Negligencia emocional, el abandono afectivo de los niños

Amanda · 28 octubre, 2016

La negligencia emocional, es reconocida como una forma de maltrato o abuso. Se trata de la omisión afectiva por parte de los padres. Es la imposibilidad de notar, atender o responder efectivamente a las necesidades emocionales de los hijos. Por lo general, esta situación no es visible, memorable o perceptible por lo padres.

El abandono afectivo se caracteriza por dejar pasar muchas cosas que podrían ser importantes para el niño. Esto conlleva a que silenciosamente se produzca un daño emocional en el pequeño. Aquellos niños que son descuidados a nivel emocional crecen teniendo dificultades para saber entender sus sentimientos y confiar en sus propias emociones.

Este tipo de maltrato infantil socaba la relación social del niño y lo convierte en un ser  insatisfecho y vacio. Muchos niños creen o sienten la sensación de que son diferentes a los demás como si algo de ellos estuviera mal y a la vez no están seguros de lo que es. Por lo general es porque a ellos les ha faltado el afecto de sus padres.

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¿Cómo se observa la negligencia emocional?

Se considera que cometen negligencia emocional aquellos padres que no son responsables de cubrir necesidades básicas de los niños. De la misma manera que falta el afecto, también fallan elementos como la alimentación, higiene o vestido. En gran medida se puede determinar que no cumplen con su papel.

En tal sentido, los padres sin saberlo, descuidan emocionalmente a sus hijos. Es decir, dejan de darles una suficiente estructura y reglas para vivir. Por ejemplo, falta la disciplina, algo que todos deberían tener sin importar cual sea el nivel de fracaso de los padres. Esto es determinante en el aprendizaje de las consecuencias de sus errores, porque los lleva a crear conciencia de cada uno de sus actos.

En consecuencia, los hijos que sufren negligencia emocional, pueden llegar a luchar con la autodisciplina como si fuesen adultos. No tienen el suficiente conocimiento para racionalizar sus dificultades. Por esta razón, se observa  a algunos niños culpándose y con carencia de una autoestima alta.

Lastimosamente, la negligencia emocional ha sido pasada por alto, especialmente porque otros problemas la han tapado. Si no se observa que existe abuso infantil de tipo físico, o traumas visibles, quizá no se comprenda que hay una carencia afectiva.

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¿Por qué se produce la negligencia emocional?

Se reconocen dos causas principales que pueden deducir la negligencia de parte de los partes en el aspecto emocional de los hijos.

  • Carencia de afecto. Padres que no demuestran sus sentimientos hacia los niños, un abrazo, un beso o simplemente no le prestan la debida atención.
  • Falta de disciplina y normas. Pueden llegar a ser demasiado permisivos, que toleran cada una de las cosas que en realidad no se debería permitir. Rara vez establecen normas de control evidenciando así la falta de disciplina que hace que los niños sean rebeldes. Esto provoca que dejen de respetar a los adultos por falta de una figura con autoridad que los pueda corregir.

Poder intervenir en esos casos es difícil, pues, por lo general los padres se niegan a admitir el problema. No logran responsabilizarse de ser negligentes pero si buscan culpables. Tienen un autoconcepto de ser buenos padres, ya que piensan que cumplen su rol con normalidad. Sin embargo, su conducta o su práctica son muy distintas de lo que piensan.

Probablemente sea un problema traído desde la propia infancia de los progenitores. Quizá en su niñez no pudieron desarrollar de la mejor forma el afecto. Esto se evidencia en la dificultad de desarrollarlo en la vida adulta principalmente en la relación con sus hijos.

Por esta razón, es necesario revisar y crear estrategias de intervención con la relación entre niños y sus padres. Se debe tener en cuenta que estos procesos pueden multiplicarse de generación a generación. Es importante tratar de hacer lo mejor posible para ser buenos padres.