Una madre sabe que el día tiene más de 24 horas

Agetna 18 agosto, 2016

El día no tiene 24 horas, por lo menos no para las madres, porque 24 horas son pocas para lo mucho que hay por hacer cuando se tiene un hijo pequeño. El trabajo es inmenso toda vez que a una familia le nace un niño y aun cuando mamá pueda contar con los brazos de papá, abuela y abuelo para ayudar en la crianza y las labores domésticas, las jornadas se hacen muy largas. Nadie puede calcular cuándo termina una y comienza la otra.

Más de 24 horas para cuidar al bebé

Cuando nació mi hija el tiempo se me hizo corto. Recuerdo que me levantaba a las 6 de la mañana para asearme a la carrera y estar lista para cuando ella emitiera sus primeros gemidos de la jornada. Eso en los “días de fiesta” porque la mayoría de las veces me daban las 11 y las 12 del mediodía sin poder ni acercarme al lavabo.

Apenas Any se despertaba pedía mi pecho de la única manera que sabía hacerlo: llorando. Me sentaba en el sillón de nuestro cuarto y allí estaba durante varios minutos. A veces se quedaba dormida y esperaba a que volviera a despertar para asearla, otras permanecía despierta y mirándome con esos ojos bellos que la naturaleza le dio. La limpiaba, le cambiaba el pañal, y nos quedábamos un rato sobre la cama: ella descubriendo el mundo, yo descubriendo cada maravilloso gesto suyo.

La mañana y la tarde seguían de la misma forma hasta que llegaba la noche, a ellas le continuaba la madrugada y otra vez se repetía la rutina: pecho-sueño, pecho-cambio de pañal, sueño-pecho, llanto-pecho… durante esos primeros meses, entre el desvelo y la poca concentración que el cansancio me dejaba lograr, tuve la sensación de que los días no avanzaban y estaba metida dentro de una larga jornada sin fin.

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Más de 24 horas para hacer las tareas relacionadas con el bebé

Con respecto a las tareas relacionadas con el bebé, por suerte, siempre pude contar con el apoyo de mis padres y mi esposo. Ellos se encargaban de la mayoría de los quehaceres del hogar y todos los que estaban relacionadas con la beba: lavar ropitas y sábanas, ir a comprar lo que necesitaba para ella y hasta preparar el biberón cuando me comencé a quedar si leche.

Mi mamá, haciendo uso de su vasta experiencia luego de haber criado a 3 hijos, me ayudaba a bañar a mi hija (cosa que me daba un miedo terrible), a curarle el ombligo, a sacarle los gases… Pero sé que no a todas les sucede lo mismo y la mayoría se las tienen que arreglar solas para salir adelante y no enloquecer dentro de tanto pañal sucio, el llanto del bebé y su vida que parece detenerse.

No obstante, por mucho que mi familia colaborara, a veces estaba a punto de desfallecer, y las pocas horas de sueño que tenía apenas me servían para recuperarme. Es que si una se pone a sumar todas las labores a hacer en casa de manera cotidiana con las extras que hay que hacer por el bebé, la lista se acrecienta y 24 horas son pocas para cumplimentarlo todo, aun cuando haya varias manos.

Gary Nikolai Angelov  (2)

Una madre sabe que el día tiene más de 24 horas

Una madre sabe que el día tiene más de 24 horas cuando da a luz. En su embarazo hay tiempo para todo: hacerse la manicura, bañarse, peinarse, cepillarse los dientes con calma, ir de compras, decorar la habitación del bebé, sacar y guardar sus ropitas una y otra vez como si se tratara de un juego…

Si se espera al primer hijo hay miles de momentos para relajarse y pensar en el futuro. Pero cuando llega el bebé las rutinas se transforman, no pocas veces, de manera brusca, de la noche a la mañana el mundo se nos hace diferente y nuestros hábitos sufren un cambio trascendental.

Creo que a todas, incluso las mejor preparadas, nos pasó algo parecido. Por mucho que imaginamos cómo iba a ser la maternidad, nos tomó por sorpresa y nos convertimos en madres, en buenas madres, por el camino. Por suerte la naturaleza es sabia y dotó a las mujeres y hasta a muchos hombres de la conciencia, la paciencia, el amor, el altruismo y la devoción necesaria para criar a sus hijos.

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