumple una misión. Esta capa protege la piel contra agentes ambientales o patógenos infecciosos. Un exceso en la higiene puede hacer que se pierda este escudo natural.

La frecuencia del baño aumentará hasta hacerse prácticamente diaria una vez que el bebé aprenda a gatear, ya que estará en contacto con el ambiente y se ensuciará más. Lo ideal es que este aumento en el número de días semanales de baño se haga de manera progresiva.

3. ¿Qué enfermedades de mi hijo puedo consultar a distancia con el pediatra?

La telemedicina es una realidad desde hace años y resulta una duda frecuente en pediatría determinar cuándo se puede teleconsultar y cuándo no es recomendable. Aunque no podemos pasar por alto que la relación médico-paciente es un acto humano, lo cierto es que las consultas a distancia mejoran aspectos como la inmediatez o la exposición a contagios en las salas de espera.

Las opciones que tenemos en la actualidad, como compartir imágenes en forma de fotos o vídeo, aumentan la capacidad de resolución de este tipo de consultas. La telemedicina no sustituye a las consultas físicas tradicionales, sino que complementa.

Entre los beneficios de esta novedosa forma de atención están los siguientes:

  • Eliminación de tiempos que invertimos en el traslado hasta el centro médico.
  • Ahorro en costos.
  • Evitar largas esperas en concurridas salas con otras personas o niños enfermos.
  • Acceso a una serie de profesionales o especialistas con una agenda física casi siempre llena.

Respondiendo a la pregunta, se puede empezar con una consulta a distancia y, en función de los síntomas o la sospecha diagnóstica, programar una presencial. Recordemos que la telemedicina no es solo una consulta telefónica al pasar; va mucho más allá. Pueden ser muy útiles para encontrar respuesta a preocupaciones que tengan los padres, a síntomas menores o dudas en la alimentación.

4. ¿El pediatra puede recetar un medicamento por videoconsulta?

La respuesta a esta pregunta es que sí en varios países. Una videoconsulta tiene la misma validez que una consulta física tradicional en las nuevas legislaciones de ciertos Estados, por lo que la entrevista podrá finalizar con la emisión de una prescripción.

En la actualidad, estas recetas se pueden imprimir o incluso descargarse en formato QR y enseñarlas a través del teléfono móvil en la farmacia. Al ser nominativas y estar codificadas por el profesional, podrán ser usadas por los padres sin problemas.

Muchos medicamentos destinados a los primeros años de la vida son los que cumplen un efecto de alivio. De todas maneras, lo que no estará indicado es recetar sin un dato confirmatorio. Para los tratamientos más específicos, lo ideal será una valoración en consulta física.



5. ¿Cada cuánto hay que hacer revisiones de los niños y qué se valora en ellas?

Cada sitio geográfico y cada secretaría de salud tiene cierto margen para moldear su calendario de revisiones de pediatría. Existe bastante consenso al respecto, ya que dichas consultas son claves para el seguimiento del crecimiento y del desarrollo.

En términos generales, hasta los 18 meses las revisiones se conocen como consulta del niño sano. Se realizan con intervalos de meses entre sí, aunque a partir de los 2 años de vida pasarán a ser anuales o bianuales.

Los momentos más importantes del control del niño sano son los siguientes y se recomienda que los padres asistan. Luego estarán las consultas vinculadas a síntomas patológicos. Pero este calendario preciso ayuda a certificar que el pequeño crece de manera sana:

  • Revisión del recién nacido: sucede entre el quinto y el décimo día de vida. En esta consulta se presta especial atención a la coloración de la piel por posibles cuadros de ictericia neonatal. En algunos países, se completa la consulta con una segunda prueba del talón para descartar una serie de enfermedades metabólicas.
  • Revisión de los 2 meses: en esta consulta se evalúa la evolución de los reflejos, la talla y el perímetro craneal. Además, será momento de la administración de las primeras vacunas, según el calendario oficial.
  • Revisión de los 4 meses: se explorarán las caderas, los genitales, el cierre de las fontanelas y el desarrollo psicomotor. Se administran más vacunas.
  • Revisión de los 6 meses: de nuevo se explorarán genitales, caderas, fontanelas y desarrollo psicomotriz, pero también se hará mucho hincapié en el tema de la alimentación, la prevención de caries y la estimulación. Suele ser el momento de transición entre la lactancia materna y la introducción de los primeros alimentos, así que es el tiempo de responder todas las dudas de los padres al respecto.
  • Revisión de los 9 meses: de nuevo se realizará una exploración física y se fomenta la autonomía y la autoestima del bebé.
  • Revisión de los 12 meses: tiempo para hacer una revisión de la vista y los oídos, además de pesar y medir al pequeño. Seguirá la administración de nuevas vacunas, cumpliendo el calendario oficial.
  • Revisión de los 18 meses: se vuelve a medir y pesar para comprobar en qué percentil está el pequeño y cómo se halla en relación con su edad y sexo. La consulta continúa con la valoración del desarrollo emocional. Aspectos como la alimentación o los problemas de sueño suelen comentarse.
  • Revisión de los 24 meses: será la última revisión antes de que se incrementen los intervalos de visitas en el tiempo. De nuevo se evaluará el desarrollo físico y nutricional, la vacunación y se contestarán las inquietudes que estén teniendo los padres.
  • Revisión de los 4 años: se vuelve a comprobar el estado del calendario de vacunación. Además, se realizará un examen físico completo y se valorará con calma la adquisición y desarrollo del lenguaje, por si hiciera falta derivar al logopeda ante déficits detectados.
Consulta de pediatría.
Las consultas de pediatría tienen diferentes partes según la edad del niño, para evaluar por completo el crecimiento y el desarrollo.

6. ¿Por qué es importante vacunar a los niños?

Puede resultar contradictorio en este momento de la historia tener que aclarar el beneficio de las vacunas, pero sigue resultando una de las dudas más frecuentes en pediatría. Ciertos movimientos antivacunas cobran fuerza y difunden sus ideas con ahínco, por lo que siempre es un buen tiempo para explicar por qué son necesarias y útiles las inmunizaciones.

Las vacunas previenen enfermedades infecciosas que antes causaban muerte o daños irreversibles a muchos bebés, niños y adultos. Si no vacunamos a nuestros hijos, corren el riesgo de enfermar con gravedad y presentar complicaciones, discapacidad e incluso la muerte con patologías como el sarampión y la tos ferina.

Vacunarse es una forma eficaz, segura y sencilla para ayudar a los niños y a sus familias a estar sanos. Con las vacunas se adquiere inmunidad; gracias a esto, en el caso de contraer la patología natural, nos aseguramos que no se produzca ningún tipo de complicación severa, ya que el sistema inmunitario ha creado los anticuerpos necesarios.

Otra cosa que hay que tener muy en claro es que todas las vacunas que se ofertan son seguras y eficaces. Han pasado por una serie de controles internacionales para garantizar que no existe riesgo.

En ocasiones, se pueden producir leves efectos secundarios que suelen ser molestias locales. Las mismas desaparecen a las 24-48 horas. Pero esto no quiere decir que la vacuna deje de ser eficaz o que se convierta en peligrosa.

Vacunar a nuestros hijos no solo es una decisión inteligente, sino que es un acto solidario y comprometido con la sociedad. Las vacunas no solo protegen al que las recibe, sino a las personas de su entorno. Si decidimos no vacunar a nuestros hijos, ponemos en riesgo su salud y la de los otros niños que conviven habitualmente con los nuestros, en guarderías y en colegios.

Cuando se alcanzan altas coberturas de vacunación frente a una enfermedad se produce una importante disminución en el número de personas infectadas. Por el contrario, cuando la cobertura de vacunación disminuye, aumenta el número de personas susceptibles y de casos.

Gracias a la vacunación hay enfermedades que se encuentran solo en los libros de historia. Un ejemplo de esto sería la viruela, que al año se cobraba la vida de unas 5 millones de personas. En 1978, y gracias a la vacuna, se consiguió erradicar la patología.

Las dudas en pediatría son las que tengan como padres

Cada familia tiene sus dudas más frecuentes en temas de pediatría. Y es importante consultarlas con los profesionales para no caer en falsas creencias.

La tecnología ha permitido que la telemedicina sea una realidad. Esto nos ahorra tiempo y costos para esas cuestiones que pueden resolverse a distancia.

Todas las dudas son válidas porque se plantean desde el deseo de los padres de una mejor calidad de vida para sus hijos. Así que anímate y pregunta.

Savia es la Plataforma de telemedicina de MAPFRE en la que el usuario disfruta de una gestión integral de su salud. ¿Qué significa esto? Que tienes un médico en tu móvil 24h/7 días de la semana: puedes hablar a través de nuestra aplicación o a través de la página web rápidamente y sin desplazamientos con un médico general las 24h los 7 días de la semana o con un especialista a través del chat, la videoconsulta o la llamada telefónica. Además, puedes contratar servicios tanto presenciales como a domicilio en los mejores centros en todo el territorio nacional y con los mejores profesionales.

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