5 ideas para meriendas fuera de casa

Francisco María García · 16 octubre, 2018
Sabores dulces y salados, bebidas llenas de nutrientes, toques lácteos y de frutas. Hay algunas pautas importantes para que los padres nos ocupemos de que los niños merienden de forma nutritiva y saludable.

La alimentación de los niños marca la diferencia en su desarrollo. El hábito de cuidar la preparación de las meriendas fuera de casa es ayudarles en su sano crecimiento. Una merienda debe ser nutritiva, aportar energía y, por supuesto, lo suficientemente tentadora como para que la consuman felices.

Parecen demasiados requisitos. ¿Cómo se hace para no caer en una rutina alimentaria que acabe siendo pobre en nutrientes, pura azúcar y grasas saturadas? Es cuestión de apuntar a lo simple, a lo rico, intentando incorporar cereales, leche, frutas y proteínas varias.

Las opciones para estas meriendas son muy variadas: una taza de leche sumada a una rebanada de pan lacteado, nueces o muffins de avena aportarán algo delicioso y saludable a los niños. Hay que ofrecer a los pequeños un toque de creatividad, que se diviertan con sus meriendas.

Lo importante de la merienda en la dieta infantil

La merienda cumple una función compensatoria entre el almuerzo y la cena. Los niños están en constante consumo de calorías; para ellos, es esencial realizar entre cuatro y cinco comidas diarias. En cada comida, se irán cubriendo las necesidades nutricionales propias de la hora del día.

En el aspecto nutricional, el almuerzo y la cena deben aportar el 30% cada uno de calorías diarias, el desayuno 25% y la merienda el 15%. Con ello se conseguirá una dieta balanceada.

La merienda se realiza a media tarde, cuando ya ha sido digerido el almuerzo y el cuerpo requiere de nuevas energías. Las meriendas fuera de casa no necesitan grandes preparaciones ni porciones; es conveniente que sean lo suficientemente ligeras como para llegar con apetito a la cena.

5 nutritivas ideas para meriendas fuera de casa

Las meriendas fuera de casa tienen un sabor especial. Las que más se disfrutan suelen incluir sabores salados y dulces, como un minialmuerzo. Por ejemplo, un vaso de leche o un zumo permitirán a los niños incorporar el líquido y agua que necesitan. A continuación, cinco deliciosas ideas que tientan con sólo leerlas.

1. Queso, paté, jamón de york o serrano y pan de barra. Muy simple, pero con las calorías y proteínas que se necesitan a media tarde. Bastan unas dos o tres porciones de cada ingrediente para que el niño se sienta satisfecho; para beber, se puede optar por zumos o por leche con chocolate.

2. Cereal, yogur y fruta: Al tratarse de meriendas fuera de casa, las frutas deberán estar cortadas para mayor comodidad. Lo ideal es que los ingredientes estén separados y el niño los mezcle antes de consumir. Será una alternativa especial para niños que hacen deportes y necesitan proteínas y vitaminas en grandes cantidades.

3. Muffins de zanahoria, banana o zapallo, y leche: Pedir a los padres de hoy día que cocinen meriendas especiales a sus hijos suena bastante descabellado. Sin embargo, no resulta tan trabajoso si se preparan las meriendas una vez a la semana y se van repartiendo las porciones cada día. Hay muchas ideas de recetas para preparar muffins a los niños.

4. Galletas caseras de chocolate amargo, coco, frutos secos y avena: Sin duda, las meriendas fuera de casa para niños que deben ser energéticas, tienen que tener frutos secos. Para beber y acompañar esta delicia, nada mejor que un vaso de leche vegetal: escoge de coco, almendras o soja.

Hay que recordar la diferencia en nutrientes de lo cocinado en casa: las galletas caseras son muy fáciles de hacer y mucho más sanas que las industriales.

5. Pizza ligera de harina integral, queso de cabra  y jugos frutales: Las meriendas fuera de casa serán recordadas como tardes mágicas si los niños encuentran semejantes delicias a la hora de tomarlas. Las pizzas caseras poseen un gusto inigualable; se les puede agregar queso parmesano, rúcula y aceitunas.

Tips para guardar las meriendas fuera de casa

Sin duda, las meriendas fuera de casa para niños que deben ser energéticas, tienen que tener frutos secos.

“En el aspecto nutricional, el almuerzo y la cena deben aportar el 30% cada uno de calorías diarias, el desayuno 25% y la merienda el 15%”

Por último, otro consejo importante: un recipiente adecuado será más amable con las necesidades alimenticias del niño. Es útil proveerse de bolsas porta alimentos con cierre hermético. Estos recipientes pueden usarse mil veces, por lo que no contaminan.

Asimismo, las botellas reutilizables resultan opciones prácticas para transportar leche o zumos. También serán hiperprácticos los recipientes con tapa, al estilo tupper. Hay diferentes formas y diseños de estos envases, pero no conviene comprarlos demasiado grandes; al contrario, la merienda tiene que quedar perfectamente contenida.