Semana 4 del embarazo

En la semana 4 del embarazo la mujer puede darse cuenta de que está embarazada, ya que tendrá su primera falta menstrual.

Durante las 3 primeras semanas de gestación es posible que no hayas notado nada raro. Hasta la semana 4 del embarazo el embrión no comienza a desarrollarse en el útero, y con él las hormonas gestacionales. Ellas serán las encargadas de producir todos los cambios que vas a experimentar.

Las náuseas, los mareos y la irritabilidad no van a tardar en aparecer. Síntomas como un cansancio extremo, sueño o dolores de cabeza empezarán a manifestarse. Es probable que incluso te notes más hinchada en algunas partes del cuerpo.

El olfato también se verá afectado, generando una hipersensibilidad especial. Todos estas alteraciones, junto a la ausencia de la menstruación, son indicadores de que posiblemente haya un bebé en camino.

¿Qué debo saber sobre la semana 4 del embarazo?

Lo primero que debes hacer si descubres que tienes una falta en el período es someterte a una prueba de embarazo. Pueden conseguirse en multitud de establecimientos, pero también puedes acudir a tu ginecólogo.

A la hora de realizarte el test procura que sea por la mañana, después de al menos cuatro horas sin orinar. Esto garantiza la mayor presencia de hormonas gestacionales, las encargadas de determinar si existe o no un embarazo.

La semana 4 del embarazo es en la que la madre puede darse cuenta de su estado.

En la semana 4 del embarazo el embrión ya se encuentra plenamente instalado en el útero. Este a su vez empezará a segregar las hormonas que tendrán un papel fundamental en el proceso: la progesterona y los estrógenos.

La placenta y la cavidad amniótica comenzarán a desarrollarse, pero mientras la primera finaliza su crecimiento, la segunda se encargará de alimentar al bebé. A partir de aquí, el embrión comenzará a crecer dividiéndose en láminas llamadas ectodermo, endodermo y mesodermo. 

Cada una de ellas tiene una función especial. El ectodermo se encarga de dar forma al sistema nervioso central; el endodermo a las glándulas tiroides, páncreas, hígados e intestinos; y el mesodermo, a los huesos, sistema sanguíneo y músculos.

¿Qué es el sangrado de implantación?

El sangrado de implantación es una pequeña hemorragia que se da durante las primeras semanas de gestación. Ocurre justo después de la fecundación del óvulo, generando grandes dudas en aquellas mujeres que lo sufren.

Lo primero que debes saber es que no tiene por qué deberse a un aborto. El sangrado en etapas tan tempranas como la 4 semana del embarazo puede deberse a la implantación del óvulo en el endometrio. Algunas mujeres lo confunden incluso con la menstruación, aunque existen algunas diferencias.

Para empezar, la hemorragia de la implantación tiene un color marrón. Es mucho más leve que la de una regla normal y el flujo menstrual mantiene el mismo espesor. Si el sangrado persiste o se vuelve más abundante es recomendable acudir a un médico cuanto antes.

El sangrado en el primer trimestre del embarazo es habitual.

A lo largo de todo el embarazo es posible experimentar otras pequeñas hemorragias. Todas ellas están relacionadas con la implantación incompleta del saco embrionario. A medida que este último crece y la gestación avanza se produce la rotura de pequeños vasos, generando el sangrado.

Si la sangre es de color oscuro, no te alarmes bajo ningún concepto. Significa que las pérdidas se produjeron hace tiempo pero han sido expulsadas por tu cuerpo ahora. El tono se debe a la oxidación de la sangre mientras se encontraba en tu interior, no a ningún problema grave.

“Lo primero que debes hacer si descubres que tienes una falta en el período es someterte a una prueba de embarazo. Pueden conseguirse en multitud de establecimientos, pero también puedes acudir a tu ginecólogo”

Tómate tu tiempo

Ante esta situación lo mejor es guardar reposo durante unas semanas. El estrés y la fatiga pueden provocar algunas anomalías de este tipo, así que es mejor relajarse. Si junto con el sangrado experimentas dolor en el vientre bajo debes recurrir a un especialista cuanto antes.

La semana 4 del embarazo es fundamental para establecer el futuro del embrión. Lo más importante de este período es que debemos acudir imperativamente a las citas con el médico. Él se encargará de hacernos las pruebas necesarias para determinar que todo va bien.

Es recomendable que durante esta etapa nos alejemos de malos hábitos como el tabaco o el alcohol. Lo mismo ocurre con la cafeína, que puede alterar el ritmo de los latidos del bebé. Empieza a consumir alimentos con ácido fólico, así como multivitamínicos, que te ayudarán a evitar malformaciones en el bebé como la anancefalia o la espina bífida.

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