Cómo aplicar la disciplina positiva

Mariajose 5 septiembre, 2016

Nadie dijo que educar fuese fácil, y cuando los niños son pequeños aún parece que es más complicado. Las rabietas son complicadas de controlar, sobre todo cuando los adultos tenemos las nuestras propias.

Cuando los adultos nos convertimos en padres entramos en una carrera de armas disciplinarias en las que no hay ganadores ni perdedores, pero los sentimientos sí pueden salir perjudicados si las cosas no se hacen bien. Por eso la disciplina positiva es tan importante en la educación de nuestros hijos.

No es necesario tener que tener malestar general, dolor de garganta o una presión arterial que no para de elevarse. La paternidad no tiene que ser una batalla ni una lucha constante.

Los defensores de la disciplina positiva enseñan que los niños pueden y se pueden comportar adecuadamente sintiéndose bien sin amenazas, sobornos, sin gritos, y sin violencia de ningún tipo. No te pierdas algunos consejos para aprender a aplicar la disciplina positiva y que puedas tener una conexión mucho más profunda con tu hijo/a.

Comprende qué hay detrás de la conducta

Los niños cuando no se comportan bien, siempre habrá una razón detrás que les haga estar desestabilizado emocionalmente. Hay adultos que etiquetan a los niños, quizá les llamen ‘malo’, pero la realidad es que el niño lo está haciendo lo mejor que puede.

Es nuestro trabajo como padres averiguar qué es lo que provoca que un niño se comporte de este modo. Una vez que se conoce la raíz del comportamiento, podremos encontrar la causa y sanar las emociones, así el niño no se sentirá influenciado negativamente para comportarse de esa manera negativa.

Así que pregúntate: ¿Tu hijo está pegando a su hermano como un intento desesperado de llamar tu atención? Quizá estuviste hablando por teléfono demasiado tiempo y no le hiciste caso mientras ponías la mesa de forma apresurada. En este caso de ejemplo, sería la corrección del comportamiento de la madre el que podría satisfacer las necesidades emocionales de los niños.

habla con tu hijo

Céntrate en tu propio control, no en controlar a tu hijo

Es difícil mantenerse en control cuando se está enojado, pero es posible con la disciplina positiva. Los padres deben modelar su propio comportamiento y pensar en qué es lo que quieren que sus hijos emulen. Recuerda que si gritas, tus hijos gritarán… si golpeas, tus hijos también lo harán.

No debes hacer nada frente a tus hijos que no quieras que repitan. En caso de que estés notando que vas a perder los nervios, es aconsejable que cuentes hasta diez, que hagas una respiración profunda y que si es necesario, te alejes de la zona hasta que hayas tenido tiempo de recuperar tu compostura.

Controla tu tono de voz

La ira y la frustración sólo alimentarán el mal comportamiento. Por eso puedes utilizar una técnica para poder controlar tu tono de voz y hablar siempre con el tono adecuado. En lugar de gritar que tu hijo está haciendo algo mal, intenta cantarlo.

tu hijo no habla contigo

Si un niño lanza un juguete después de pedir que lo dejara en su sitio, canta una canción que diga algo como: ‘Es triste que tirases el camión, es hora de cogerlo y guardarlo en su lugar’. Podrás controlar tu tono de voz y no sentir el enfado dentro de ti. Aunque te parezca algo ridículo, cuando te des cuenta de los resultados, lo harás siempre que lo necesites.

Además de estas 3 claves para aplicar la disciplina positiva en el hogar, será necesario que recuerdes que educar desde el amor, las rutinas, el cariño y el respeto mutuo siempre serán los mejores ingredientes para los niños felices. Un niño feliz no tendrá la necesidad de comportarse de forma negativa para canalizar las emociones que le molestan internamente.

 

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