La importancia del ácido fólico en el embarazo

El ácido fólico es el gran aliado de las madres para prevenir complicaciones en el desarrollo del feto y reducir la posibilidad de un parto prematuro. Te contamos sus enormes beneficios y cómo ingerirlo.

Cuando una mujer en período de gestación acude a su médico de control, una de las primeras recomendaciones que este le hará es ingerir ácido fólico en el embarazo. El consumo de este suplemento en mujeres embarazadas es común, por lo que es importante saber cuál es la contribución que hace en el organismo.

¿Qué es el ácido fólico?

También denominado folato o folacina, el ácido fólico es una vitamina hidrosoluble (vitamina B9) perteneciente al grupo B. Su presencia en las hojas de la espinaca fue descubierta en los años cuarenta; su nombre deriva del latín de hoja, ‘folia‘.

Luego de una síntesis de folacina, se obtiene el denominado ácido fólico, muy popular entre las mujeres embarazadas. En la síntesis de ácidos nucleicos o DNA, el ácido fólico cumple un papel importante; contribuye a que las células se dupliquen de manera exitosa.

El consumo de esta vitamina, aunque es más común en mujeres embarazadas, no es limitativo para ser recetado en otro tipo de pacientes.

Beneficios de consumir ácido fólico en el embarazo

1. Previene el parto prematuro

La ingesta de ácido fólico al menos doce meses previos al momento de la concepción reduce hasta en un 50% las probabilidades de tener un parto prematuro.

Asimismo, esta vitamina es ideal para prevenir malformaciones en la columna y en la cabeza del bebé durante el embarazo. El tubo neural es la estructura encargada a dar origen a la columna vertebral; su período de formación concluye el día número 28 posterior a la gestación.

Muchas mujeres toman suplementos para adquirir ácido fólico en el embarazo.

El ácido fólico previene los defectos en el cierre del tubo neural; ayuda así a evitar enfermedades en el feto tales como:

  • Espína bífida: esta dolencia es producto del cierre incompleto del tubo neural al finalizar el primer mes de vida del embrión. No es un padecimiento hereditario y existen dos variaciones: espina bífida oculta o espina bífida quística o abierta.
  • Encefalocele: enfermedad congénita en la que uno de los divertículos del tejido cerebral y de la meninge protruyen. Se forman claros defectos en la bóveda craneal.
  • Anencefalia: es la carencia de masa cerebral.

Otros de los beneficios de ingerir ácido fólico en el embarazo es que contribuye con el fortalecimiento de la salud cardíaca. Además, promueve la división celular, esencial para la formación de tejidos y órganos del feto.

“En la síntesis de ácidos nucleicos o DNA, el ácido fólico cumple un papel importante; contribuye a que las células se dupliquen de manera exitosa”

Dosis de ácido fólico recomendada en el embarazo

Cuando una mujer planea quedar embarazada, lo recomendable es que comience a consumir ácido fólico tres meses antes del momento de la concepción. En este período previo al embarazo, la dosis recomendada es de 400 microgramos diarios; no obstante, puede variar según cada organismo.

En los primeros tres meses de gestación, la dosis aumenta: se eleva a un rango entre los 600 y 800 microgramos diarios. En estos casos también las dosis serán indicadas dependiendo de los requerimientos de cada mujer.

Si la madre tiene antecedentes familiares de bebés nacidos con defectos en el tubo neural, probablemente la dosis se aumente hasta 4000 microgramos al día.

Alimentos ricos en ácido fólico

Más allá de la suplementación farmacológica, la mujer debe tener una dieta rica en ácido fólico en el embarazo. Existen alimentos de origen animal y vegetal que contienen vitamina B9, pero las cantidades en ellos no son suficientes. Por eso, los requerimientos diarios deben ser satisfechos con dieta y suplementos.

Origen vegetal

  • Verduras de hojas verdes: lechuga romana, hojas de nabo, espinaca, coles de bruselas, col silvestre y rizada.
  • Frutas: toronja, uvas, naranjas, melón chino, papaya y fresas.
  • Vegetales: espárragos, brócoli, quimgonbó, coliflor, remolacha, apio, zanahorias, calabaza, habas tiernas y aguacate.
  • Semillas y nueces: linaza, girasol, nueces, almendras y los cacahuetes.
  • Granos: arvejas, lentejas, garbanzos, guisantes, judías, frijol negro, blanco y pinto.
El brócoli es, por excelencia, una de las principales fuentes de ácido fólico en el embarazo.

Origen animal

  • Hígado de ternera.
  • Menudencias de pollo.
  • Hígado de pavo.
  • Mariscos.
  • Pescado.

Otros alimentos que han sido enriquecidos artificialmente también aportan una buena dosis de ácido fólico. Algunos de estos son los cereales integrales, harina de trigo y productos elaborados a partir ellos como el pan, por ejemplo.

Además de los beneficios importantes que tiene para el feto consumir ácido fólico en el embarazo, este aporta muchos otros a la mujer luego de la gestación. Por caso, fortalece la estructura del cabello y evita su pérdida y también previene la resequedad, aporta brillo y retrasa la aparición de las canas.

En última instancia, el ácido fólico ayuda en la prevención de la anemia y contribuye a la absorción de nutrientes como proteínas y carbohidratos. Como verás, se trata de un nutriente imprescindible en esta fase.

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