Pica en el embarazo: el deseo de comer lo que no es comida

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
3 abril, 2019
La pica es el deseo irrefrenable de ingerir sustancias no nutritivas. Durante el embarazo esto puede acarrear problemas tanto para la salud de la madre como para la del bebé.

Cuando pensamos en trastornos de la alimentación a todos se nos vienen a la cabeza ejemplos como la anorexia o la bulimia. Sin embargo, existen algunas condiciones menos conocidas que afectan igualmente la vida de quien las sufre. Hoy hablaremos de la pica en el embarazo, un desorden alimenticio tan común como desconocido.

¿Qué es la pica?

La pica es un trastorno de la alimentación que consiste en el deseo irrefrenable de ingerir o lamer sustancias no nutritivas. Las más habituales son arena, yeso, jabón, hielo o pasta de dientes.

Según criterios diagnósticos del DSM-V, la pica consiste en la ingesta de sustancias no nutritivas durante al menos un mes, siendo esta conducta inapropiada para el nivel de desarrollo de la persona y no formando parte de ninguna práctica social o cultural.

Este trastorno se presenta de forma más común en la infancia, entre los 1 y 6 años de edad. Especialmente frecuente en casos de niños con niños con autismo, trastornos del desarrollo o desnutrición También es bastante habitual en mujeres embarazadas o incluso en épocas de estrés o ansiedad.

La pica en el embarazo

Si bien es muy habitual que las mujeres tengan antojos durante su embarazo, estos suelen referirse a alimentos comunes. La pica en el embarazo suele producirse durante el primer y segundo trimestre, por lo que puede tener relación con los estados de estrés, ansiedad o temores propios de estas semanas.

Igualmente, es más habitual que dicho trastorno se presente en gestantes menores de 20 años que ya padecieron pica en su niñez. Normalmente, el desorden desaparece tras dar a luz aunque hay casos en los que la conducta ha continuado después del alumbramiento.Pica en el embarazo: el deseo de comer lo que no es comida.

Causas de la pica en el embarazo

Si bien no existe una causa claramente identificada con el origen de la pica, hay algunas hipótesis que arrojan algo de luz sobre el tema. En ocasiones, estos inusuales antojos pueden estar relacionados con condiciones físicas o mentales subyacentes.

Por un lado, puede generarse debido a un estado interno de ansiedad o temor. Por otro lado, hay estudios que conectan el trastorno de pica en el embarazo con la deficiencia de hierro y otras vitaminas y minerales.

Según dichos estudios, las mujeres con falta de hierro suelen tener el antojo de comer hielo; un adecuado tratamiento para la anemia puede disminuir este antojo. También puede existir una deficiencia de calcio o zinc que el cuerpo trata de compensar mediante estas sustancias.

Consecuencias de la pica en el embarazo

La ingesta de sustancias no alimentarias es perjudicial tanto para ti como para tu bebé. Pese a que comer hielo probablemente no te hará daño (aunque bien puede causarte una lesión dental), otras sustancias pueden acarrear consecuencias más graves.

De los pacientes que padecen pica, el 75 % termina necesitando una intervención quirúrgica, el 30 % sufre complicaciones de algún tipo y hasta el 11 % fallece por causa directa o indirecta de este trastorno.

Las complicaciones más frecuentes son las obstrucciones intestinales. También puede darse envenenamiento por plomo, infecciones o aparición de parásitos, así como un mayor riesgo de parto prematuro.

Además, en la mayoría de los casos, la ingesta de estas sustancias interfiere con una adecuada absorción de los nutrientes de los alimentos, provocando deficiencia de los mismos.

Prevención y tratamiento de la pica

Algo de especial relevancia respecto a este desorden es actuar lo antes posible, con el fin de evitar que este comportamiento llegue a formar parte de los hábitos diarios de la persona. Es imprescindible intervenir cuanto antes pues, una vez establecida la conducta, será más difícil hacer que desaparezca.Pica en el embarazo: el deseo de comer lo que no es comida.

Se debe informar al médico con el fin de que este pueda realizar los exámenes necesarios para determinar los alcances de dicha ingesta. Será necesario monitorizar el estado del hierro, así como del resto de vitaminas y minerales para valorar la necesidad de una suplementación.

También puede resultar adecuada la prescripción de fármacos tales como los inhibidores de recaptación de serotonina. Estos pueden controlar el estrés o la depresión en caso de que estuvieran en la base del trastorno.

Por último, es de vital importancia acudir a un psicólogo para seguir una terapia. Es preferible que sea de corte cognitivo-conductual, pues nos ayudará a manejar el impulso y la conducta de ingesta compulsiva.