Ser testigo de acoso escolar

24 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
El acoso escolar es un hecho que cada vez se da más en las escuelas de todo el mundo. Pero, aunque no seas el acosador, ser testigo de acoso escolar no te hace menos culpable de la situación.

En pleno siglo XXI estamos acostumbrados a oír hablar de la inclusión social y escolar. Sin embargo, cada día en los colegios de todo el mundo, singuen apareciendo casos de bullying en los que los niños actúan como víctima, agresor o testigo de acoso escolar.

Recuerda que la educación inclusiva se basa en buscar la igualdad y no discriminar por motivos de raza, sexo, orientación sexual, aspecto físico, discapacidad, trastorno o dificultad de aprendizaje, etc.

Para que los más pequeños puedan desarrollar una convivencia positiva entre ellos, es importante inculcarles valores como el respeto, el diálogo, la cooperación o la empatíaPero esto no siempre es suficiente. Uno de los grandes retos que aún tenemos pendientes es conseguir erradicar la aparición de casos de acoso escolar.

¿Qué es el acoso escolar y quiénes son los agentes implicados?

El acoso escolar o bullying es un problema que se manifiesta en los centros educativos de todo el mundo y que sufren diariamente una gran cantidad de alumnos. Estos alumnos son objeto de diversos actos de violencia y vejaciones por parte de los propios compañeros.

Si tenemos que pensar en los agentes implicados, lo primero que se nos viene a la cabeza es la figura de la víctima y del agresor. Es decir, la persona afectada y la que intenta hacerle la vida imposible a base de mofas, insultos y humillaciones.

¿Pero qué ocurre con los compañeros que actúan como espectadores? Muchas veces se nos olvida que los testigos de acoso escolar tienen un papel fundamental en la perpetuación o erradicación de las situaciones y conductas violentas, puesto que ellos mismos son el púbico directo de las agresiones.

Hay que tener en cuenta que, según la actitud de estos niños, el acosador se sentirá estimulado o inhibido. Por los tanto, podemos afirmar que existen tres agentes implicados: las víctimas, los agresores y los testigos de acoso escolar.Ser testigo de acoso escolar.

Tipos de testigos de acoso escolar

Los compañeros que cumplen con la función de ser testigo de acoso escolar, se pueden clasificar del siguiente modo:

  • Amigos o cómplices: pertenecen al grupo de amigos o seguidores del agresor o agresora. En ocasiones participan en las agresiones de manera secundaria y sin tomar la iniciativa.
  • Alentadores: son los niños que no participan directamente en las agresiones, pero las aprueban e incitan a que se sigan llevando a cabo.
  • Neutros o pasivos: son los más numerosos. Se mantienen al margen de los hechos y observan sin llegar a intervenir, siendo, con su silencio, cómplices del agresor. Asumen una actitud pasiva, ya que tienen miedo a convertirse ellos mismos en víctimas del acosador.
  • Defensores: son los alumnos que muestran su apoyo hacia la víctima. Rechazan las acciones del acosador e intervienen de forma directa, avisando a un adulto de lo ocurrido o consolando a la víctima.

Consecuencias de ser testigo de acoso escolar

En la infancia y la adolescencia somos seres vulnerables a lo que observamos. Los niños que son testigos de acoso escolar también sufren consecuencias debido a los continuos actos de violencia que presencian. Esto les hace receptores de aprendizajes y hábitos negativos. Así, pueden llegar a:

  • Respetar la conducta agresiva.
  • Interiorizar conductas delictivas y antisociales.
  • Desensibilizarse ante el sufrimiento ajeno.
  • Perder la empatía por la víctima.
  • Tener sentimientos de culpabilidad.
  • Asumir y sentir la sensación de indefensión de la víctima.

El contagio social

A estos niños suele afectarles el contagio social. Este fenómeno consiste en adoptar el comportamiento del modelo dominante como forma de imponerse y buscar un estatus personal. Por esta razón, algunos testigos de acoso escolar llegan a replicar las conductas que observan en el agresor.

El contagio social suele aparecer en los niños que presentan las siguientes características:

  • Espíritu crítico poco desarrollado.
  • Inseguridad en uno mismo.
  • Dependencia hacia los demás.
  • Tendencia a pasar desapercibido.Ser testigo de acoso escolar.

Por tanto, hay que estar atento a los cambios de conducta que pueden tener los niños, tanto en el colegio como en casa. Estos comportamientos negativos pueden deberse al hecho de estar presenciando o participando en actos violentos de forma continuada.

Para prevenir esto, es muy importante fomentar en nuestros hijos el rechazo hacia la violencia y la ayuda a las personas que lo necesitan, de forma que no retroalimenten la conducta del agresor y apoyen a la víctima, ya sea escuchándola, sentándose con ella, alejándola de la situación de acoso, contándole a un adulto de confianza las situaciones violentas que ocurren y no formando parte del público del acosador.

«Un niño que ayuda y actúa en favor del que lo necesita es un niño que contribuye a acabar con el acoso escolar.»

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