Niños que crecen sin papá

Macarena 20 enero, 2016

No es ninguna novedad que existan niños que crecen sin papá. De hecho, a lo largo de la historia humana, se ha evidenciado que el abandono del hogar por parte del padre se trata de una constante desde que el ser humano vive en sociedad.

A pesar de lo que se pueda creer comúnmente, los niños que crecen sin papá no necesariamente tienen que estar en desventaja, desarrollar problemas de conducta o tener una vida llena de dificultades. Todo depende de las circunstancias y del caso. La generalización no permite visualizar todo lo que se encuentra dentro del espectro y, evidentemente, no facilita la comprensión de los distintos casos.

La ausencia de la figura paterna en el hogar no necesariamente tiene por qué ser un aspecto negativo en la vida de los niños. Hay muchos niños que crecen sin papá que son saludables emocionalmente, tienen una buena vida y desarrollan buenas actitudes sociales. Sin embargo, durante mucho tiempo ha existido el prejuicio (infundado por el hábito de la generalización) de que los niños que crecen sin papá terminan siendo ”niños problema”.

¿Por qué se creía que la figura del padre era tan importante como para determinar el ”buen encaminamiento” del niño? Muy simple. Porque se asociaba a la figura paterna con los códigos de conducta, designando así al padre como una especie de ”brújula” o guía moral para establecer y delimitar límites, normas y patrones de conducta social.

También se creía que la figura paterna proporcionaba toda la estabilidad necesaria para el buen desarrollo de un individuo.

Existen diversas causas para la ausencia de figura paterna en el hogar. Desde el fallecimiento del padre hasta el abandono. También hay padres que abandonan el núcleo familiar por diferencias irreconciliables con su ex pareja, o por abuso de sustancias ilícitas, entre otros tipos de problemas que puedan presentarse.

El caso es que no todos los casos son iguales y por tanto, las circunstancias que rodean el crecimiento no pueden ser, ni de lejos, iguales.

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Siempre y cuando el niño cuente con el apoyo de un familiar que le brinde estabilidad emocional, bienestar y salud, el pequeño podrá desarrollarse sin problemas. Lo importante es saber cubrir todos los aspectos necesarios para que el niño tenga un sostén sólido.

La ausencia del padre no es un factor absolutamente determinante en la conducta de los niños como antiguamente se solía creer.

Por ejemplo, en los casos de divorcio en los cuales se produce abandono paternal y la madre obtiene la guardia y custodia de los hijos, ella es perfectamente capaz de cubrir las necesidades psico emocionales de sus hijos, ser la guía moral que necesitan para comprender los mecanismos sociales, brindar el apoyo necesario a lo largo de su desarrollo y por supuesto, ser el sostén económico del hogar.

Si bien es cierto que hay muchos niños que al crecer sin papá, desarrollan problemas de conducta y resultan emocionalmente inestables, no siempre es así. Además, cada día se realizan más esfuerzos por evitar este tipo de situaciones, aunque por supuesto, no siempre es posible.

Afortunadamente existen numerosos programas apoyo familiar para ayudar a las familias que lo necesitan. Del mismo modo, los familiares que solicitan formación adicional para poder fungir como pilares estables para los niños, pueden encontrar las herramientas necesarias gracias a la terapia familiar.

El papel de la madre, así como de cualquier otro familiar que decida involucrarse activamente, puede ser tan o incluso más significativo que el padre.

 

Recordemos que en la sociedad actual cada vez existen más y más familias monoparentales, o bien porque el matrimonio llega a su fin o bien por causa del fallecimiento del padre, entre otros.

¿Cómo incide la ausencia del padre en los niños?

En el caso de que no se brinde el apoyo adecuado al niño, pueden presentarse los siguientes problemas como consecuencia de la ausencia de la figura paterna en el núcleo familiar:

  • Ira.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Aislamiento.
  • Déficit de atención.
  • Sentimiento de culpa.
  • Sensación de abandono.
  • Deterioro de la autoestima.
  • Relaciones sociales pobres.
  • Dificultad para tolerar el estrés.
  • Desinterés escolar y/o bajo rendimiento académico.
  • Desobediencia, entre otros problemas de conducta.

Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es hacer que el niño se sienta amado y escuchado. Si bien no se trata de un proceso de recuperación instantánea, mientras más importancia y seguimiento le demos a la terapia, mejor le irá al pequeño, y por ende, a nosotras.

¿Qué tan distintos son los niños que crecen sin papá?

Aquellos niños que cuentan con un pariente activamente involucrado en su crianza suelen desenvolverse mejor  que aquellos que no tuvieron la posibilidad de poseer una figura sólida y presente. En este sentido, los especialistas afirman incluso que los niños que crecen sin una figura-pilar (padre, madre, o cualquier otra que forme parte del ámbito familiar), por lo general, desarrollan trastornos de conducta.

A partir del sentimiento de abandono, la tristeza, la ira, la desconfianza y la inmensa inseguridad que sienten estos niños, se propician casos de trastorno escolar, adicción a sustancias ilícitas, y en líneas generales, problemas para convivir en sociedad.

Se trata de que a estos niños les cuesta controlar sus impulsos; es decir, no saben autorregularse ya que no contaron con una figura de ejemplo que les ayudase a entender esto.

Entonces ¿qué tan distintos son los niños que crecen sin papá respecto a aquellos que sí lo tuvieron? La respuesta dependerá del caso, ya que existen niños que incluso habiendo contado con sus padres durante su crecimiento, se han desarrollado con dificultades y/o problemas de diferentes tipos.

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