Llega el otoño y con él, los catarros

Francisco María García · 4 noviembre, 2018
¿Es posible evitar el padecimiento de los catarros y otras patologías con la llegada del otoño? En la práctica, existen algunos buenos hábitos a tener en cuenta, tanto para adultos como para los más pequeños.

Cuando el verano termina, los cambios de temperatura se hacen más notorios. El otoño anuncia la llegada del frío y las corrientes de aire, lo cual tiende a afectarnos. Con el cambio, los catarros se esparcen por todos lados.

¿Es el frío lo que ocasiona las probabilidades de contagiarnos de gripe? A decir verdad, el problema no son las bajas temperaturas, sino nuestra actitud ante ellas. Veamos de qué se trata todo esto.

¿Por qué hay más casos de gripe en el otoño?

Con el frío, baja la humedad en el ambiente y esto favorece la transmisión de los virus en el aire. Como en estas fechas las personas buscan calor, solemos pasar más tiempo en sitios cerrados. Esta aglomeración facilita el contagio interpersonal.

Además, el frío tiende a promover la resequedad de las fosas nasales. Bajo esta condición, es mucho más fácil que los virus entren hacia las vías respiratorias. Por todo esto es que solemos hablar de ‘resfriados’.

Por otra parte, las bajas temperaturas hacen que nuestras defensas estén por debajo de lo normal. Básicamente, con el frío se crean una serie de condiciones que favorecen la proliferación de los catarros.

Una perspectiva sobre las defensas bajas

Hay quienes creen que los cambios en las fosas nasales tienen que ver con el bajón del sistema inmunitario por el frío. Al bajar la temperatura corporal, los vasos sanguíneos ubicados en la garganta y la nariz se reducen.

Se piensa que de estos vasos depende la circulación de los glóbulos blancos en las vías respiratorias. Al replegarse, podríamos estar menos protegidos en estas zonas; de esta forma, los virus e infecciones entran con mayor facilidad.

En el caso de los países cálidos y de dos estaciones, esto ocurriría en los períodos de lluvia. También se sabe que, con el calor, los vasos sanguíneos se dilatan. El problema es que, como el virus ya entró, se reproduce y nos afecta.

Los catarros son una afección muy común al pasar el verano.

¿Tomar vitamina C ayuda?

A decir verdad, la ciencia no ha logrado comprobar un vínculo entre la ingesta de vitamina C y una mayor protección. Si el problema está en las vías respiratorias, la influencia de estos suplementos no sería determinante.

Contrario a lo que muchos creen, la ingesta de agua tampoco genera mejorías frente al virus. En todo caso, sí se aconseja el consumo de líquidos para ir expulsando el virus a través de la orina.

Una alimentación balanceada, con vitaminas y minerales, influye mucho más en el sistema inmunitario. El proceso de curación también se concreta por sí solo; las medicinas en su mayoría solo ayudan a controlar el impacto de los síntomas.

“Con el frío se crean una serie de condiciones que favorecen la proliferación de los catarros”

Medidas para prevenir el contagio de los catarros en otoño

Estas pautas son muy efectivas para tener en cuenta y prevenir el contagio de catarros y resfriados en temporada otoñal:

  • Salir con abrigo: Ya sabemos que el cambio de temperatura influye en la entrada de las virosis. Por ello, lo lógico es tratar de mantenernos calientes y evitar quedar desprotegidos.
  • Consumir cítricos: Los cítricos son una fuente natural de vitamina C, y también de otros minerales. Su riqueza alimenticia nos permite mantener un sistema inmunitario fuerte.
  • Lavar manos y cara constantemente: Nuestras manos son un medio de transporte para virus y bacterias. Si tocamos un pasamanos tocado por alguien enfermo y nos llevamos los dedos a la cara, nos contagiaremos.
  • Ventila tus espacios: Tanto en la casa como en el trabajo, es importante abrir las ventanas. La circulación del aire permite su renovación en los lugares cerrados.
Lavarse las manos es una medida de higiene básica para prevenir los catarros.

Otros consejos para protegernos en otoño

Durante los días fríos y lluviosos, las medidas de protección deben ser más rigurosas. Todo comienza por llevar un estilo de vida sano, acompañado de una buena alimentación.

En lo que dura el otoño, los hábitos más simples cuentan. Por ejemplo, es importante completar las ocho horas de sueño durante la noche. Sobresforzar el cuerpo o la voz puede facilitar la entrada del virus y generar los catarros.

También es recomendable cambiar con recurrencia las sabanas, así como evitar reutilizar la ropa una vez que salimos. La misión es desinfectar todo y tratar de que los microorganismos no se reproduzcan con facilidad. La limpieza será vital.

Incluso haciendo todas estas cosas, es probable que caigamos inevitablemente en alguna gripe. Lo importante es que ya sabemos la realidad que se esconde tras los resfriados y los catarros. A partir de esto, podremos protegernos mejor durante la época otoñal.