Consejos de María Montessori para educar niños independientes

Cuando un niño se siente seguro de sí mismo, dejará poco a poco de buscar la aprobación en cada paso que da. Esta idea transmitida por María Montessori, nos da un sencillo ejemplo de cómo podemos conseguir que no solo que nuestros hijos sean más independientes, sino también más felices.

Por otro lado, a día de hoy hay muchas personas que aún no ven con buenos ojos ese legado pedagógico que nos dejó la célebre filósofa y docente italiana. Esos principios enfocados a potenciar el intelecto y el físico del niño, es visto por muchos como algo arriesgado. Dejar que el propio niño sea artífice y descubridor de su propio aprendizaje es para muchos algo fuera de lo común.

Sin embargo, hay que verlo desde el prisma correcto. No se trata de “dejar hacer, de dejar que los niños sean completamente libres”. Nosotros, como adultos somos los guías, quienes les hacemos descubrir todo de lo que son capaces. Cada niño tiene sus tiempos y sus propias necesidades, se trata solo de ser respetuosos e intuitivos para que se desarrollo sea armónico y ante todo feliz.

Por otro lado, además de potenciar al máximo ese desarrollo en nuestros hijos, algo que todos deseamos es que los niños aprendan a ser responsables e independientes. No hablamos de esa independencia con la cual conseguir que un niño de 6 años actúe como uno de 10. Lo que queremos, es que dentro de cada edad, asuma la autonomía y las obligaciones que le corresponden.

Conseguirlo es todo un reto, y a su vez, también nosotros creceremos con ellos como madres y como padres.

Claves para educar niños independientes

Empezaremos ofreciéndote un consejo tan sencillo como llamativo: si quieres un niño independiente ofrécele autononía. Sabemos que decir “autonomía” puede ser para muchas mamás y papás un problema.

¿Quiere decir eso que debo concederle las libertades que él quiera? En absoluto. Se trata de confiar en nuestros niños y de permitirles crecer de acuerdo a su edad y a sus características propias.

Hay mamás y papás que se esfuerzan cada día en dar lo mejor a sus hijos. Cuidan cada detalle, les atan los zapatos, les ordena los juguetes, les preparan la bolsa del colegio, los peinan, los visten… Todo tiene un límite, un equilibrio y una finalidad.

Llega un momento en que deben dar el paso. Dejar de ser bebés para ser niños. Algo así va a hacer sin duda que empiecen a tener sus propias exigencias. Por ello, nada mejor que dejarlo claro desde un principio: crecer y ser independiente implica ser responsable, y para ser responsable hay que demostrar lo que uno es capaz de hacer.

Estas serían algunas estrategias basadas en la metodología María Montessori.

Niños de 2 y 3 años

María Montessori estableció lo que se conoce como periodos sensibles. Son momentos donde los niños adquieren el máximo potencial de aprendizaje, es cuando son más receptivos y cuando como padres, disponemos de la mejor oportunidad para orientarlos.

  • Los dos y tres años son un momento especial. Empiezan a comunicarse, a exigir cosas, a descubrir su mundo, a querer tocarlo todo.
  • Es un periodo ideal para darles ya sus primeras responsabilidades. No obstante, estas responsabilidades serán supervisadas por nosotros.
  • Pueden empezar a vestirse solos, deben aprender a guardar sus juguetes, a ayudar a poner la mesa, a responsabilizarse de sus cosas cuidando de que no se rompan.
  • A su vez, es imprescindible que los hagamos partícipes de las tareas de la casa. El niño forma parte de un hogar y debe entender que todos tenemos responsabilidades.

Niños de 4 y 6 años

Un consejo esencial llegada esta edad es que el mobiliario de casa esté adaptado para ellos. Dentro de sus posibilidades, pueden y deben hacer muchas cosas.

  • Podemos poner un taburete para que el niño empiece a peinarse solo, a cepillarse los dientes, a asearse.
  • María Montessori recomendaba que todo niño fuera capaz de desenvolverse en todas esas áreas que forman parte de la vida cotidiana. Así pues, es ideal que a esta edad haga sus primeras cosas en la cocina (bajo nuestra supervisión), que sea capaces de servirse el desayuno, de preparar una ensalada, su bol de cereales…
  • Deben serntirse partícipes, útiles y ante todo seguros al ver que pueden hacer muchas cosas y que las hacen bien.

Para que un niño se sienta autónomo y para propiciar aún más su independencia, es esencial que le aportemos refuerzos positivos. Las caricias emocionales positivas son alimentos que les harán crecer en felicidad y seguridad.

Niños de 7 y 8 años

corto la luna niños

El niño de entre 2 y 8 años experimenta el momento evolutivo más importante de su vida. Es esa periodo en que debemos asentar su autoestima, las raíces de su identidad y ante todo, esa visión de autoeficacia tan importante con la que poder seguir creciendo sintiéndose útil, capaz, independiente…

  • Entre los 7 y 8 años un niño puede hacer muchas cosas. No osbtante, en ocasiones creerá que puede hacer más de lo que le podemos permitir. Es necesario darle alas, pero también buenos consejos.
  • A esta edad debe ser completamente responsable de sus cosas, tanto del hogar como las referentes al colegio. Debe también demostrarnos que podemos confiar en él. En base a esa confianza, el niño ganará más independencia.

A su vez y no menos importante, debemos tener en cuenta algo básico. No todos los niños maduran de igual modo. Por lo tanto no daremos ciertas responsabilidades a pequeños que aún no pueden asumirlas.

No debemos forzar. Por ejemplo, si un niño de 8 años es muy olvidadizo, inquieto y poco centrado, no podemos darle como responsabilidad que se prepare cada día su almuerzo y lo ponga en su bolsa. Lo más probable es que lo olvide.

Deberemos supervisarlo, y lo haremos de forma discreta y afectuosa. Poco a poco y día a día irá madurando y logrando grandes cosas por sí solo.

 

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