Los efectos del abuso de la comida basura en un niño

Aunque nos vamos a referir a los más pequeños de la casa, hemos de recordar siempre que el abuso de la comida basura es muy perjudicial para todo el mundo. Da igual la edad que tengas, estos productos con exceso de procesado y baja calidad afectarán negativamente en cualquier organismo.

Así pues, lo mejor es que tú, como mamá, te cuides y des ejemplo. Si no quieres que tu niño abuse de la comida basura, es buena idea que no lo hagas tú. De hecho, las consecuencias serán muy positivas. Tu hijo aprenderá a comer bien y tú te sentirás más enérgica y feliz para darle un correcto desarrollo.

Efectos del abuso de la comida basura

Vamos ya sin más dilación a conocer los efectos más perjudiciales del abuso de la comida basura. A continuación descubrirás que el organismo de un niño no puede estar sometido a tal castigo muy a menudo. Puedes darle en alguna ocasión un regalo como golosinas, hamburguesas o perritos, pero jamás han de ser la base de su alimentación.

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Problemas de memoria

En edades tempranas, cuando tan importantes son los aprendizajes para el desarrollo del niño, la comida basura es un enemigo formidable. Según los datos del American Journal of Clinical Nutrition, las personas que abusan de la comida rápida muestran peor humor, menos capacidad de atención y deterioro de la memoria.

Causa de depresión

La depresión es una terrible enfermedad silenciosa que acaba por destruir familias enteras. ¿Imaginas a tu joven hijo sufriendo esta temible afección? Pues el riesgo aumenta en más de un 50% con el consumo de este tipo de alimentación.

Fatigas y debilidades

Los niños tienen una energía enorme. Sin embargo, con el abuso de la comida basura, esta decae en sumo grado. Es más, ante la falta de los nutrientes esenciales como las vitaminas o proteínas que presentan estos productos, el joven puede sentir una enorme fatiga y debilidad. Y peor aún, puede transformarse en crónica.

Problemas digestivos

El consumo prolongado de comida chatarra puede acabar causando problemas digestivos graves. Al estar cocinada con exceso de aceite, aumenta la producción de ácido en el estómago. Esto agrava el reflujo, por lo que la falta de fibra facilita la aparición de afecciones como los constipados o las hemorroides.

Riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares

También las enfermedades cardiovasculares están relacionadas con el abuso de la comida rápida. ¿Crees que a tu hijo no le puede suceder porque es muy joven? Pues esto no es así. Este tipo de consumo aumenta los niveles de triglicéridos y colesterol LDL, el malo, como popularmente se conoce. La gran cantidad de grasas trans y saturadas y los elevados niveles de azúcar provocarán que la sangre lesione los revestimientos de los vasos sanguíneos.

Enfermedades renales

También los riñones de tu hijo se verán afectados por la ingesta de estos productos. Las sales procesadas aumentan la secreción de enzimas. Esto afecta al balance de sodio y potasio en el cuerpo. Puede generar hipertensión y un mal filtrado de toxinas.

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Daños hepáticos

El hecho del abuso de la comida basura puede provocar en el hígado efectos similares a los que produce el consumo continuado de alcohol. El alto nivel de grasas trans es el encargado de que ocasione daños y afecciones hepáticas.

Riesgo de cáncer

También el riesgo de padecer cáncer es elevado con el consumo de la comida basura. En especial, el sistema digestivo es el que más sufre con este tipo de ingestas. Su gran contenido graso y en azúcares puede aumentar las posibilidades sufrir cáncer colorrectal en tu pequeño.

Diabetes

También pueden producir diabetes de tipo 2. Al abusar del consumo de comida basura, la ingesta exacerbada de azúcar hace que el cuerpo no tenga el flujo adecuado de glucosa. Este hecho afecta directamente a la sensibilidad a la insulina. Provoca estrés en nuestro metabolismo y la insulina no se utiliza de forma correcta.

Como siempre decimos, lo importante es usar el sentido común. El abuso de la comida basura no es para nada saludable. De hecho, es muy negativo para el niño. Ahora bien, ¿significa esto que jamás puede comerse una hamburguesa, una pizza, patatas fritas, perritos calientes, golosinas o un donut?

Ni mucho menos. Siempre que se haga como algo muy puntual, no tiene por qué afectar en exceso. Hacer una escapada una vez cada dos meses puede ser una aventura divertida. Hacerla a diario será un problema serio para la salud de toda la familia.

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