El síndrome de la madre ausente

El síndrome de la madre ausente produce una carencia afectiva muy grande en el niño. Tanto, que puede llegar a traerle serias consecuencias emocionales. ¿Quieres saber más al respecto? Te lo contamos.
El síndrome de la madre ausente
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López.

Última actualización: 18 marzo, 2022

Ser madre no es tarea sencilla y no hay ningún libro enseñe a ser perfecta e infalible. Por esta razón, se aprende a ejercer la maternidad sobre la marcha y se hacen las cosas lo mejor posible. Sin embargo, en ocasiones, los hijos pueden sentir que su madre no satisface todas sus necesidades afectivas y esto se conoce como el síndrome de la madre ausente.

A medida que crece, el pequeño elabora su propia concepción de “la madre ideal”. Pero este modelo muchas veces se aleja de lo que su mamá real es e incluso, se la considera distante y fría, en cuanto a lo afectivo se refiere.

De esta manera, algunos niños, adolescentes y adultos sienten que sus madres son personas inalcanzables, ya que nunca han cubierto sus necesidades emocionales.

El síndrome de la madre ausente

El apego es un elemento esencial para el adecuado desarrollo emocional del niño. Esa unión afectiva que el pequeño establece con sus figuras más próximas o de mayor contacto, le permiten sentirse seguro.

Casi siempre, el vínculo afectivo más fuerte que establece el niño es con su mamá y lo inicia inmediatamente tras el parto. Debemos considerar esta conexión como una relación que le facilita el aprendizaje de la autonomía, desde el punto de vista emocional.

No obstante, el vínculo afectivo también puede establecerse con el padre o con otros familiares o personas muy cercanas al niño. Estas figuras de apego favorecen aún más su desarrollo afectivo que si la unión se diera solo con la madre. Además, evitan la ocurrencia de problemas en caso de ausencia materna.

soledad infantil
Los niños pueden sentirse solos cuando sus necesidades afectivas no se satisfacen. Incluso, cuando exista una cercanía física con sus cuidadores.

¿Cómo se siente el niño en esta situación?

Muchas madres están ausentes no por voluntad, sino por circunstancias ajenas a ellas: el trabajo, los horarios extendidos, las múltiples tareas y obligaciones, entre otras. Todas ellas hacen que no dispongan del tiempo suficiente para fortalecer la relación afectiva con sus pequeños.

Cuando las madres no pueden conectar realmente con sus hijos, se establece una relación con una carencia afectiva. Esta es capaz de satisfacer las necesidades físicas, pero no las emocionales.

Un niño que padece el síndrome de la madre ausente siente rechazo por parte de su madre, pues no es capaz de entender el contexto ni el trasfondo de la cuestión.

Los infantes no cuentan con el desarrollo cognitivo suficiente, por lo que sacan sus propias conclusiones con base en sus experiencias, sus sensaciones y sus emociones.

Debido a esto, el niño se acostumbra a sentirse solo, defraudado, abandonado y enfadado. Incluso, no creará un apego seguro con su mamá, que es un aspecto clave para su correcto desarrollo emocional. Finalmente, pueden desatarse dos tipos de reacciones posibles:

  • El niño exhibe comportamientos agresivos o arrogantes, que no hacen otra cosa que esconder su miedo y su dolor. En este caso, el menor se vuelve problemático y puede incluso llegar a cometer actos delictivos o abusar de sustancias.
  • El niño se encierra en sí mismo y desarrolla una baja autoestima, la cual genera una imagen negativa de sí mismo. Esto puede acabar por convertirlo en una persona dependiente, que necesita ser aprobada por los demás y que busca de forma constante el reconocimiento o el afecto por parte de los otros. Tiene miedo al rechazo y piensa que no se merece ser amado.

Efectos del síndrome de la madre ausente en el niño

Una relación carente de apego con la madre hace que el niño crezca sin la base esencial para madurar emocionalmente. Esta ausencia puede producir consecuencias en los siguientes aspectos de su vida:

  • Problemas de alimentación. Deja de comer para expresar su sentimiento de soledad.
  • Sentimiento recurrente de rechazo. Se siente traicionado, defraudado, enfadado y solo, porque no recibe lo que necesita por parte de su figura de apego.
  • Conductas de riesgo para llamar la atención.
  • Baja autoestima.
  • Falta de motivación en todo lo que hace.
  • Problemas de salud física. Esas faltas de atención emocional hacen que el pequeño se enferme con frecuencia.
  • Comunicación deficiente. El niño usa las rabietas y llora para expresar lo que necesita, porque no encuentra otra manera de lograrlo.
  • Dependencia afectiva. El infante o el adolescente no tiene las habilidades sociales necesarias para solucionar los problemas por sí mismo, porque no las ha aprendido.

Consejos para no ser una madre ausente

Para evitar el síndrome de la madre ausente, hay que intentar sacar tiempo de la jornada y brindarles momentos de calidad a los hijos.

Además, puedes poner en práctica los siguientes consejos:

  • Muéstrate disponible continuamente. Esto no quiere decir estar bajo sus órdenes, sino hacer sentir al niño apoyado cada vez que lo necesite. Que sepa que aunque haya momentos en los que estés ocupada, siempre puede contar con su madre.
  • Bríndale atención y amor. Muéstrale siempre tu afecto, tu amor, tu cariño y mantente atenta a sus necesidades emocionales. Dentro de lo posible, intenta satisfacerlas a tiempo.
  • Acéptalo incondicionalmente. Hazle saber a tu hijo que, aunque cometa errores o tengan comportamientos inadecuados, lo quieres. Esta aceptación incondicional es la que demuestra que el amor de madre está por encima de todo.
madre e hijo caminan por la calle
A veces, es cuestión de enriquecer los momentos cotidianos con un poco de atención, amor y empatía. Pues aún en las pequeñas cosas estamos para ellos.

Sobre el síndrome de la madre ausente

El síndrome de la madre ausente puede acarrear consecuencias a lo largo de toda la vida de los hijos. Esa falta de vínculo emocional les hace ser personas muy dependientes, que necesitan siempre la aceptación y el reconocimiento en cada relación que establecen. Y a futuro, esto puede requerir la ayuda de un profesional.

Por eso, es importante buscar, aunque sea unos minutos al día, tiempo para dedicárselo a los hijos. Siempre es bueno priorizar la calidad antes que la cantidad, pero no hay que olvidar que ambos factores son relevantes.

También, es conveniente aprovechar los fines de semana para hacer planes familiares y para aprovechar el tiempo juntos. La inversión de tiempo en el presente dará sus recompensas en la salud emocional del futuro.

“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”.

-León Battista Alberti-

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  • Torres Arellano, E. V. (2015). Ausencia de la madre y su incidencia en el desarrollo socio-educativo en niños y niñas de 4 años (Bachelor's thesis, Universidad de Guayaquil Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación). En internet: http://repositorio.ug.edu.ec/handle/redug/14516
  • Sanchez Fonseca, J. S. (2019). Ausencia materna por abandono de hogar, su incidencia en el trastorno de conducta en un adolescente (Bachelor's thesis, BABAHOYO: UTB, 2019). En internet: http://dspace.utb.edu.ec/handle/49000/6663