La importancia de los abrazos en la familia

Gladys 21 junio, 2016
¿Alguna vez te has preguntado qué detrás de los abrazos y cuál puede ser su importancia? Descúbrelo a continuación.

Los abrazos son una de las expresiones de cariño más importantes en nuestras vidas. No solo porque nos demuestra cariño sino porque nos acerca a otros.

Detente por un momento y piensa: ¿Desde hace cuánto no ofreces un abrazo a tu pareja, a tus hijos o a tus padres? ¿Has notado que el contacto físico con tus seres queridos quizás no sea tan tangible como crees? ¿Qué tal estás en este aspecto?

¿Qué hacen los abrazos?

  1. Acercan a las personas.
  2. Demuestran apoyo y solidaridad.
  3. Brindan la sensación de protección.
  4. Demuestran afecto, aprecio, estima.
  5. Reconfortan (independientemente de si la persona está triste o no).
  6. Y, en vista de todo lo anterior, tienen el poder de sanar las heridas emocionales.

 

Todas estos motivos demuestran que los abrazos son más necesarios de lo que se pueda creer. Sobre todo en familia. Muchas veces damos por sentado las cosas porque creemos que, dada su sencillez, no necesitan mayor cuidado.

La importancia de los abrazos.

No obstante, debemos entender que, por muy sencillos que sean los gestos, es necesario cuidarlos, mantenerlos, promoverlos. ¿De verdad necesitamos esperar siempre por un momento ideal? ¿Y por qué no crear nosotros mismos esos momentos ideales y, de esta forma, hacernos la vida más bonita?

¿Para qué reservar el cariño, las palabras y las acciones positivas? En este sentido, se aplica muy bien el dicho: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

Cuando en una casa hay libertad para expresarse, los vínculos son más sanos y las relaciones se desarrollan de una manera mucho más positiva y espontánea.

¿Qué ocurre con los abrazos a diario?

Es la primera hora del día. Todos deben apurarse para llegar a tiempo a su trabajo, escuela, y compromisos afines. Mientras unos corren de un lado para otro, otros optan por desayunar de pie al mismo tiempo en que procuran hacer otra cosa.

Al llegar la noche, cada quien se encierra en su mundo debido al cansancio y nadie se acerca más que para lo justo. Puede que incluso se envíen las ”Buenas noches” a través de una red social.

Esta rutina, día a día hace que, en el mejor de los casos, los besos se lancen desde la distancia y las frases como: ”Que tengas un buen día” y ”Te quiero” se ahoguen. Por otra parte, en el peor de los casos, se implementa el silencio y el distanciamiento como forma de ”respeto”.

Pero hay una diferencia importante. El hecho de respetar a una persona no quiere decir que no se le deba expresar cariño. Si los hijos se acostumbran a este tipo de tratamiento, el día de mañana no sabrán demostrar su afecto o siquiera atreverse a intentarlo.

Si esto ocurre en tu hogar, es necesario invertir tiempo en buscar un cambio. La iniciativa puede ser tuya, de tu hijo o de cualquier otro miembro de la familia, y lo importante es que, se reciba con gratitud y se mantenga en el tiempo. Nunca es tarde para dar un sentido abrazo.

Dar abrazos a menudo no quiere decir que seamos melosos o que creemos dependencia emocional. Al contrario, se trata de potenciar lo mejor de cada uno de nosotros y crear vínculos sanos.

La química de los abrazos

El simple acto de abrazar a una persona estimula la producción de una serie de hormonas que brindan bienestar:

  1. Oxitocina.
  2. Serotonina.
  3. Dopamina.

Por si fuera poco, la acción de abrazar eleva la producción de glóbulos blancos en tu organismo, por lo que se fortalece el sistema inmune. Recuerda que tú puedes mejorar día de otras persona con tan solo un abrazo.

La importancia de los abrazos.

La psicoterapeuta familiar Virginia Satir ha encabezado estudios científicos que han demostrado que una persona necesita de, al menos, 4 abrazos diarios para aguantar sus responsabilidades; 8 para proporcionar bienestar y 12 para promover su crecimiento personal.

Nuestros consejos

  • No dejes pasar la oportunidad de abrazar a tus seres queridos cada vez que lo consideres necesario.
  • Disfruta del abrazo. No permitas que se convierta en una acción mecánica. 
  • Cada vez que surja una discusión en casa, una vez se hayan calmado las cosas, intenta hablar las cosas y dar un abrazo. Esto ayudará a que el malestar quede atrás.
  • Cuando observes que algo no va bien con tus hijos, pregúntales qué les sucede. Puede que se nieguen a hablar de sus problemas, pero seguramente no se negarán a recibir un abrazo reconfortante.
  • Celebra cada logro, por pequeño que sea, con un abrazo.
  • Acompaña cualquier palabra de aliento, con un abrazo y cada vez que quieras darlos, ¡Simplemente hazlo!
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